La británica Royalcress mantiene una producción de 1,1 millones de kilos de berro de agua en Jerez con una facturación de unos 3,5 millones
La empresa produce esta verdura para el mercado británico y portugués y ya tiene planes de expansión
Royalcress está a punto de cumplir 40 años en el cultivo de berros de agua en la provincia de Cádiz, un producto que durante años exportó íntegramente a Reino Unido y que desde hace poco lleva también al mercado portugués. En las dos fincas que poseen en Jerez recolectan al año en torno a 1,1 millones de kilos de esta hortaliza, para alcanzar una facturación de unos 3,5 millones de euros. La compañía, filial de la británica The Watercress Company, contempla planes de expansión a través de los terrenos aledaños para aumentar su capacidad de producción.
En la Jarilla se ubica la finca Rocío, la mayor de cultivo de berro de toda Europa. Junto a la finca Fui suma 19 hectáreas en las que durante todo el año producen esta planta. El proceso comienza con la siembra en banquetas, unas superficies acondicionadas que cuentan con una subbase y una capa de grava, con una pendiente sutil que permite que el agua caiga por gravedad. Una bomba impulsa el recurso hídrico al inicio del circuito. El objetivo es replicar las condiciones en las que el berro crece en la naturaleza.
"En invierno se siembra y tarda ocho semanas en crecer para hacer el primer corte, luego se hacen 4 recortes cada cinco semanas", explica el director general de Royalcress en la Península, John Fitt, que apunta que en verano esos plazos se reducen a 5 y 3 semanas. Una vez pasa el otoño, en enero se hace una limpieza y vuelven a sembrar para evitar que la planta se venga en flor. A partir de mayo dedican la superficie que se ha ido a flor a la producción de semillas para surtir a la matriz y a las fincas de Estella y La Jarilla. Cuando las vainas salen, se cortan. De un gramo salen 4.000 semillas. Estas se envían a una empresa en el norte de España que las lava y las clasifica.
Producción todo el año
Entre noviembre y junio en Jerez se produce para el suministro del mercado británico, que en verano puede autoabastecerse. La eficacia en el proceso alcanzada en tierras británicas y en las fincas andaluzas ha supuesto el fin de la producción en Florida, que además implicaba unos costes elevados por el transporte del producto en avión. Tampoco se cultivan ya guisantes en tierras jerezanas porque en Inglaterra han empezado a hacerlo en invernaderos, bajo control de temperatura.
Sin embargo, eso no ha reducido la actividad en las fincas jerezanas, porque en los meses estivales, que se reservaban para labores de mantenimiento, continúan con el cultivo, aunque reducido a la mitad, gracias a la entrada en el mercado portugués, del que son primer proveedor. "Ganar este mercado nos ha permitido no tener eventuales", añade John Fitt, que concreta que la empresa cuenta con 28 empleados, 19 hombres y 9 mujeres, que están afincados en el entorno, que trabajan en todo el proceso, desde el cultivo, la recogida, los controles de calidad o la conservación a labores de oficina, además de tareas de mecánica. Es un empleo estable.
"A Inglaterra parte un camión día sí, día no, con unos 8.000 kilos". Son una media de 25.000 kilos semanales para Reino Unido y unos 7.500 kilos a la semana (y durante todo el año) que tienen salida de Jerez los lunes, miércoles y viernes hacia Portugal. Al año producen unos 1,1 millones de kilos de berros para cubrir la demanda. "La programación se hace de un año para otro. Todo está vendido un año antes", apunta el director general, que aclara que siempre tienen un stock para evitar fallos.
Esa planificación tiene en cuenta fechas puntuales, como la Navidad, que trastocan los días de envío, o la celebración del Gran Premio de Jerez de Motociclismo para adaptar la logística a las restricciones de circulación de la zona. "El camión hace la ruta a Madrid, donde se baja el chófer y se suben dos que hacen el camino hasta Normandía para crucar en barco a Reino Unido, pero por la travesía larga para que ambos conductores descansen y puedan llegar en tiempo a las entregas en fábricas, donde lo lavan y lo embolsan", detalla sobre el transporte de la mercancía el también responsable de ventas del grupo en la Unión Europea y de producción de semillas.
En 48 horas está disponible a los supermercados ingleses como producto de cuarta gama: lavado, troceado, envasado para su consumo. Es muy común la bolsa de mezcla con otras hojas como la rúcula o espinacas y el bowl con una fuente de proteína. También se utiliza para guisos y otras preparaciones.
La importancia del agua
Otro de los factores que cuidan es el agua que necesita este vegetal, proviente de pozos, de la comunidad de regantes y de manantial, esta última destinada a la producción ecológica (que supone el 25% del total). A pesar de la gran cantidad que requiere, se trata de un recurso que se reutiliza dentro de un circuito con bombeo que permite su recirculación. Además, en los meses de más calor se activa un tratamiento desinfectante con luz ultravioleta dentro de un sistema con filtros.
También se cuida la temperatura de la verdura desde el momento en que se recoge en el campo y se traslada ya en cajas en remolques hasta las instalaciones donde primero se enfriará a 1,8 grados para pasar a continuación a las cámaras donde se prepara el envío y queda en refrigeración. La verdura se revisa para comprobar su calidad, un control que alcanza al agua con analíticas. La cadena de frío se mantiene hasta la entrega.
Planes de futuro
Las 19 hectáreas actuales impiden un aumento de la capacidad productiva. Por eso en los planes futuros de la compañía está su expansión con el aumento de la superficie. Cuentan para ello con suelos aledaños a las dos fincas, que suman hasta 12 hectáreas, que permitirían incrementar más del 50% de zona cultivable.
La primera inversión que Royalcress tiene prevista, sin embargo, es la construcción de una balsa en cada finca para la recogida de lluvia y su aprovechamiento. "El objetivo es garantizar el agua", apunta John Fitt. El año hídrico ha sido bueno y con el agua de la comunidad de regantes están cubiertos, reconoce, aún así se trata de una medida de seguridad.
Los 1,1 millones de kilos de berros de agua producidos al año suponen una facturación de en torno a 3,5 millones, que podría incrementarse con la comercialización de un futuro aumento de la cosecha. Entre los retos que la empresa tiene está la entrada en el mercado español, donde el berro es poco conocido, con una mínina producción de este vegetal de tierra en el norte, y con la excepción de las Islas Canarias donde cultivan para su consumo, con un plato tradicional como el potaje de berros.
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