Funcas eleva al 2,4% el crecimiento de la economía española en 2026, aunque anticipa una desaceleración

La revisión al alza se debe al efecto arrastre de 2025 y la demanda interna sostendrá el avance del PIB, mientras el sector exterior restará impulso y el crecimiento se moderará hasta el 1,8% en 2027

La deuda pública cierra 2025 con un máximo histórico anual de 1,699 billones, aunque baja al 100,8% del PIB

Mª Jesús Fernández, economista senior de Funcas, explica las previsiones para la economía española / El Conciso

La economía española volverá a crecer por encima del 2% en 2026, aunque consolida una trayectoria de desaceleración gradual tras el fuerte dinamismo de los últimos ejercicios. Así lo recogen las previsiones actualizadas por Funcas, que sitúan el avance del PIB en el 2,4%, cinco décimas más de lo estimado en octubre, aunque por debajo del 2,8% registrado en 2025.

La revisión al alza responde principalmente al denominado efecto arrastre del pasado año, más intenso de lo previsto y que, por sí solo, aporta tres décimas al crecimiento de este ejercicio. El impulso del cuarto trimestre de 2025 -cuando el PIB avanzó un 0,8% intertrimestral- ha reforzado el punto de partida de 2026. No obstante, los primeros indicadores de enero apuntan ya a un cierto enfriamiento, especialmente en el sector servicios, condicionado en parte por una meteorología adversa.

El crecimiento seguirá apoyándose en la demanda interna, que aportará 3,1 puntos al PIB, un punto más que en las previsiones anteriores. El consumo privado será el principal motor, respaldado por la creación de empleo y una ligera mejora del poder adquisitivo. También la inversión mostrará avances, impulsada por la recuperación de la construcción residencial y la necesidad de acelerar la ejecución de los fondos europeos pendientes.

En cambio, el sector exterior restará 0,7 puntos al crecimiento debido al debilitamiento de las exportaciones en un contexto de tensiones comerciales globales y a la pérdida de competitividad de algunos destinos turísticos nacionales.

Inmigración y política monetaria, variables clave

Las previsiones parten de varios supuestos macroeconómicos. En política monetaria, se anticipa el fin del ciclo de bajadas de tipos y que la facilidad de depósito del Banco Central Europeo se mantenga en el 2% hasta 2027.

La inmigración continuará desempeñando un papel relevante, aunque con menor intensidad. Funcas estima que la población activa extranjera crecerá un 5% en 2026 y un 4% en 2027, frente al 8,2% registrado en 2024 y el 6,3% en 2025. El proceso de regularización anunciado tendría impacto en el empleo, pero no alteraría sustancialmente los flujos de entrada en el corto plazo.

Inflación persistente y mejora del empleo

El dinamismo de la demanda interna mantendrá la inflación en torno al 2,5% este año, por encima de la media prevista para la eurozona, situada por debajo del 2%. Este diferencial refleja una cierta pérdida de competitividad que, aunque se moderará en 2027, seguirá presente.

Pese al menor equilibrio del crecimiento respecto a los primeros compases del ciclo expansivo, la economía generará más de 800.000 empleos en los próximos dos años, lo que permitirá reducir la tasa de paro hasta el 9%, dos décimas menos de lo previsto anteriormente. Además del crecimiento económico, la regularización de inmigrantes contribuirá a aflorar empleo actualmente en la economía sumergida.

El avance del PIB también ayudará a reducir el déficit público hasta el 2,3% en 2026, aunque la mejora responderá al efecto del ciclo sobre la recaudación y no a cambios estructurales. En 2027 el ajuste será ya muy leve, en paralelo a la ralentización económica. La deuda pública, por su parte, se situará en el 97,8% del PIB al cierre de ese año.

Riesgos al alza y a la baja

Entre los riesgos positivos destaca la posibilidad de un mayor impulso del consumo si la entrada de población extranjera supera lo previsto o si la tasa de ahorro evoluciona de forma distinta a la contemplada.

Por el contrario, los riesgos a la baja se concentran en la incertidumbre internacional, marcada por el tránsito hacia un sistema económico menos basado en reglas multilaterales y más condicionado por asimetrías de poder. En el ámbito interno, la inversión empresarial sigue lastrada por ese contexto y por el agotamiento de los fondos europeos, mientras que el turismo podría acusar más de lo esperado la pérdida estructural de competitividad.

Con este escenario, la economía española mantendrá un ritmo sólido en 2026, pero con señales claras de moderación progresiva, que situarán el crecimiento en el 1,8% en 2027.

stats