Galán eleva la acción de Iberdrola hasta los 20 euros y dispara el valor del grupo por encima de los 135.000 millones

La compañía multiplica por casi seis su capitalización en dos décadas con una estrategia de adquisiciones internacionales, rotación de activos y una política de dividendos constante que ha reforzado la fidelidad del accionariado

Iberdrola y Supermercados El Jamón instalarán de 26 puntos de recarga para coches eléctricos en cinco provincias andaluzas

Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, con miembros de la compañía a su espalda. / M. G.

La acción de Iberdrola ha superado este miércoles los 20 euros y ha fijado un nuevo máximo histórico que sitúa la capitalización bursátil de la compañía por encima de los 135.000 millones. Hace 20 años, antes de la llegada de Ignacio Galán a la presidencia, el título valía menos de 6 euros y el valor en Bolsa rondaba los 20.000 millones, una diferencia que marca la profundidad del cambio corporativo asumido en estas dos décadas y la posición que el grupo ha alcanzado en el mapa energético internacional.

La expansión internacional que cambió el perfil del grupo

El gran salto global llegó en 2007 con la compra de ScottishPower por 17.200 millones de euros. Aquella operación abrió la puerta del mercado británico y anticipó una línea de crecimiento que ha marcado la identidad del grupo durante todo este ciclo. La posición en Reino Unido se reforzó en 2024 con la adquisición del 88% de Electricity North West, la distribuidora británica que convirtió a Iberdrola en la segunda compañía regulada de transporte y distribución eléctrica del país. La estrategia en el mercado británico se ha apoyado siempre en el mismo diseño: ampliar la base de activos regulados y consolidar una presencia estable a largo plazo.

El otro pilar de la internacionalización fue Estados Unidos, un mercado que Iberdrola abrió en 2008 con la compra de Energy East. Aquella operación, que llegó apenas dos años después de iniciado el ciclo de transformación, permitió articular el crecimiento posterior a través de fusiones y reorganizaciones internas. Entre ellas, la fusión con UIL Holdings en 2015, que dio lugar a Avangrid, la filial con la que el grupo operó hasta su exclusión de Bolsa el año pasado para ganar eficiencia en el territorio estadounidense. Esa secuencia ha definido el núcleo de la expansión atlántica, que hoy constituye una de las líneas centrales del negocio global.

Brasil ha performado como el tercer eje internacional. A través de Neoenergia, Iberdrola ha logrado situarse como líder del sector eléctrico brasileño y ha desarrollado un perímetro relevante en redes y generación. En paralelo, las alianzas con socios institucionales han permitido ampliar capacidad y diversificar inversiones. Entre ellas destaca el acuerdo con Norges Bank, con el que Iberdrola ha alcanzado 1.500 MW de capacidad renovable operativa, y el pacto con Masdar, que contempla coinversiones superiores a 15.000 millones de euros en proyectos de energía limpia en mercados clave.

Adquisiciones, desinversiones y una rotación constante de activos

La evolución del grupo ha estado marcada por un proceso continuo de adquisiciones estratégicas, ventas de activos no esenciales y rotación corporativa para financiar crecimiento. Esa secuencia se ha convertido en el método con el que Iberdrola ha mantenido la estabilidad del balance, al mismo tiempo que ampliaba su presencia internacional. La compañía ha aplicado esta política con un objetivo claro: invertir en negocios de renovables, redes y almacenamiento con retornos estables, y liberar recursos de actividades no alineadas con su hoja de ruta energética.

El mercado ha acompañado ese enfoque: el salto de capitalización de los últimos 20 años refleja que los inversores han valorado un modelo basado en la anticipación regulatoria, la diversificación geográfica y la expansión sobre activos regulados de largo plazo.

El dividendo como ancla del accionista minorista

La transformación del grupo no se ha limitado a su perímetro internacional. Iberdrola ha sostenido desde 2006 una política de dividendos creciente y estable, diseñada para retener capital minorista y fortalecer al mismo tiempo el balance sin salida de caja. Para los resultados de 2025, el dividendo bruto se ha situado en 0,253 euros por acción, un aumento del 9,5% respecto al ejercicio anterior. La compañía completará este pago en julio.

Esa línea de retribución al accionista se ha convertido en uno de los rasgos más reconocidos del modelo Iberdrola, especialmente entre los inversores de largo plazo que han acompañado la expansión internacional iniciada hace dos décadas. El diseño del dividendo, estable en el tiempo y alineado con el crecimiento del grupo, ha reforzado la percepción de seguridad entre los minoritarios.

La compañía suma 125 años de historia, pero su dirección sostiene que el futuro inmediato está cimentado en su plan de inversiones de 58.000 millones de euros, una iniciativa que el mercado ha valorado de forma consistente y que explica en buena medida el salto que ha llevado hoy la acción hasta los 20 euros.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último