La sobrerregulación lastra a la industria andaluza en un contexto geopolítico cada vez más incierto
Ciclo EY 'Looking at the future'
Las empresas reclaman menos burocracia y costes energéticos competitivos mientras la Junta de Andalucía defiende una estrategia "pragmática"
Andalucía Trade pondrá a disposición de las empresas más de 430 millones de euros en 2026
La sobrerregulación, la lentitud administrativa y el encarecimiento de los costes energéticos se han consolidado como algunas de las principales preocupaciones del tejido empresarial andaluz en un escenario internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, el proteccionismo y la fragmentación del comercio global. En este contexto, las empresas advierten de que el exceso normativo está frenando la competitividad industrial, mientras la Junta de Andalucía defiende una política basada en el pragmatismo, la internacionalización y la atracción de inversión para posicionar a la comunidad en el nuevo tablero global.
Este fue el eje central del encuentro del ciclo de sesiones del EY Looking at the Future, celebrado en Sevilla, en el que representantes institucionales y empresariales analizaron los retos y oportunidades del sector industrial andaluz ante un escenario global cada vez más complejo.
Durante la mesa redonda empresarial, moderada por el socio-director de EY en Andalucía, Alberto García Valera, los representantes de las compañías coincidieron en subrayar que la sobrerregulación y la falta de visión a largo plazo están complicando la competitividad de la industria europea en un entorno global cada vez más exigente y volátil.
Desde Persán, su presidenta Concha Yoldi García defendió una posición abiertamente europeísta, pero advirtió de que el exceso normativo, especialmente en el ámbito de la industria química, está limitando las posibilidades de crecimiento dentro de la Unión Europea. En su opinión, la prohibición de determinadas materias primas que sí se utilizan en otros mercados genera una desventaja competitiva, lo que obliga a las empresas a buscar oportunidades fuera de Europa, en regiones con mercados menos maduros.
Por su parte, la presidenta de Osborne, Sofía Osborne Coloma, puso el foco en el cambio de paradigma del comercio internacional, que ha evolucionado hacia un entorno más proteccionista e incierto, con efectos directos sobre el consumo y la planificación empresarial. En este contexto, reclamó reglas más ágiles y previsibles, así como un mayor diálogo entre administraciones y empresas, al tiempo que defendió el valor de las marcas andaluzas en los mercados internacionales, reforzado por elementos como las denominaciones de origen y el estilo de vida mediterráneo.
El punto de vista de Aceites del Sur se transmitió a través de su CEO, Gonzalo Guillén Benjumea, que subrayó que la geopolítica influye ya de manera decisiva en los planes estratégicos de las compañías, especialmente en la gestión de la cadena de suministro, cada vez más compleja. En este escenario, señaló una creciente tendencia a trabajar con operadores más cercanos para reducir riesgos y mantener el control industrial. Guillén advirtió además de que los costes energéticos y la gestión del agua se han convertido en factores críticos para la competitividad. A su juicio, la energía es un elemento básico que no debería estar sujeto a vaivenes políticos, y alertó de que “regular más no siempre significa regular mejor”, reclamando marcos normativos que prioricen la eficiencia real sobre la carga administrativa.
En la misma línea, las empresas coincidieron en la necesidad de políticas hídricas estables y a largo plazo, capaces de anticiparse a un problema estructural y no solo responder a episodios coyunturales de sequía.
El contexto global y la respuesta institucional
El debate empresarial se enmarcó en un análisis más amplio del escenario internacional. En la apertura del encuentro, el senior advisor de EY, Eduardo Madina, describió un mundo marcado por la disonancia, alimentada por la desinformación y la polarización política. A su juicio, la economía global ha entrado en una etapa postoccidental, en la que Europa ha perdido peso frente a actores emergentes como China, lo que obliga a replantear su papel sin renunciar a la defensa del sistema democrático.
Desde el ámbito institucional, el consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela, defendió una política industrial abierta y pragmática para posicionar a Andalucía en este escenario incierto. En este sentido, señaló que, pese a la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos, su impacto sobre la economía andaluza está siendo más moderado de lo inicialmente previsto, con un tipo medio efectivo en torno al 10%, aunque insistió en la necesidad de mantener una vigilancia constante.
Paradela situó esta estrategia en una apuesta clara por la internacionalización, apoyada en la agencia Trade, que está desplegando ayudas directas a la exportación, apoyo a la presencia en ferias internacionales, apertura de nuevos mercados y organización de misiones comerciales. Esta política, subrayó, está dando resultados, con exportaciones que siguen marcando récords históricos, 49.000 millones de euros más en los últimos seis años y crecimientos a doble dígito en el presente ejercicio.
El consejero defendió una relación pragmática con China, abordada desde criterios económicos e industriales. Como ejemplos concretos, citó la reactivación de la planta de Santana, en Linares, donde se ha retomado el ensamblaje de vehículos gracias a inversión china, así como la próxima apertura de otra planta de capital asiático en la provincia de Jaén, reforzando su papel como polo industrial emergente.
Asimismo, destacó la apuesta por la transición energética, especialmente en sectores vinculados al hidrógeno verde, donde Andalucía se posiciona como uno de los territorios más competitivos de Europa gracias a su capacidad renovable, infraestructuras y potencial logístico. Paradela subrayó el interés de regiones industriales alemanas como Renania del Norte-Westfalia, Baja Sajonia, Sajonia o Baviera, así como los acuerdos logísticos con grandes puertos europeos, como Róterdam.
El encuentro concluyó con una idea compartida: en un mundo condicionado por la geopolítica, la industria andaluza necesita menos trabas regulatorias y una estrategia pragmática que convierta las oportunidades globales en proyectos industriales reales.
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