¿Cuántos McDonald's harían falta para conseguir la Paz en el mundo?

Tribuna económica

Palestinos regresan a inspeccionar sus hogares tras la retirada del ejército israelí de algunas zonas al este de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza. / EFE

05 de enero 2026 - 06:01

Las Pascuas navideñas son propicias para formular grandes deseos de cara al nuevo año que acaba de comenzar y que han adornado nuestros brindis. Estos deseos van desde accesibles objetivos operativos a corto plazo, como podría ser hacer más deporte, a dos verdaderos objetivos estratégicos, que rivalizarían con los que pueda tener en mente el CEO tecnológico más ambicioso, y que se sintetizan en el viejo refrán castellano de "salud y paz, y lo demás Dios lo dará". El primero, la salud, o cómo mejorar el sistema sanitario andaluz, más allá de caros, pero siempre necesarios, planes de choque, se escapa de las posibilidades de esta columna.

Pero, sobre el segundo, la paz en el mundo, abundan los periodistas que han formulado teorías económicas sencillas. Desde los ganadores del Premio Nobel de la paz Frédéric Passy y Norman Angell, con sus respectivos análisis sobre el comercio internacional y la paz, hasta el más reciente triganador del Premio Pulitzer Thomas L. Friedman. Este autor ofrece una ingeniosa teoría, la de los Arcos Dorados de Prevención de Conflictos, que recibe ese nombre por el logo de la famosa cadena de hamburguesas.

Según esta teoría, dos países que tengan una amplia red de McDonald’s no entrarán en guerra entre sí. Ya que la existencia de la propia red de franquicias implica que tienen una clase media considerable, que no apoyará caras guerras que pongan en peligro, no solo sus vidas (de nuevo la salud), sino su bienestar económico. Desde que se formuló, en 1996, pocas excepciones se conocen a esta hipótesis, destacando el conflicto serbio-kosovar y los posteriores bombardeos de la OTAN, así como las invasiones rusas, tanto a Georgia, como después a Ucrania. Los detractores dirán que lo de Friedman era solo una atractiva correlación, y no una sólida causación. Mientras los defensores pueden argumentar que estos conflictos son solo outliers, es decir, atípicos en la muestra, debido a que los eslavos son menos de Big Macs y más de parrilladas, tocino curado y destilados de alta graduación, como el Vodka ruso o la Rakija serbia.

En cualquier caso, los datos que ofrecen los organismos internacionales especializados en conflictos y guerras, como el Institute for Economics and Peace o el Uppsala Conflict Data Program, coinciden en que el mundo es cada vez menos pacífico. Luego no duden en cambiar el orden en sus brindis de Epifanía, empleando la fórmula más navideña de “Paz y Salud”, también en Caracas.

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