Javier Cabeza de Vaca: "La familia andaluza media consume su renta en productos de primera necesidad"
El nuevo presidente del Consejo Andaluz del Colegio de Economistas reclama grandes acuerdos sobre vivienda y financiación autonómica
Defiende que los andaluces debemos creernos de verdad nuestro potencial y repasa los retos que afronta como representante de 60.000 profesionales
Andalucía, tercera comunidad en presentación de patentes, marcas y diseños industriales de España, con más de 8.000
El reciente presidente del Consejo Andaluz del Colegio de Economistas, el decano gaditano Javier Cabeza de Vaca que fue elegido el pasado noviembre, se define como un trabajador hacia dentro, "más ratón de biblioteca que de mucha actividad de cara al exterior y estar en la prensa", pero considera "un honor" su reciente elección para suceder al decano de Sevilla Francisco Tato, que ha pasado a ser vicepresidente del Consejo General en Madrid.
Pregunta.¿A qué retos se enfrenta como nuevo presidente del Consejo Andaluz?
Respuesta.Retos tenemos muchos porque es una profesión muy abierta, con mucha tipología de profesionales, desde el asesor fiscal a un auditor de cuentas, el economista forense, la administración concursal, director de empresa, financiero, expertos contables... y de cada tipo tenemos una comisión a nivel andaluz y nacional que dan servicio a cada grupo. Mi reto es activar, darle mucha más vitalidad y contenido a esas comisiones que redunde en la conexión entre Andalucía y nuestro Consejo General y los profesionales en las distintas áreas.
R.Otro reto es el tema de las acreditaciones. Cualquiera puede ejercer por ejemplo el asesoramiento fiscal. No se le requiere ninguna titulación, ninguna formación y contra eso no podemos hacer nada porque es una decisión normativa. Lo que sí estamos haciendo es distinguir a esos profesionales que podemos acreditar, que tienen formación.
P.¿Cómo un sello de calidad?
R.Efectivamente. Ese economista tiene que acreditar una experiencia dilatada y una formación o aprobar un examen complejo y se le exige que cumpla un número de horas anuales homologadas para seguir formándose para que dé al ciudadano un servicio de calidad.
R.Un tema importante es el de la contabilidad. Hoy cualquier indocumentado, y lo digo así, indocumentado, sin formación, está redactando cuentas anuales de empresas. Esto debe ser materia exclusiva de los economistas y en países de nuestro entorno está así regulado, con la figura del experto contable. Con esa información que va a ser pública a través del Registro Mercantil es con la que terceros van a tomar decisiones: si un banco te da un préstamo, los proveedores, la liquidación de Hacienda, todo se hace según esas cuentas y que no estén en manos de profesionales es un tema muy grave.
P.¿Cuál es su mayor preocupación ante la situación económica de Andalucía?
R.Tenemos dos caras de una moneda. Una amable, con los datos buenos del PIB, con previsión de crecimiento por encima del conjunto de España (3,1% frente al 2,9%), rebajando la brecha del paro, una inflación controlada. Aunque en 2026 se va a moderar el crecimiento, creo que se va a seguir creando empleo y con inflación moderada. Pero hay otra realidad más dura, con Andalucía representando solo el 13% del PIB nacional cuando tiene la mayor población, con una diferencia enorme de la renta per cápita andaluza (unos 23.000 euros en 2023) con la española (una media de 30.000 euros) y más aún si comparamos con territorios como País Vasco (39.000 euros) o Madrid (42.000). No podemos ser conformistas con esta situación, o la del desempleo, con una diferencia de cinco puntos con la media nacional. Estos datos son demoledores y afectan a la calidad de vida de los andaluces.
R.Pero a mí me parece más grave todavía la relación del IPC y la renta de las familias. El IPC de los alimentos, desde 2019 a 2024 ha subido en torno al 35%. En este año en torno al 3%. Y los que más han subido son los que consumimos a diario, una familia consume su renta en productos de primera necesidad: aceite, azúcar, huevo, hortícolas, lácteos.
R.Y el verdadero drama ahora mismo es el tema de la vivienda. En ese período ha subido en torno al 46% el precio medio del metro cuadrado. En Andalucía está en 2.735 euros el precio medio, para una vivienda de 100 metros cuadrados estamos hablando de 270.000 euros de media, pero súmale el 10% del IVA, el 1,2% de actos jurídicos si es nueva o el 7% de transmisiones patrimoniales si es usada. Más el notario, registro, todos los gastos que conlleva el préstamo hipotecario, esto es un drama. Si la renta media de un andaluz descontando impuestos es de 12.000 euros. La población se desplaza buscando alquileres que se puedan adaptar a su renta, pero ¿cómo están los alquileres en Cádiz, en Sevilla, en Málaga? Es gravísimo. Las autoridades nacionales, autonómicas y locales deberían poner este tema como un asunto prioritario.
P.¿Qué medidas se pueden tomar para solventar el problema de la vivienda?
R.Hay una cosa evidente, que hace falta construir. La población crece por la población extranjera que recibimos, no por nuestro crecimiento vegetativo que decrece. Hay que construir vivienda de protección oficial, de renta libre, de alquiler de protección oficial con precios controlados para que las familias puedan acceder. Luego hay otros otros elementos que también influyen, como pueden ser los impuestos que se pagan; el destino turístico de algunas viviendas, que a mi juicio eso debió haberse controlado mucho más en ciudades como Cádiz, Sevilla, Málaga, Granada; los costes de construir que han subido mucho. Habrá que instrumentar ayudas para que ese coste no se le traslade íntegro a personas cuya renta no llega, pero que necesita una vivienda para vivir. Hace falta colaboración público-privada, una partida grande presupuestaria para el acceso y la construcción.
P.Un crecimiento de población migrante que es absolutamente necesario para mantener el crecimiento económico.
R.Sí, claro, claro. Sin entrar en cuestiones políticas hay una serie de puestos de trabajo que están ocupando personas migrantes. Entonces, una migración controlada y que venga a trabajar, es necesaria. Además están tirando también de la demanda.
P.¿Y con qué fortalezas contamos en Andalucía?
R.La comunidad en su conjunto tiene un potencial enorme. Su agricultura, unida a la industria agroalimentaria tiene opciones enormes, con una infraestructura del agua que es muy importante; el desarrollo de las energías renovables; la industria; potencial para captar talento migrante, personas que se dedican a programación o inteligencia; las relaciones con Iberoamérica. El andaluz es trabajador, es creativo. Tenemos mucho potencial, a la vista está el turismo, el desarrollo de la Bahía de Cádiz, en Málaga con el parque tecnológico.
P.Pero con empresas muy pequeñas
R.Un problema que pasa también en España y en Europa es la atomización del tejido productivo. Hace una semana publicamos un informe de Faedpyme con el Consejo General del Colegio de Economistas sobre esto. En Andalucía el 96% de las empresas tiene menos de diez trabajadores. Draghi lo puso de manifiesto en la Unión Europea, donde las empresas tienen que competir con grandes corporaciones a nivel global. Las pymes, autónomos y micropymes no pueden retener talento, no puede invertir en I+D, en tecnología, les cuesta más integrar la inteligencia artificial, acceder a mercados internacionales.
P.¿Y qué deben hacer para crecer?
R.En el informe dice que el mayor obstáculo al crecimiento de las empresas son las exigencias regulatorias y tributarias, con las laborales, las fiscales, los trámites burocráticos y la diversidad normativa como principales problemas. Una empresa de Cádiz que quiere abrir en Extremadura, en Madrid, tiene que conocer la normativa de cada comunidad para liquidar impuestos, tenemos que darnos de alta como colaborador en un impreso distinto, toda esa burocracia es absurda.
R.Otro tema que veo es que cuando una empresa pequeña con potencial empieza a crecer, llega un tercero, un fondo o una empresa mayor ubicada en otra comunidad y la compra. Hay muchas empresas que se están vendiendo, que no sé si es bueno o malo, pero yo prefiero que el capital sea andaluz.
R.La estadística muestra que no hay mucho interés por fusionar, por hacer sinergia con otras empresas. En Cádiz hicimos un informe durante el Covid que puso de manifiesto que era muy importante para el crecimiento de la empresa la formación del equipo directivo. Un dato. Solamente el 55% de las pymes españolas tiene una dirección con formación universitaria. No creo que difiera mucho del dato andaluz. Pusimos entonces en marcha un curso de un año, que vamos por la quinta edición, con formación en dirección financiera, pero no teórica, limitado a 15 personas, muy directo, para impulsar el crecimiento de estas empresas.
P.La educación financiera no es un punto fuerte de nuestra ciudadanía, muy conservadora a la hora de invertir.
R.Estamos colaborando con el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores para impulsarla. En Cádiz tenemos varios proyectos, uno para personas vulnerables, a los que ayudamos a ordenar sus finanzas y a cómo presupuestar, otro con la celebración anual de un torneo de debate económico para alumnos de formación profesional y bachillerato.
R.A mi hija cuando se fue por primera vez fuera de casa a estudiar, le tuve que explicar qué era una cuenta corriente, qué tipo de tarjetas bancarias hay, qué es una transferencia. Están con un conocimiento cero de qué es el tipo de interés, las retenciones de Hacienda en la nómina, conocimientos no ya de economía, sino de cómo manejarse con las finanzas básicas que las van a necesitar en cuanto tengas cierta independencia. Cómo puedes encauzar el ahorro, dónde está el riesgo, cómo funciona una cuenta bancaria, las aportaciones al sistema...
P.Hablando de impuestos y más allá del ruido político ¿Andalucía se puede permitir rechazar la condonación de la deuda que ha aprobado el Gobierno?
R.Rechazarla o aceptarla es una solución fácil a un problema complejo. La Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas es de 2009, la primera reforma estaba prevista en 2014, pero tenemos lo que tenemos en España, este lío que tenemos montado, y estamos en 2025 y no hay un acuerdo. Más que esa condonación de deuda que quizás venga motivada por cuestiones políticas, interesa más sentar las bases de cómo se van a financiar las comunidades autónomas. Y hay unanimidad entre las distintas instituciones que estudian el tema de que Andalucía está infrafinanciada. En este periodo 2009-2025 se cuantifica en torno a 17.000 millones la infrafinanciación por la ley actual. Eso está afectando a los servicios básicos que recibe el ciudadano andaluz, la salud, la sanidad, la educación y la asistencia personal.
R.Es un tema al que deben darle una forma definitiva, no parchear. La condonación puede venir bien, sí, pero yo creo que había que entrar no en una solución fácil por una cuestión política, sino a llegar a un acuerdo real entre todas las comunidades y respetando los principios de solidaridad, porque estamos en una nación única y con un mercado único. Andalucía, Valencia y Castilla La Macha son las tres comunidades peor tratadas y la brecha con el norte en un mapa es muy ilustrativa. Lo mejor para Andalucía es lo mejor para España, entre todos tenemos que empujar sin que se quede nadie detrás.
P.En los presupuestos presentados por la Junta para 2026, ¿cuánto se nota que entramos en un año electoral?
R.Al Consejo Andaluz nos llaman para que hagamos observaciones a distintas leyes en las que hay materia económica, tributaria o empresarial. El mes pasado comparecí en el Parlamento para hacer nuestras observaciones a la Ley de Presupuestos. Nosotros vemos que está en la línea, aunque hacemos algunas observaciones. Por ejemplo, al tema de la deducción fiscal para la práctica del deporte o los gastos veterinarios hemos hecho una observación que, aunque la exposición de motivos son razonables, consideramos que debía plantearse el incentivo fiscal a otras necesidades más perentorias como la salud mental, la salud dental o enfermedades relacionadas con complementos de gafas graduadas, lentillas, audífonos, que ya está contemplado en otras comunidades autónomas.
R.Hay otro tema más técnico del impuesto de sucesiones y donaciones, que hemos pedido que se simplifique la declaración de donaciones bonificadas o que permitan las autorizaciones anuales para presentar declaraciones de los contribuyentes y no una por cada vez.
P.¿Hace falta cohesión para reivindicar el lugar que merece Andalucía?
R.Más que cohesión, en Andalucía nos falta creernos lo que somos, a dónde podemos ir, creérnoslo de verdad, las capacidades que tenemos los andaluces y la propia Andalucía. Y tirar para adelante. En Andalucía somos muy distintos, de un almeriense a un gaditano, con una estructura productiva también muy distinta. El sector primario en Jaén, es el primero, sin embargo en el PIB de Cádiz representa en torno a 4 puntos menos. Somos muy diversos. Pero yo creo que sumado, tenemos un potencial enorme, enorme.
Reivindicar el lugar que nos pertenece
Javier Cabeza de Vaca se licenció como economista en la universidad a distancia (UNED), estudió un par de posgrados y es experto en fiscalidad con una amplia trayectoria en el despacho Antonio Rosado en el que entró a trabajar en 1984. Desde noviembre el decano del Colegio de Economistas de Cádiz preside el Consejo Andaluz, entidad en la que ha estado cuatro años ejerciendo como vicepresidente.
De tono tranquilo, enfatiza con la mirada el honor que le supone el reconocimiento de representar a los 60.000 colegiados en Andalucía y, además, que sea de Cádiz, “que es importante, no por mí, sino porque Cádiz tiene que ir ocupando su sitio en las distintas instituciones. Por volumen, por población, por PIB, tenemos que reivindicarnos”.
Una reivindicación que hace extensiva a Andalucía en el Consejo General a nivel nacional, donde el nuevo vicepresidente es a quien sucede en el cargo, el decano de Sevilla Francisco Tato, y la secretaria es almeriense para ocupar ahí también “la posición que nos corresponde, con la comunidad con mayor población y tercera en el PIB nacional. Tenemos que creérnoslo, tener la representación que nos corresponde. No digo más, pero tampoco menos”.
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