Telefónica registra pérdidas de 4.318 millones euros por el impacto del ERE y las desinversiones en Iberoamérica

La multinacional española afianza su actividad operativa con 2.122 millones de beneficio pese a un año de ajustes

Los cinco ejes de la máquina de Telefónica

Exterior de la sede de Telefónica en Madrid.
Exterior de la sede de Telefónica en Madrid. / Europa Press

Telefónica cerró 2025 con pérdidas netas de 4.318 millones euros, un resultado que la compañía atribuye al fuerte impacto financiero del expediente de regulación de empleo en España y a las minusvalías generadas por la venta de filiales en Iberoamérica, según los resultados remitidos por la multinacional española a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) este martes. El coste del ERE asciende a unos 2.049 millones euros y las desinversiones en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador añaden un impacto negativo de 2.269 millones euros.

Sin esos extraordinarios y considerando solo las operaciones que permanecen en el perímetro del grupo, el beneficio neto ajustado sería de 2.122 millones euros. Telefónica indica que esta cifra refleja la evolución real de su actividad ordinaria, aunque reconoce que el efecto combinado del ERE y de las desinversiones condiciona la cifra contable del ejercicio.

Un ejercicio dominado por la rotación de activos y la redefinición del perímetro

El proceso de simplificación del grupo, dirigido a concentrarse en España, Reino Unido, Alemania y Brasil, tiene un efecto directo en las cuentas. La venta de operaciones en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador provoca minusvalías significativas y reduce el perímetro de consolidación. Según los datos publicados, los ingresos reportados bajan un 1,5% hasta 35.120 millones euros, mientras que a perímetro constante habrían crecido un 1,5%. Esta divergencia confirma que el negocio que continúa dentro del grupo mantiene una tendencia positiva, pero las operaciones en discontinuación alteran el resultado reportado.

El papel de las divisas en la región también influye en el resultado. La depreciación de varias monedas iberoamericanas se suma al efecto contable de las ventas, lo que amplifica las pérdidas registradas en la última línea. Esta combinación explica tanto la magnitud del resultado negativo como la diferencia entre las métricas ajustadas y las cifras reportadas.

La operadora defiende su capacidad operativa

La reestructuración laboral en España constituye uno de los elementos más determinantes del año. Telefónica reconoce que el ajuste pactado con los sindicatos conllevará la salida de más de 5.000 empleados, con un impacto contable superior a 2.000 millones euros solo en 2025. Los datos publicados subrayan que este factor se suma a las minusvalías generadas por la salida de Iberoamérica y sitúa el resultado neto en pérdidas.

La compañía resalta, sin embargo, la fortaleza del negocio operativo. El Ebitda ajustado alcanza 11.918 millones euros, un crecimiento del 2% en términos constantes, con España y Brasil como motores del grupo. Los datos del cuarto trimestre reflejan un avance del 2,8% en esta métrica, según las cifras difundidas. Aunque las operaciones continuadas presentan un desempeño sólido, los extraordinarios del ejercicio impiden que ese progreso se traduzca en beneficio neto.

Telefónica defiende que las pérdidas no modifican su hoja de ruta

El presidente del grupo, Marc Murtra, sostiene que Telefónica “cumple los objetivos” del año pese al retroceso contable, de acuerdo con las declaraciones recogidas por los medios. La empresa afirma que su plan estratégico mantiene su rumbo y que la transformación emprendida permitirá reforzar la rentabilidad a partir de 2026. La reducción de la deuda financiera neta hasta 26.824 millones euros demuestra, según la compañía, que la rotación de activos ayuda también a estabilizar el balance.

El grupo destaca que el flujo de caja libre de las operaciones continuadas supera los 2.000 millones euros, por encima de lo previsto en el tercer trimestre, un dato que presenta como prueba de la fortaleza estructural del negocio pese al impacto extraordinario del ERE y de la salida de mercados en Iberoamérica.

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