Indra, en la incertidumbre

Ángel Escribano, presidente de Indra, durante un acto público.
Ángel Escribano, presidente de Indra, durante un acto público.

06 de febrero 2026 - 06:25

Desde hace tiempo, Indra vive en la incertidumbre. La empresa, todo un símbolo en la industria de defensa nacional, no tiene claro su futuro, tanto en la composición de su accionariado como en las inversiones previstas para su crecimiento. En todo ello tiene mucho que decir el Gobierno, que controla el 28% de la sociedad a través de la SEPI y que parece dispuesto a dar un golpe de mano, lo que podría llevar al relevo en la presidencia, ahora ocupada por Ángel Escribano.

La postura de la SEPI es clave para que prospere el plan de la compañía de adquirir o fusionarse con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), es decir, la compañía propiedad de la familia del presidente, que tiene el 14,3%. La operación está aprobada y muy avanzada, con el ambicioso argumento de crear un gran grupo capaz de competir con las grandes del sector de defensa; pero la sociedad estatal decidió paralizarla, al parecer por conflicto de intereses de los Escribano. De hecho, estos se privaron de estar en las deliberaciones de la comisión creada para analizar la operación, que apoyó el fondo Amber de Joseph Oughourlian, principal accionista del grupo Prisa, cuarto accionista con el 7,24%. Sin embargo, este frenazo puede suponer que Ángel Escribano deje la presidencia.

Se sabe que el consejo de administración ha emplazado al consejero delegado, José Vicente de los Mozos, a que negocie con los Escribano las soluciones posibles. Por si acaso, el presidente se ha apresurado a informar que no se plantea dimitir y sí “seguir trabajando en la construcción de una Indra más fuerte y sólida”.

Mientras se dilucida esta cuestión, la incertidumbre se complica por el protagonismo del tercer accionista, la firma SAPA, que es socio de General Dynamics, dueña de Santa Bárbara Sistemas (SBS), que ha demandado a Indra y a Escribano para que se anulen los créditos concedidos por el Ministerio de Defensa y que amenaza de anular los 14.400 millones otorgados a la industria de defensa y los programas de armamento. Precisamente, Indra intentó adquirir Santa Bárbara y General Dynamics lo rechazó.

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