Trump contraataca el fallo del Supremo: un nuevo arancel global del 10% y sin devolución de las tasas declaradas ilegales
Anuncia medidas alternativas y asegura que la sentencia le otorga más poder arancelario, no menos, y advierte de que no tiene intención de reembolsar los 175.000 millones de dólares ya recaudados.
El Supremo de EEUU frena los aranceles de Donald Trump
Donald Trump compareció este viernes ante los medios de comunicación con un mensaje claro: la derrota judicial no es una derrota. Apenas horas después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara el mecanismo legal -la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés)- con el que su administración había impuesto aranceles globales, el presidente anunció una orden ejecutiva para establecer un nuevo gravamen universal del 10% amparado en una legislación diferente, la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
"Vamos en una dirección diferente, probablemente la que debería haber tomado desde el principio", afirmó Trump, que insistió en que el fallo del alto tribunal, lejos de debilitarle, ha despejado cualquier duda jurídica sobre su capacidad para aplicar aranceles. "Ahora tenemos certeza", repitió en varias ocasiones durante una comparecencia que se prolongó durante casi una hora en la Casa Blanca.
Un fallo que, según Trump, le da más poder
El argumento central de Trump fue que la sentencia, aunque rechaza el uso concreto de la IEEPA para cobrar aranceles, confirma y amplía otras vías legales a su disposición. Para sustentarlo, citó expresamente el voto particular del magistrado Brett Kavanaugh (uno de sus propios nombramientos), que escribió que "la decisión puede no limitar sustancialmente la capacidad del presidente para ordenar aranceles en el futuro", dado que existen otras leyes que los autorizarían.
Trump se apoyó en esta interpretación para sostener que el Supremo ha terminado por reconocer, pese a sí mismo, una batería de herramientas arancelarias que incluyen la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, las Secciones 122, 201 y 301 de la Ley de Comercio de 1974, y la Sección 338 del Arancel de 1930. "Paradójicamente", llegó a decir, "la decisión del Supremo ha hecho que el poder del presidente para regular el comercio sea más sólido y cristalino, no menos".
La administración anunció también el inicio de varias investigaciones bajo la Sección 301 para abordar lo que calificó de prácticas comerciales desleales por parte de terceros países, lo que podría derivar en nuevos aranceles específicos en las próximas semanas.
175.000 millones en el aire: no habrá devoluciones
Uno de los asuntos más espinosos de la rueda de prensa fue el de los reembolsos. Desde el llamado Día de la Liberación, en abril de 2025, la administración Trump habría recaudado en torno a 175.000 millones de dólares en concepto de aranceles amparados en la IEPA, la misma herramienta que el Supremo acaba de declarar ilegalmente utilizada. Ante la pregunta de si las empresas que presentaron reclamaciones recibirían su dinero de vuelta, Trump esquivó una respuesta directa y señaló que el propio tribunal no se había pronunciado sobre ese extremo en su fallo.
"Escriben esta decisión defectuosa y ni siquiera hablan de eso. ¿No habría bastado con una sola frase?", se quejó Trump. "Supongo que habrá que litigarlo durante los próximos cinco años". La respuesta fue interpretada por varios analistas presentes como una negativa implícita a proceder a ninguna devolución, al menos de manera voluntaria.
Críticas a los magistrados, incluidos sus propios nombramientos
Trump no ocultó su frustración con los magistrados que votaron a favor de anular sus aranceles y llegó a decir que la sentencia "es una vergüenza para sus familias". Aunque no concretó nombres, la referencia apuntaba directamente a Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch, dos de los tres jueces que él mismo designó durante su primer mandato y que en esta ocasión no apoyaron su postura.
En contraste, elogió con insistencia a Clarence Thomas, Samuel Alito y al propio Kavanaugh, los tres magistrados que sí emitieron votos discrepantes en su favor.
Consultado sobre si los magistrados que votaron en su contra seguían invitados al discurso del Estado de la Unión de la semana próxima, Trump respondió con sarcasmo: "Están invitados... a duras penas".
El nuevo arancel del 10% entra en vigor en tres días
De forma práctica e inmediata, la principal consecuencia del anuncio de Trump es la reimposición de un arancel global del 10% sobre las importaciones procedentes de todos los países, que según informó el secretario del Tesoro entrará en vigor en un plazo aproximado de tres días.
Este gravamen se sumará a los aranceles sectoriales ya existentes bajo la Sección 232, que seguirán vigentes, y a los aranceles específicos impuestos a China como penalización por el tráfico de fentanilo, que tampoco se modifican.
Trump aprovechó además para reiterar su tesis de que los aranceles están revitalizando la industria estadounidense, y relató su visita del día anterior a una planta siderúrgica en Georgia cuyos propietarios, según dijo, habían pasado de trabajar "una hora a la semana" a operar en dobles turnos siete días a la semana desde la entrada en vigor de los primeros gravámenes.
Los mercados y los socios comerciales de Washington tendrán ahora que evaluar si la nueva arquitectura arancelaria que emerge de este episodio judicial es más o menos predecible que la anterior. Trump, por su parte, lo tiene claro: "Ya no habrá dudas".
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