Los regantes aseguran que el temporal deja pérdidas millonarias, que se habrían disparado sin los embalses
Feragua espera que esta "catástrofe" sirva para desbloquear infraestructuras hidráulicas que son esenciales para garantizar tanto el abastecimiento y el regadío como la seguridad de la población
El campo andaluz reclama ayudas "de todo el mundo" frente a las pérdidas de más de 3.000 millones por el temporal
La Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua) ha alertado de los graves daños provocados por las borrascas en el regadío andaluz, con destrozos millonarios en caminos rurales, redes de riego, estaciones de bombeo y otras infraestructuras hidráulicas esenciales para la actividad agraria.
Desde la pasada semana, la organización viene recibiendo un aluvión de comunicaciones de comunidades de regantes de toda Andalucía sobre los daños, que está recopilando para realizar una estimación global del impacto económico, que se prevé muy elevado.
Feragua subraya que, pese a la magnitud de los daños, las consecuencias habrían sido “infinitamente mayores” sin la función de laminación de las grandes presas, que han permitido retener y regular los caudales extraordinarios generados por las lluvias torrenciales. Gracias a estas infraestructuras, se han evitado inundaciones de gran alcance en numerosas poblaciones ribereñas, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas, y la necesidad de desalojos masivos, señala la asociación en un comunicado.
En este sentido, la asociación estima que, sin las cinco grandes presas de la cuenca del Guadalquivir —Tranco de Beas y Giribaile (Jaén), Iznájar y Breña II (Córdoba), y Negratín (Granada)— más de 300.000 habitantes se habrían visto directamente afectados por avenidas incontroladas. A su juicio, este episodio pone de manifiesto la falta de coherencia de determinadas políticas que, en los últimos años, han relegado la regulación hidráulica pese a su papel esencial para la protección de las personas y del territorio.
La organización señala además la contradicción de los detractores de estas infraestructuras hidráulicas, pero que al mismo tiempo alertan de los efectos del cambio climático, caracterizado por periodos de sequía cada vez más prolongados y episodios de lluvias más concentradas y torrenciales. En este contexto, la regulación hidráulica -afirma- es una herramienta clave tanto para el abastecimiento y el regadío, como para la adaptación al cambio climático y la protección civil.
Feragua denuncia igualmente el incumplimiento de los planes hidrológicos desde 2010, que ha impedido que doce obras hidráulicas consideradas esenciales para la garantía de recursos hídricos y la seguridad de las poblaciones estén hoy en funcionamiento o en construcción. En este sentido, recuerda que, desde 2009, no se ha puesto en marcha ninguna inversión efectiva para la regulación de las cuencas andaluzas: de las doce actuaciones planificadas, solo dos llegaron a licitarse y ambas permanecen paralizadas, critica.
Para la asociación, esta falta de ejecución, además de una “grave irresponsabilidad”, convierte los planes hidrológicos en “papel mojado”. “Al final, los únicos que pagamos las consecuencias somos los agricultores, que quedamos arruinados por no poder regar o por perder los cultivos ya plantados, como ha ocurrido este año con los cultivos de invierno”, advierte.
Por ello, Feragua confía en que esta experiencia, “traumática tanto para el regadío como para los andaluces que se han visto obligados a abandonar sus hogares”, sirva para desbloquear decisiones políticas, superar prejuicios ideológicos y acelerar la ejecución de las infraestructuras hidráulicas comprometidas, consideradas imprescindibles para garantizar agua, seguridad y futuro en Andalucía.
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