La Eurocámara marca líneas rojas y exige mantener la compensación por retraso del vuelo y equipaje de mano sin sobrecoste

La propuesta, que deber ser ratificada en sesión plenaria del Parlamento Europeo, difiere de la postura de los Veintisiete

Bruselas expedienta a España por impedir a las aerolíneas cobrar por el equipaje de mano

Pasajeros con equipaje en el aeropuerto de Madrid, en una imagen de archivo.
Pasajeros con equipaje en el aeropuerto de Madrid, en una imagen de archivo. / Alejandro Martínez Vélez/Europa Press
Agencias

Bruselas, 12 de enero 2026 - 20:24

La comisión de Transporte del Parlamento Europeo deja claras sus líneas rojas en la negociación de la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos con los gobiernos: rechazan relajar los umbrales que dan derecho a compensación por retraso y exigen que quede protegido el derecho a embarcar con equipaje de mano sin sobrecoste. Esta posición, que deberá ser ratificada en la Eurocámara, que tendrá sesión plenaria la próxima semana, choca con la posición de los Veintisiete que solo exigía la gratuida para un bulto personal que quepa bajo el asiento.

Los eurodiputados asumen en su propuesta el derecho avalado por varias sentencias del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) de que el viajero pueda embarcar también sin sobrecoste con una maleta de mano de dimensiones máximas de 100 cm (largo, ancho y alto combinados) y un peso no superior a 7 kg. También defienden que se mantengan sin cambios derechos ya consagrados para los pasajeros como el umbral actual de tres horas de retraso (o cancelación o denegación de embarque) y las sumas de compensación previstas. Este planteamiento es diferente al de los Veintisiete que acepta cambios para dar más margen a las aerolíneas, que no tendrían que indemnizar a los afectados por retrasos hasta las 4 o 6 horas, en función de la distancia del vuelo.

La comisión se opone a reducir los importes actuales de compensación y sugieren que se fijen entre 300 y 600 euros, en función de la distancia del vuelo. El Consejo plantea un pago de 300 euros si el retraso es de al menos 4 horas en los vuelos de hasta 3.500 kilómetros y de 500 euros sólo cuando el retraso supere las 6 horas de espera para rutas que superen esa distancia.

La reforma deberá, entienden, obligar a las aerolíneas a proporcionar a los pasajeros afectados por incidencias el acceso a un formulario único para indemnizaciones y reembolsos, precumplimentado, sin esperar a que estos lo soliciten o establecer canales de comunicación automáticos equivalentes en un plazo máximo de 48 horas tras la incidencia.

En cuanto a las razones extraordinarias que eximen a las aerolíneas de su responsabilidad de indemnizar por retraso o cancelaciones, los eurodiputados se abren a actualizar la lista pero reclaman una lista "exhaustiva" y que la Comisión la mantenga actualizada, para evitar abusos. Entre las posibilidades reconocidas apuntan desastres naturales, guerras, condiciones meteorológicas adversas o conflictos laborales imprevistos que afecten al operador aéreo, aeropuerto o proveedor de servicios de navegación aérea.

Otras de las claves que defienden los eurodiputados para incorporar en la reforma, que está pendiente desde hace más de una década, es que la elección de asiento sea libre para las personas que acompañen a niños menores de 14 años o personas con movilidad reducida.

Los eurodiputados también quieren eliminar las tasas adicionales que algunos viajeros se ven obligados a pagar, por ejemplo, para corregir errores ortográficos en los nombres de los pasajeros o para facturar, al tiempo que reclaman que los viajeros puedan presentar su tarjeta de embarque tanto en formato digital como físico.

Una reforma estancada

La Comisión Europea presentó su primera propuesta de reforma en 2013 y la Eurocámara fijó su posición al respecto un año después, pero las diferencias entre los Veintisiete han mantenido el proceso en punto muerto durante más de una década.

Tras una propuesta revisada por Bruselas en 2023 y el mandato consensuado por Los 27 el pasado junio, quedaba que los eurodiputados revisaran sus posiciones antes de abordar la negociación final de la reforma. En un primer dictamen no vinculante también el pasado junio, ya apuntó su rechazo a la relajación que contempla el Consejo, pero es con este informe con el que la institución marca sus líneas rojas en segunda lectura para abordar la negociación definitiva con los gobiernos.

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