La aspiración del BCE

España, que pierde este año en la comunidad financiera europea dos cargos de alto nivel, anhela presidir el banco central en 2027

40 años en Europa

Operación a tres bandas (o más)

Vista exterior del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.
Vista exterior del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort. / Ronald Wittek · EPA · EFE

04 de enero 2026 - 05:01

SE presenta un tiempo movido en el entorno financiero europeo. Este año, España perderá dos representantes de alto nivel en Europa que obliga al Gobierno a tomar la iniciativa para no perder (o perder poco) sitio. Primero, José Manuel Campa dejará en febrero la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), que ha ocupado desde 2019 y que deja tres años antes de lo previsto tras haberla renovado el año pasado. Después, el 31 de mayo, Luis de Guindos debe abandonar la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) por cumplimiento del mandato tras seis años en el cargo. Tanto el BCE como la EBA tienen un peso específico grande en la arquitectura bancaria europea. El BCE regula la estabilidad de precios y el sistema bancario europeo y la EBA se encarga de evaluar la capacidad de resistencia del sistema financiero con temas clave como la realización de los tests de estrés que miden la solvencia de las entidades financieras.

Aunque parezca paradójico, la importancia que da el Ejecutivo a los cambios se constató en la renuncia que hizo su ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a presentar su candidatura para presidir el Eurogrupo, el órgano compuesto por los responsables de la Economía y Finanzas de la zona euro que se encarga de coordinar las políticas económicas. Tenía pocas esperanzas y menos posibilidades de ser elegido; pero en principio presentó la candidatura como una enmienda a la gestión de Pascal Donohoe, reflejada en un documento firmado por los grandes países que reclamaba cambios para volver a tener el peso que tenía el grupo antes de la crisis y centrarse en impulsar las políticas comunes, como la unión bancaria, la fiscal o el mercado de capitales. Sin embargo, una vez escenificada esa protesta, ante el convencimiento de que era una tarea casi imposible y de que sería mejor no romper el consenso, se retiró, al igual que hizo el lituano Rimantas Sadzius, para que repitiera el irlandés. No obstante, este renunció al cargo en noviembre para irse al Banco Mundial y se volvió a especular sobre las posibilidades de Cuerpo, que prefirió no asomarse.

La retirada de Cuerpo respondía a intereses de más calado, que se reflejaron en el comunicado que emitió el Ministerio de Economía. “España continuará trabajando para asegurar una presencia significativa e influyente en las principales instituciones económicas y financieras europeas, garantizando que nuestra voz contribuya a construir una Europa más fuerte y cohesionada”, subraya. La pérdida de dos representantes de alto nivel en Europa necesitaba contrarrestarse de alguna forma para mantener una presencia potente en instituciones europeas e internacionales y mejor pelear por dos puestos de relieve que presidir el Eurogrupo durante dos años.

El texto del comunicado lo deja claro: tener una posición “significativa e influyente”. Es decir, estar en el meollo. Será difícil seguir en la EBA, por lo que la apuesta es más firme en el BCE. No necesariamente en la vicepresidencia, teniendo en cuenta que en la entidad existe una regla no escrita de que no se suceden dos personas de la misma nacionalidad en el mismo puesto (lo mismo se puede decir de la EBA) y no necesariamente este año. El objetivo se centra más tarde, cuando Christine Lagarde deje la presidencia del BCE el 31 de octubre de 2027, se podrá entablar la pelea por sustituirla. Cuatro meses antes dejará el sitio el economista jefe, el irlandés Philip Lane, y dos meses después, lo hará la alemana Isabel Schnabel como vocal.

Y ahí aparecen nombres de prestigio internacional como el de Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España y actual director general de Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), que tiene mucho conocimiento del funcionamiento interno de la institución por los seis años que dirigió el banco central español y donde entabló una estrecha relación con Lagarde y se ganó el reconocimiento de la comunidad financiera. O también el de la propia Nadia Calviño, exministra de Economía y presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) desde 2024, cuando dejó el ministerio en manos de Cuerpo. El neerlandés Klaas Knot, ex gobernador del banco central de su país, y el alemán Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, son otras opciones serias, por su currículo y por el país al que pertenecen.

El BCE ha tenido cuatro presidentes (un neerlandés, Win Duisenberg; un italiano, Mario Draghi, y dos franceses, Jean-Claude Trichet y Lagarde). España y Alemania, por tanto, tienen argumentos para pelear. La alta representación española en instituciones económicas europeas, sin embargo, no ayuda precisamente mucho. Será difícil juntar de nuevo tantos altos cargos. A los citados de Guindos, Campa, Hernández de Cos y Calviño se suma el de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea y máxima responsable de Competencia. De los cinco, se van a producir dos bajas seguras y España aspira a recuperar al menos una. Ese es el panorama.

Los Corros

Marzo: Herrero deja la Airef

La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), Cristina Herrero, dejará su cargo en marzo de 2026 al cumplirse los cinco años reglamentarios. Herrero, que sustituyó a José Luis Escrivá cuando este pasó a ser ministro de Seguridad Social, se ha caracterizado por enarbolar la bandera de la independencia que la institución lleva en su denominación y no plegarse ante exigencias externas. 

Junio: Relevo en la CNMC

El 16 de junio vence el mandato de Cani Fernández Vicién tras seis años al frente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Experta en derecho comunitario, ha intensificado la adaptación del organismo a las normas reguladoras, lo que ha exigido pedir más recursos humanos para desarrollar una labor que no está exenta de continuas tensiones con los sectores más poderosos como el energético, las telecomunicaciones y la banca.

Noviembre: Elecciones en la gran patronal

Tras el ajustado resultado en las elecciones de Cepyme (patronal de las pymes), la gran patronal CEOE tiene programadas para otoño, previsiblemente en noviembre, las elecciones a la presidencia, a la que aspira a repetir Antonio Garamendi para cumplir su tercer mandato. Se vislumbra que esta vez el dirigente vizcaíno, que no tuvo oposición en los anteriores comicios, tenga contestación en las urnas por los mismos que perdieron en Cepyme, con su expresidente Gerardo Cuerva al frente.

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