Lo que revelan los resultados récord de Apple sobre su estrategia y su futuro

La compañía navega la revolución de la IA por un camino completamente distinto al de sus competidores

Los números plantean dudas sobre la sostenibilidad de esta estrategia y sobre los retos de la empresa de Cupertino para los próximos años

Apple cierra 2025 con récord de ingresos gracias al iPhone, que marca el mejor trimestre de su historia

Tienda Apple en Los Ángeles.
Tienda Apple en Los Ángeles. / ALLISON DINNER, EFE

Los 143.756 millones de dólares de ingresos que Apple acaba de presentar para su primer trimestre fiscal no son solo una cifra récord. Son el reflejo de una compañía que está navegando la revolución de la inteligencia artificial por un camino completamente distinto al de sus competidores, con resultados que por ahora le están dando la razón de forma contundente.

Pero estos números también plantean dudas importantes sobre la sostenibilidad de esta estrategia y sobre los retos de la empresa de Cupertino para los próximos años.

iPhone arrasa, Mac se estanca: la paradoja de Apple Intelligence

Uno de los contrastes llamativos de estos resultados es la enorme diferencia de comportamiento entre dos productos que, supuestamente, se están beneficiando de las mismas capacidades de inteligencia artificial.

Mientras el iPhone crece un espectacular 23,3% hasta los 85.269 millones de dólares, batiendo todos los récords históricos de la compañía, el Mac retrocede un 6,7%, hasta los 8.386 millones.

Es significativo porque la firma californiana ha integrado Apple Intelligence tanto en los iPhone como en los Mac. Sin embargo, los consumidores están priorizando claramente la renovación de sus teléfonos sobre la de sus ordenadores.

Las razones pueden ser múltiples, pero quizás la que tenga más peso sea que los usuarios ven un valor mucho más inmediato en tener IA en el dispositivo que llevan en el bolsillo todo el día que en su ordenador de sobremesa o portátil.

El iPhone es el dispositivo personal por excelencia, el que usamos para comunicarnos, fotografiar, navegar por redes sociales y gestionar nuestra vida digital. Funciones como la mejora de Siri, el procesamiento inteligente de fotografías, la transcripción automática de mensajes de voz o la escritura asistida tienen un impacto directo y cotidiano en la experiencia del usuario.

En un Mac, aunque las opciones sean similares, el caso de uso es diferente y menos urgente para la mayoría de consumidores.

Ordenadores Mac en una tienda de Apple en Washington.
Ordenadores Mac en una tienda de Apple en Washington. / MICHAEL REYNOLDS, EFE

También influye el ciclo de renovación típico de cada producto. Los usuarios cambian de teléfono cada dos o tres años, mientras que un ordenador suele durar entre cinco y siete años.

Los Mac de las generaciones precedentes siguen siendo perfectos para casi todo, lo que hace que tenga menos sentido cambiarlos solo por las funciones de IA. Esa tendencia debería llevar a Apple a replantearse cómo impulsar las ventas de sus ordenadores, porque parece que Apple Intelligence no es incentivo suficiente.

China: el regreso triunfal que nadie esperaba

Si hay un dato que ha sorprendido en estos resultados es el comportamiento de China. La región de Greater China ha crecido un 37,9%, pasando de 18.513 millones a 25.526 millones de dólares.

Hay que recordar que Apple había pasado varios trimestres difíciles en este mercado, con caídas de ventas y una competencia local cada vez más agresiva.

Marcas como Huawei habían recuperado terreno tras superar las sanciones estadounidenses, mientras que Xiaomi, Oppo y Vivo ofrecían productos de alta calidad a precios más competitivos.

Además, el contexto geopolítico parecía jugar en contra de Apple. Sin embargo, este trimestre ha demostrado que el iPhone sigue teniendo un atractivo especial para los chinos.

¿Qué ha cambiado? Probablemente sea una combinación de factores. Por ejemplo, que las restricciones tecnológicas a Huawei siguen limitando su capacidad para competir en el segmento más premium, o que Apple ha sabido posicionar el iPhone como un producto aspiracional, un símbolo de estatus. A la lista se podrían añadir las funciones de Apple Intelligence o que los consumidores chinos hayan estado esperando para renovar sus dispositivos y este ciclo de producto les haya convencido.

La incógnita es si este crecimiento es sostenible. China es un mercado volátil, especialmente sensible a factores políticos y económicos, y las tensiones Washington-Pekín podrían volver a afectar a Apple en cualquier momento.

No gastar miles de millones en IA como decisión estratégica

Mientras Microsoft, Meta, Google y Amazon están invirtiendo cantidades astronómicas en centros de datos, chips especializados y desarrollo de modelos de inteligencia artificial propios (inversiones que superan los 50.000 millones de dólares anuales en algunos casos), Apple parece ir, como siempre, por libre.

Estos últimos resultados muestran un aumento del 31,7% en investigación y desarrollo, de 8.268 millones de dólares a 10.887 en un trimestre, pero sigue siendo una fracción de lo que están gastando sus competidores en infraestructura de IA.

Inversión en desarrollo

Pasar de 8.268 millones a 10.887 millones en un trimestre es una subida muy agresiva. Apple claramente está invirtiendo muchísimo dinero en algo. Dado el contexto actual, es razonable pensar que buena parte va destinado a IA, pero también podrían estar desarrollando nuevas categorías de producto (¿las gafas de realidad aumentada? ¿el coche? ¿algo completamente nuevo?).

La diferencia está en el modelo de negocio. Microsoft vende servicios en la nube a empresas y necesita la infraestructura para entrenar y ejecutar modelos de IA masivos. Meta está intentando construir el metaverso y necesita IA para todo, desde moderación de contenidos hasta generación de avatares realistas. Google vive de la búsqueda y necesita que sus modelos sean los mejores para mantener su dominio.

Apple, en cambio, vende hardware premium y parece seguir su estrategia habitual: no ser la primera en llegar, pero sí en hacerlo bien y de forma rentable. Su objetivo no es tener el mejor modelo de lenguaje del mundo ni ofrecer servicios de IA a terceros, sino que sus dispositivos sean más atractivos, más útiles, y justifiquen precios más altos.

De hecho, buena parte de las funcionalidades de IA de Apple se ejecutan en el propio dispositivo (aprovechando los potentes chips que diseña internamente), no en la nube, lo que reduce drásticamente la necesidad de infraestructura.

El acuerdo con Google

El CEO de Apple, Tim Cook, aclaró en una llamada con los inversores, aunque no compartió detalles específicos, una duda que planteaba su recién anunciada colaboración con Google: la nueva Siri, que estará impulsada por la IA de Gemini, se ejecutará en el dispositivo y la nube privada, Private Cloud Compute, manteniendo sus estándares de privacidad "líderes en la industria".

Esa estrategia tiene varias ventajas. Es más eficiente económicamente, ya que Apple obtiene beneficios inmediatos: sus inversiones en IA se traducen en ventas de dispositivos (sus competidores hacen apuestas a largo plazo). También es mejor para la privacidad, algo que Apple ha convertido en un pilar de su identidad de marca. Y reduce la dependencia de infraestructura en la nube, con todos los costes operativos que eso conlleva.

Pero también tiene riesgos. Si la IA evoluciona hasta un punto en que las capacidades que se pueden ejecutar en un dispositivo quedan obsoletas frente a lo que se puede hacer en la nube, Apple podría encontrarse en desventaja. Si los usuarios empiezan a valorar más tener acceso a los modelos más avanzados que tener procesamiento local, la estrategia de Apple podría no ser suficiente.

Por ahora, los resultados récord del iPhone sugieren que Apple ha acertado. Los consumidores están comprando teléfonos nuevos atraídos por funciones de IA que, aunque no sean tan impresionantes como ChatGPT o Gemini, están perfectamente integradas en su experiencia diaria y funcionan sin conexión constante a internet. Pero la batalla de la IA es larga, y Apple tendrá que demostrar que acertó al escoger ese camino a medida que la tecnología avanza.

Servicios y base instalada

Entre tanto ruido sobre el iPhone y la inteligencia artificial, hay una cifra que ha pasado algo más desapercibida pero que es crucial para entender el futuro de Apple: la compañía tiene más de 2.500 millones de dispositivos activos en el mundo. Es decir, aproximadamente uno de cada tres habitantes del planeta tiene un dispositivo Apple que usa regularmente.

El consejero delegado de Apple, Tim Cook, publicó en su cuenta oficial de la red social Weibo una imagen de su visita a la Universidad de Zhejiang, durante su estancia en Hangzhou
El consejero delegado de Apple, Tim Cook, publicó en su cuenta oficial de la red social Weibo una imagen de su visita a la Universidad de Zhejiang, durante su estancia en Hangzhou

Es una base brutal que supone la mayor ventaja competitiva de Apple frente a cualquier competidor. Cada uno de esos dispositivos es un cliente potencial para servicios recurrentes como Apple Music, iCloud, Apple TV+, Apple Arcade, Apple Fitness+, y todos los demás que la compañía ha ido lanzando en los últimos años.

El negocio de servicios ha alcanzado un nuevo récord de 30.013 millones de dólares en el trimestre, un 14% más que el año anterior.

Apple sigue afianzando un ecosistema cada vez más cerrado donde cada servicio refuerza la dependencia del usuario hacia sus dispositivos. Si tienes tus fotos en iCloud, tu música en Apple Music, tus entrenamientos en Apple Fitness+ y tus películas en Apple TV+, te costará más cambiar a un dispositivo Android. Es lo que en la industria llaman lock-in o bloqueo del cliente, y Apple lo ha perfeccionado como nadie.

Con eso logra además estabilidad financiera. Las ventas de hardware pueden fluctuar según el ciclo de producto, pero los ingresos por servicios son más predecibles y menos volátiles.

El reto para Apple es seguir encontrando nuevos servicios que los usuarios estén dispuestos a pagar, sin saturar su oferta ni diluir el valor de cada servicio individual. También debe evitar prácticas anticompetitivas que podrían atraer la atención de los reguladores, algo que ya ocurre en Europa y EEUU por el control que Apple ejerce sobre su App Store.

Márgenes en aumento: el arte de vender caro

Otro dato que quizás se pasa por alto es la mejora del margen bruto, que pasa del 46,9% al 48,2%. Eso significa que, de cada dólar que ingresa Apple, casi 50 céntimos son beneficio bruto, antes de descontar gastos operativos.

Este aumento del margen indica dos cosas. Primero, que Apple vende productos con márgenes más altos, probablemente porque los consumidores están optando por modelos más caros dentro de cada categoría (no es lo mismo un iPhone 17 básico que un iPhone 17 Pro Max con máximo almacenamiento: el margen del segundo es significativamente superior).

Segundo, que el peso creciente del negocio de servicios está mejorando el margen global de la compañía. Los servicios digitales tienen márgenes brutales porque los costes marginales son mínimos: una vez desarrollado el servicio, añadir un usuario adicional cuesta prácticamente cero. A medida que los servicios representan un porcentaje mayor de los ingresos totales de Apple (ya son más del 20%), el margen global de la compañía mejora automáticamente.

Esta capacidad de mantener e incluso mejorar márgenes en un entorno competitivo es una de las grandes fortalezas de la firma de Cupertino y refleja el poder de su marca. Otros fabricantes tienen que competir en precio, pero Apple puede mantener precios premium porque sus clientes valoran la experiencia completa que ofrece el ecosistema.

También este enfoque tiene un techo. Apple tiene una presencia limitada en mercados emergentes porque sus productos son demasiado caros para la mayoría de consumidores. Si quiere seguir creciendo a largo plazo, en algún momento tendrá que encontrar la forma de llegar a esos mercados sin sacrificar sus márgenes.

El éxito presente y las incógnitas futuras

Los resultados récord de Apple son rotundos y demuestran que la compañía está en un momento de forma excepcional. La estrategia de integrar IA de forma quirúrgica en sus dispositivos, sin necesidad de inversiones mastodónticas en infraestructura, funciona. La recuperación en China alivia uno de los grandes temores de los inversores. Y el crecimiento sostenido de los servicios aporta estabilidad y mejora los márgenes.

Eso no significa que no haya nubes en el horizonte. La dependencia extrema del iPhone (aporta casi el 60% de los ingresos totales) sigue siendo un riesgo. La estrategia de IA podría no ser suficiente si la industria evoluciona en una dirección diferente. China puede volver a ser problemática en cualquier momento. Y la presión regulatoria sobre el control que Apple ejerce sobre su ecosistema va en aumento.

Tim Cook puede celebrar un trimestre brillante, pero los próximos años determinarán si Apple ha encontrado la fórmula para prosperar en la era de la IA o si su elección del camino menos transitado acabará siendo un error estratégico. De momento, los números le dan la razón de forma contundente.

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