La inflación de la eurozona repuntó dos décimas en febrero, hasta el 1,9%, y roza el objetivo del BCE

El aumento se produce en un contexto de guerra en Oriente Medio que genera riesgos al alza por el posible aumento de los precios de la energía

La inflación en la eurozona descendió tres décimas en enero, hasta el 1,7%, gracias al descenso del precio de la energía

Precios de frutas y verduras en un mercado.
Precios de frutas y verduras en un mercado. / EFE

La inflación de la eurozona aumentó dos décimas en febrero, hasta situarse en el 1,9% interanual, lo que acerca de nuevo la tasa al objetivo del 2% que persigue el Banco Central Europeo (BCE). Así lo reflejan los datos preliminares publicados este martes por la oficina de estadística comunitaria Eurostat.

Por componentes, el mayor aumento de los precios se registró en los servicios, que se encarecieron un 3,4% en febrero, frente al 3,2% de enero. A continuación se situaron los alimentos, el alcohol y el tabaco, con una subida del 2,6%, sin cambios respecto al mes anterior. También repuntaron los bienes industriales no energéticos, cuya inflación se elevó al 0,7%, desde el 0,4% registrado en enero.

En cambio, los precios de la energía continuaron descendiendo, aunque moderaron su caída hasta el 3,2%, frente al descenso del 4% observado en enero.

En este contexto, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles -energía, alimentos, alcohol y tabaco- y que es la referencia utilizada por el BCE para sus decisiones de política monetaria, también aumentó dos décimas respecto al mes anterior, hasta alcanzar el 2,4% interanual.

Entre las principales economías del euro, España volvió a registrar la tasa de inflación más elevada, tras incrementarse una décima en febrero hasta el 2,5%. Esta cifra se sitúa por encima de Alemania (2,0%), Italia (1,6%) y Francia (1,1%).

Además, la tasa española es la séptima más alta de toda la eurozona, solo superada por Eslovaquia (4%), Croacia (3,9%), Estonia y Lituania (ambas con un 3,2%), Grecia (3%) y Eslovenia (2,8%).

Por detrás de España se sitúan Irlanda y Letonia, con una inflación del 2,4% en ambos casos, seguidas de Países Bajos y Austria (2,3%), Malta (2,2%), Portugal (2,1%) y Bulgaria y Alemania (2%).

Justo por debajo de la media de la eurozona se encuentran Luxemburgo y Finlandia (1,8%), Italia (1,6%), Bélgica (1,4%), Francia (1,1%) y Chipre, que registró el menor incremento de precios del bloque con un 0,9%.

Con este repunte hasta el 1,9% en febrero, la inflación de la eurozona vuelve a aproximarse al objetivo del 2% fijado por el BCE, después de haber registrado en enero una caída inesperada de tres décimas, hasta el 1,7%, motivada en gran medida por el fuerte descenso de los precios de la energía. Aun así, esa tasa seguía situándose ligeramente por debajo de la meta del banco central.

La guerra en Irán, en el foco

El repunte de la inflación en febrero, especialmente el de la tasa subyacente, sugiere que las presiones inflacionarias aún no se han disipado por completo en la eurozona. Así lo señala Bert Colijn, economista jefe de ING, quien advierte de que los riesgos al alza derivados del conflicto en Oriente Próximo mantienen al BCE en máxima alerta.

Según explica, más allá de la menor contribución negativa de la energía en el dato de febrero, lo más relevante es el aumento de la inflación subyacente del 2,2% al 2,4%, impulsado tanto por los servicios como por los bienes. Esto demuestra que, incluso antes del estallido del conflicto en la región, las presiones inflacionarias estaban lejos de desaparecer.

“A partir de ahora, la situación se volverá más inestable”, advierte el economista, al subrayar que la guerra en Oriente Próximo ha incrementado claramente los riesgos para las perspectivas económicas, debido a las interrupciones en el suministro energético y al fuerte aumento de los precios. En su opinión, cuanto más se prolongue el conflicto, mayor será su impacto tanto en la inflación como en el crecimiento económico de la eurozona.

En este escenario, si el conflicto se prolonga solo durante algunas semanas, la inflación podría volver a situarse en torno al 2%. Sin embargo, si las perturbaciones en el suministro energético se mantienen durante más tiempo, el impacto inflacionario podría ser considerablemente mayor.

Por su parte, Riccardo Marcelli Fabiani, economista senior de Oxford Economics, considera que, aunque la inestabilidad en Oriente Próximo tenderá a elevar los precios de la energía, no conviene sobreestimar su impacto. A su juicio, la oferta de petróleo está empezando a superar gradualmente a la demanda, por lo que la firma prevé revisar solo de forma moderada al alza su previsión de inflación.

En este sentido, sostiene que el limitado potencial alcista de la energía, el débil impulso de la inflación en los servicios y el bajo crecimiento de los bienes industriales no energéticos descartan un escenario de inflación descontrolada. Además, la normalización del crecimiento salarial y la moderación de la demanda apuntan a que el proceso de desinflación continuará en la eurozona.

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