Sevilla se queda sin la fabricación a gran escala de los drones de Aertec, que Indra llevará a León
La compañía participada por la SEPI mantendrá como centro de desarrollo de drones la planta sevillana que compró a Aertec el pasado verano
Aertec arranca su nueva etapa dentro de Indra con un contrato de 364 millones para fabricar 49 drones de combate
La compañía Indra, cuyo máximo accionista es el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ha asestado un duro varapalo a la industria aeroespacial andaluza. La sociedad ha confirmado que implantará en la provincia de León la producción a gran escala de drones o vehículos aéreos autónomos (UAVs), como el Tarsis, que la compañía andaluza Aertec diseñaba, desarrollaba y fabricaba bajo pedido en su fábrica de Sevilla hasta que su división aeroespacial fue adquirida por Indra el pasado verano. Sevilla se queda, por tanto, sin la producción en serie de un dron 'made in Andalucía'.
El nuevo proyecto fue presentado el 15 de enero por el presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, y el CEO del grupo, José Vicente de los Mozos, a la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, en las futuras instalaciones de la nueva fábrica en León. Allí, definieron su proyecto como "la principal y más avanzada fábrica de drones multipropósito de España". Esa planta dará respuesta al macrocontrato que el Ministerio de Defensa firmó días antes con la empresa que Indra compró a Aertec para fabricar 49 drones tácticos de combate bajo el modelo Tarsis hasta finales de 2029 por un importe de 364 millones de euros. Cuando se firmó ese contrato, la industria sevillana mostró su satisfacción al entender que ello supondría una mayor carga de trabajo para la fábrica sevillana de drones, por lo que el anuncio de la nueva planta en el Polígono de Villadangos del Páramo (León) ha supuesto un jarro de agua fría para el sector aeroespacial andaluz.
Con una inversión de cerca de 12 millones de euros en la fábrica de León, Indra concentrará en las nuevas instalaciones "sus capacidades de producción de vehículos aéreos no tripulados, tanto del sistema táctico Tarsis y su sistema de armas basados en un vehículo aéreo multipropósito Velero, como de la munición merodeadora de la nueva empresa creada con Edge para la fabricación de sistemas de defensa en el marco de los Programas Europeos de Defensa. La fábrica contará con líneas específicas de montaje por tipología de dron". Indra afirma que ello supondrá la creación en León más de 300 nuevos empleos, gran parte de ellos para ingenieros.
Indra mantendrá abierta la fábrica que tiene en La Rinconada (Sevilla) y que compró a Aertec pero no fabricará allí a gran escala los drones, sino que se quedará como "centro de desarrollo del sistema Tarsis, manteniendo la actual capacidad productiva actual". Por contra, en León comenzará a fabricar e integrar el dron Tarsis, de menos de 150 kilogramos, destinado a defensa como a aplicaciones civiles, así como a la producción seriada de drones con munición a partir de 2027. Además, prevé incrementar las capacidades de ingeniería de su centro actual en León, con el objetivo de reforzar sus capacidades en áreas clave como la ciberdefensa, simulación, mando y control e inteligencia, desarrollo de software, comunicaciones, sistemas aéreos no tripulados (UAS), sistemas antidrón (C-UAS), armamento y municipio, y sistemas de tráfico aéreo. El ensayo y validación de los nuevos sistemas, tanto drones como antidrones, se realizarán en colaboración con el aeropuerto de León y el Grupo de Obtención por Sistemas Aéreos (Grosa), según ha informado Indra.
El dron español más avanzado
Tarsis es el dron táctico español más avanzado en su clase que Indra ha incorporado a su portafolio de productos tras comprar a Antonio Gómez-Guillamón y Vicente Padilla la compañía andaluza Aertec Defence & Aerial Systems (DAS), con una plantilla de 46 empleados. Este dron, que puede operar en pistas cortas y no preparadas, con una versión de despegue y aterrizaje vertical, tiene propulsión híbrida.
En la fábrica de Aertec en Sevilla se ha "diseñado y fabricado" el exitoso sistema aéreo no tripulado clase 1 de ala fija Tarsis, y sus versiones armada (el Tarsis-W) y de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento (el Tarsis-ISTAR), según informaba la propia Aertec en su página web. Cuando vendió su división de drones, Aertec informó que la intención de Indra era "apoyarse en la compra de DAS para la creación en Andalucía de un polo industrial y de ingeniería de drones. Y es que, en el escenario internacional actual, los sistemas aéreos no tripulados se han consolidado como herramientas decisivas en la transformación de la Defensa y la seguridad".
Finalmente, Indra ha decidido que la capacidad industrial de esos drones se quede en León, a pesar de que Andalucía es el segundo polo aeronáutico del país, siendo Sevilla la segunda provincia con mayor concentración de empresas aeronaúticas, por detrás de Madrid. Se da el caso de que Antonio Gómez-Guillamón, socio de Aertec Solutions, es el presidente del clúster empresarial aeroespacial y de defensa Andalucía Aerospace, un sector que da empleo a 15.450 personas, aglutina a 145 empresas y factura 2.900 millones, el 13% del PIB industrial andaluz.
Ésta no es la única oportunidad industrial que se le escapa de las manos a Sevilla y Andalucía, ya que en 2022 el municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra vio cómo perdía una nueva oportunidad de reindustrialización cuando Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics European Land Systems) se llevaba a Trubia (Asturias) la fabricación de los carros de combate Dragon 8 x 8.
Con la decisión de producir a gran escala los drones Tarsis en León en lugar de Sevilla, Andalucía no sólo pierde la inversión de 12 millones en la nueva fábrica y la creación de más de 300 nuevos empleos, sino que también dice adiós a la carga de trabajo que hubiera generado la producción de los primeros 49 drones táctico para el Gobierno central, cuyo contrato es de 364 millones de euros, así como a futuros contratos en un momento de incremento de los presupuestos para la industria de defensa en un contexto de gran inestabilidad política mundial
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