El Apuntador
Miguel Ángel Noceda
Enérgica decisión
El cierre del estrecho de Ormuz, ese lugar entre los golfos Pérsico y de Omán por el que transitan tantos petroleros, ha supuesto que cada día se paralice la quinta parte del crudo que se consume en el mundo. La consecuencia es que los precios del combustible se han disparado y que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) haya tenido que tomar medidas excepcionales. La primera ha sido la liberación de 400 millones de barriles de las reservas estratégicas de crudo a las que están obligados los países miembros de la agencia para garantizar, precisamente, el abastecimiento en caso de emergencia.
La AIE justifica la decisión, histórica por la cantidad, en que "los desafíos en el mercado petrolero son de una escala sin precedentes", en palabras de su director, el también histórico Fatih Birol, que una vez dada la primera respuesta al qué hacer tendrá que coordinar la liberación. Y, si la medida no cunde porque se extiende la guerra, pensar qué otras medidas serían necesarias para frenar la escalada de la tensión y de los precios.
Las reservas estratégicas se establecieron tras la guerra del Yom Kippur de 1973 y obliga a tener reservas por un mínimo de 90 días equivalentes de consumo de productos petrolíferos. En España, la ley obliga a 92 días, de los que 50 deben garantizar las compañías y 42 la Cores (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. En la actualidad cuenta con reservas suficientes. El Gobierno se ha comprometido a aportar el equivalente a12 días. Adicionalmente, ante la situación de urgencia, el Gobierno ha analizado este jueves con los agentes sociales la coyuntura para estudiar más medidas. Las dudas radican en adoptar ayudas fiscales, instaurar bonificaciones, topar los precios de la energía... En todo caso, ha dado lugar a las discrepancias y a descalificaciones desde la derecha, empecinada en bajar el IVA, obviando que, como señalan los economistas, para eso sería preciso una competencia perfecta; y no parece que sea el caso.
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