Nueve de cada diez empresarios atribuyen al intervencionismo del Gobierno el deterioro de sus negocios
La baja productividad respecto a Europa y la incertidumbre geopolítica global se presentan como los principales desafíos para la economía española, según la Encuesta Empresarial del Círculo de 2025
Una legislatura perdida para crecer en industria
La excesiva intervención gubernamental en la actividad empresarial se ha convertido en el principal factor del deterioro del entorno económico para las empresas españolas. Así lo percibe el 91,6% de los empresarios, según los resultados de la Encuesta Empresarial del Círculo 2025, que revela además una profunda preocupación por la falta de transparencia en las decisiones públicas, el deterioro de la calidad institucional y el aumento de la inseguridad jurídica.
El estudio, presentado por Miguel Iraburu, ha sido coordinado por el Círculo de Empresarios, con la participación del Observatorio Económico de Andalucía, y tiene como objetivo conocer la valoración de los empresarios sobre la situación económica, sus perspectivas a corto y medio plazo y el impacto de la política económica en la competitividad y en la toma de decisiones empresariales.
La encuesta se ha realizado a partir de 370 respuestas, con predominio de empresas del sector servicios -más del 50% de la muestra- y una amplia representación de pymes, ya que el 60% de las compañías participantes cuenta con menos de 250 trabajadores y una facturación inferior a 50 millones de euros.
Además de la intervención pública, los empresarios detectan un claro empeoramiento de otros factores clave: el 89,4% señala la falta de transparencia en las decisiones públicas, el 85,9% el deterioro de la calidad institucional y el 84,1% el aumento de la inseguridad jurídica. A ello se suma un entorno regulatorio y burocrático que el 74% de las empresas identifica como el principal freno a su crecimiento.
Los costes laborales y las cargas administrativas son, de hecho, los obstáculos más señalados por los encuestados, con un 48,3% que los sitúa entre sus principales preocupaciones.
Expectativas contenidas, pero con signos de resistencia
Pese a este diagnóstico negativo, más de dos tercios de los empresarios esperan que la evolución de su sector se mantenga estable o mejore en 2025 y 2026. Casi el 50% confía en aumentar su facturación, aunque solo menos del 20% prevé una mejora de sus márgenes, lo que evidencia la presión sobre la rentabilidad.
La percepción general sobre la economía española, sin embargo, ha empeorado. En 2025, el 47% de los encuestados se declara pesimista, casi 10 puntos porcentuales más que en la encuesta anterior. De cara a 2026, el escenario es aún más negativo: más de la mitad anticipa un deterioro económico, frente a apenas un 13,5% que espera una evolución favorable.
Preocupación por la baja productividad
Entre los grandes desafíos estructurales, el 74% de los empresarios señala la baja productividad, que se mantiene entre un 10% y un 15% por debajo de la media europea desde 2008. A ello se suma la incertidumbre geopolítica global, destacada por el 62,8%, y el aumento de las restricciones comerciales, citado por el 47,5%, especialmente por el impacto de los nuevos aranceles impulsados por Estados Unidos.
En esta línea, más del 90% advierte del impacto negativo del aumento de las barreras al comercio internacional y de la intensificación de los conflictos globales. También preocupa la desinformación, que el 86,4% considera un factor que erosiona la confianza en las instituciones.
La valoración del impacto de las recientes medidas de política económica es mayoritariamente negativa, especialmente en lo relativo al aumento de la presión fiscal y a la no deflactación del IRPF, una percepción compartida por más del 95% de los encuestados. Casi el 80% considera que la carga impositiva actual perjudica la competitividad empresarial.
Junto a la fiscalidad, el absentismo laboral, la incertidumbre política y la atracción y retención de talento figuran entre las principales preocupaciones. Para 2025, las prioridades de gestión pasan por el control de costes, la innovación, la transformación digital y la ciberseguridad, ámbitos en los que más de la mitad de las empresas prevé aumentar su inversión.
Apuesta por la IA
La inteligencia artificial despierta una valoración claramente positiva: más del 90% considera que mejora la eficiencia del trabajo y el 76% valora favorablemente su impacto. Actualmente, su uso se concentra en tareas de análisis de datos, búsqueda de información y elaboración de contenidos, y la mitad de las empresas cree que contribuirá a diversificar mercados y mejorar márgenes.
Por el contrario, la experiencia con los Fondos Next Generation EU sigue siendo muy negativa. El 75% califica su gestión como mala o muy mala y más del 60% no ha solicitado estas ayudas, principalmente por la complejidad administrativa o por no encajar en las políticas palanca. Cuando se accede a ellos, los fondos se destinan sobre todo a digitalización e I+D+i.
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