Las organizaciones agrarias COAG y UPA advierten de la especulación con el precio del gasóleo agrícola y exigen medidas

Ambas entidades ponen también el acento en los altos precios que registra un fertilizante como la urea

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Un tractor en un campo de cereal.
Un tractor en un campo de cereal. / Joaquín Terán

Las organizaciones agrarias alertan sobre los movimientos especulativos con el gasóleo agrícola que aprovecha la guerra en Irán y la situación del Golfo Pérsico. Tanto la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) como COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) Andalucía denuncian incrementos "injustificados) que también afecta a los fertilizantes. Por eso, exigen al Gobierno y la Unión Europea (UE) una vigilancia inmediata y medidas para evitar subidas coordinadas y abusivas.

"Usura y especulación". Con estas palabras describe UPA lo que está ocurriendo en el sector de los operadores y distribuidores petrolíferos, que está provocando que el precio del gasóleo agrícola se dispare "a niveles insólitos", con precios hasta un 100% más elevados que hace una semana. El conflicto en Oriente Medio ha implicado que agricultores y ganadores reciban ofertas de sus distribuidores "totalmente inasumibles e injustificadas", advierte la organización.

"El campo andaluz vuelve a rehén de los especuladores de la guerra, soportando el impacto de crisis que ocurren a miles de kilómetros, que terminamos pagando aquí con gasóleo más caro, fertilizantes más caros y, en general, costes de producción que no paran de subir", se queja Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Andalucía. Para agricultores y ganaderos la situación se agrava porque las subidas se les traslada de forma inmedianta, mientras que las bajas tardan en reflejarse en el precio de los carburantes, "sin llegar a volver a sus precios anteriores", matiza la entidad en un comunicado.

Tras la crisis de Ucrania, ponen de ejemplo, el índice de precios de los fertilizantes se estabilizó en un 66% por encima de lo que venía haciéndolo antes de 2020, mientras que los carburantes se quedaron en un 48 %. A esto se suma ahora una nueva ola de subidas que "objetivamente, no está justificada". Este desequilibrio se suma a "posibles prácticas de coordinación para inflar precios", por lo que la consecuencia es una afección grave a la rentabilidad de las explotaciones.

En datos

Los servicios técnicos de COAG Andalucía han analizado los precios de un producto como la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, que presenta un "extraordinario" incremento en el precio, de hasta 100 euros más elevado que la semana pasada. El 27 de febrero se pagaba por ella 484 dólares la tonelada. El 2 de marzo, en la apertura de mercado tras comienzo de guerra, el coste era ya de 522 dólares. Dos días después, el 4 de marzo, subió a 597 dólares. Este viernes, 6 de abril, se han cerrado contratos para marzo por encima de 600 dólares la tonelada. Si el suministro se corta el precio podría alcanzar los 900 dolares.

Por su parte, en cuanto al gasóleo, apuntan a que el barril de Brent ha rozado los 85 dólares, con la activación de compras masivas de futuros ante un posible cierre continuado del Estrecho de Ormuz. El techo rápido se puede fijar en 92 dólares, pero si se corta físicamente el suministro podría superar en horar los 100 o 105 dólares.

Exigencias al Gobierno y la UE

UPA exige al Gobierno que "actúe de inmediato para evitar estas prácticas especulativas que están llevando a cabo los operadores petrolíferos". La subida de precios no está justificada por el conflicto, porque solo menos de un 5% del petróleo consumido en España proviene de la zona. "Estas subidas no responden a una situación real de mercado", insisten. El colectivo recuerda que ya se han puesto en marcha para otros momentos estrategias de contención de precios, las más recientes vinculadas a las inundaciones en Andalucía o al accidente de tren en Adamuz. "Reclamamos lo mismo", afirman. "El Estado debe proteger a los sectores que se ven afectados por crisis sobrevenidas ajenas a nuestra actividad", añaden.

La organización agraria reclama al Gobierno que se muestre firme y actúe interviniendo un mercado que está demostrando no responder a comportamientos lógicos. UPA recuerda que el gasóleo que utiliza la maquinaria agrícola es una fuente de energía necesaria, estratégica e insustituible, por lo que España debe asegurar su suministro a precios lógicos para mantener la producción de alimentos en niveles seguros y estables.

Incluso, pide al Gobierno que despeje las dudas ante los rumores sobre posibles problemas de suministro "y asegure la disponibilidad de esta fuente de energía". Las medidas reclamadas también se extienden a la urea, afectada por la misma lógica especulativa.

"No puede ser que cada crisis internacional se traduzca automáticamente en subidas inmediatas de los costes de producción del sector agrario, que es muy sensible a las fluctuaciones de precios por los escasos márgenes de rentabilidad que manejamos. Exigimos vigilancia activa del Gobierno y de la UE para detectar y frenar subidas injustificadas y coordinadas", comenta el secretario general de COAG Andalucía.

Soberanía europea

La organización critica que ni Gobierno ni UE aprendan de estas situaciones, que se repiten. "Todas estas situaciones evidencian la necesidad de ser soberanos a todos los niveles: alimentación, energía y fertilizantes… La UE solo habla de teoría y, cuando llegan estas situaciones, estamos como al principio", asegura Ávila. La suspensión de aranceles a las importaciones de urea y amoniaco para abaratar costes a los agricultores europeos y sustituir el suministro ruso por fertilizantes de países árabes y del Golfo anunciado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se topa ahora con esta situación. El plan b, entienden desde COAG Andalucía, "no era sólido", con la principal ruta marítima amenazada por la guerra.

Desde la entidad plantean que la UE deben reconocer que la soberanía alimentaria requiere stocks estratégicos para que los agricultores europeos puedan producir alimentos. Existen reservas de petróleo y gas natural, pero no de fertilizantes. "No hay obligaciones vinculantes", aclara.

La diversificacion de proveedores, la suspensión de aranceles o el fomento del "amoníaco verde" planteados tras el ataque de Rusia a Ucrania se quedó sobre el papel, argumentan. Las medidas de protección en 2023 o 2024 para minerales clave dejó fuera al nitrógeno y la urea al depender del gas, exponen. La reserva estratégica de fertilizantes solicitada por el Parlamento Europeo en 2023 no se ha materializado en ninguna ley vinculante, añaden. Los gobernantes se han posicionado en el "inmovilismo", lamenta el colectivo.

La consecuencia, señala Juan Luis Ávila, es que "nuestros agricultores y ganaderos siguen produciendo a precios en origen que no cubren, en muchos casos, ni los costes. Es inadmisible que, por culpa de la especulación y la falta de previsión política, el sector vuelva a perder. Por ello, insistimos en que el Gobierno y la UE tienen que estar vigilantes y poner freno a las prácticas abusivas de un mercado dominado por la especulación". Reclaman políticas efectivas.

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