El Apuntador
Miguel Ángel Noceda
Otro acuerdo que se queda cojo
La expansión económica no muestra señales de agotamiento: ésa es la tesis que defiende Roberto Scholtes, jefe de estrategia de Singular Bank, en una conversación que subraya la resiliencia del ciclo y rebaja el riesgo de recesión en las grandes economías.
Este banco especializado en la gestión de patrimonios celebró este miércoles un encuentro con clientes andaluces para analizar las perspectivas para este año 2026. La conclusión que ofrece a los inversores resume todo su diagnóstico: prudencia en la exposición general, contundencia en las apuestas temáticas ligadas a la IA y a la reconfiguración del comercio global.
La combinación de un crecimiento mundial por encima del 3%, una actividad sorprendentemente sólida en Estados Unidos y una España que se mantiene cerca del 2,5% permite proyectar un escenario de continuidad hasta 2027. Esa fortaleza, sin embargo, contrasta con un mensaje mucho más cauteloso para los mercados financieros: las bolsas “han tocado techo” y sólo los beneficios empresariales podrán sostener la cotización en los próximos trimestres, según sostiene el estratega.
La eurozona también muestra señales de avance. Scholtes observa un “giro de guion” en Alemania gracias al impulso fiscal y a los nuevos planes de infraestructuras, lo que permitirá que el bloque monetario supere el 1% de crecimiento. España mantiene un desempeño superior apoyado en el denominado “dividendo migratorio” —un incremento de empleo y consumo asociado a la llegada de población— y en la inercia de los programas financiados con fondos Next Generation, aun cuando las licitaciones principales ya han concluido.
En el caso de Andalucía, Scholtes prevé que 2026 y 2027 supongan un retorno a tasas en torno al 2,4%-2,5%, después de varios ejercicios con avances por encima de la media nacional. La región encara obstáculos estructurales que pueden condicionar su capacidad de atraer inversiones intensivas en tecnología: destaca la falta de interconexión eléctrica que requieren los centros de datos de inteligencia artificial y el menor peso de los servicios profesionales no vinculados al turismo, un ámbito en el que Madrid se ha distanciado con claridad.
La posición de Andalucía en la economía digital dependerá de su acceso a energía y de la diversificación hacia actividades de alto valor añadido. Ese retraso, afirma Scholtes, limita la instalación de grandes infraestructuras de datos y reduce la capacidad de la región para capturar la transformación asociada a la IA.
El análisis sobre la renta variable es especialmente prudente. Con un Íbex 35 por encima del 14 de PER –cociente entre la capitalización y el dividendo– y una bolsa europea en niveles cercanos al 15,5, Scholtes considera que los múltiplos ya no pueden ampliarse más. A partir de ahora, indica, cualquier avance procederá exclusivamente del crecimiento de los beneficios.
En ese contexto, su recomendación es clara: menos peso en renta variable del habitual y una estrategia centrada en aprovechar recortes de entre el 5% y el 6% para incorporar posiciones de manera selectiva. La idea no es abandonar el mercado, sino reforzar únicamente aquellas temáticas que considera estructurales.
Entre esas apuestas destacan tres bloques. El primero es la cadena de valor tecnológica en Asia, especialmente los semiconductores. El segundo, los posibilitadores de la inteligencia artificial —infraestructuras eléctricas integradas, construcción e ingeniería—, sectores que se beneficiarán de la nueva demanda asociada al procesamiento masivo de datos. El tercero, los beneficiarios directos: farmacéuticas y compañías sanitarias con capacidad de incorporar IA en diagnósticos y procesos.
Pese a que España no cuenta con un sector tecnológico ni sanitario de gran escala, Scholtes sostiene que el elevado peso de eléctricas e infraestructuras permitirá que su mercado bursátil avance en línea con Europa, precisamente por su papel en el despliegue energético necesario para la nueva economía digital.
La visión sobre los mercados de deuda también es contenida. Scholtes anticipa retornos muy bajos: los activos monetarios no llegarán al 2% y los bonos soberanos o corporativos de máxima calidad difícilmente alcanzarán el 3%. Por ello, la preferencia de Singular Bank se inclina hacia crédito privado con grado de inversión, mejor posicionado que la deuda pública.
El banco mantiene una duración media de 2,8 años para este tipo de bonos, suficiente para capturar una parte del beneficio derivado de futuras bajadas de tipos, pero sin asumir el riesgo que implican los tramos largos de la curva cuando suben las primas temporales. En divisas, su expectativa es de estabilidad, con un euro frente al dólar oscilando entre 1,15 y 1,20.
El mensaje más contundente llega en materias primas. Scholtes pide mucha cautela con el oro y afirma que la plata es una “burbuja” que debe evitarse. En energía, prevé que el Brent retroceda hasta los 60 dólares una vez se disipe la incertidumbre con Irán, mientras que el gas natural y la electricidad tenderán a abaratarse gracias a la entrada adicional de gas licuado y al buen ejercicio hidrológico de las renovables.
El estratega señala que el gran riesgo comercial para Europa no reside tanto en los aranceles estadounidenses —donde observa pragmatismo—, sino en el desplazamiento masivo de exportaciones chinas hacia el continente. El cierre del mercado estadounidense para determinados productos está redirigiendo el exceso de capacidad de China hacia Europa y varios mercados emergentes. Eso convierte al Viejo Continente en “víctima indirecta” de la rivalidad entre Washington y Pekín.
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