La borrasca Leonardo devasta el campo andaluz con pérdidas millonarias en agricultura y ganadería
La Junta garantiza que activará ayudas frente a los graves daños que afectan a cultivos e infraestructuras de las ocho provincias andaluzas una vez pueda evaluarse el alcance
El consumo de aceite de oliva en los hogares se dispara por encima del 25% en 2025 tras la bajada de precio
El paso de la borrasca Leonardo deja una huella devastadora en el campo andaluz, con daños generalizados en la agricultura y la ganadería de las ocho provincias frente a los que la Junta de Andalucía ya ha anunciado ayudas una vez pueda evaluarse el alcance.
El sector agrario estima pérdidas millonarias por el temporal, marcado por lluvias intensas y persistentes, fuertes rachas de viento y elevada humedad que afectan tanto a los cultivos como a las infraestructuras, así como al empleo agrario y la economía rural.
Entre los cultivos más castigados, Coag Andalucía estima pérdidas de entre el 50% y el 80% de la producción del olivar, especialmente en la provincia de Jaén. Las precipitaciones han retrasado la recolección y han provocado la caída masiva del fruto, que en muchos casos ha quedado enterrado en barro o bajo el agua, lo que impide su aprovechamiento.
Según la organización agraria, podrían haberse perdido ya unas 50.000 toneladas de aceite de oliva, con un impacto económico cercano a los 200 millones de euros solo en producción. Comarcas como la Campiña, la Loma o Mágina norte presentan importantes porcentajes de aceituna aún sin recoger y daños irreversibles en explotaciones, incluidos olivares superintensivos afectados por inundaciones prolongadas.
En el sector hortofrutícola, los daños se extienden por toda la comunidad. En Almería, especialmente en el Poniente, el viento ha causado graves destrozos en cubiertas, plásticos y estructuras de invernaderos, tanto antiguos como modernos, lo que podría traducirse en una caída de producción superior al 50%. El exceso de humedad y la falta de sol han disparado enfermedades fúngicas y pudriciones, afectando especialmente a cultivos como el pepino y la sandía.
La situación también es crítica en Granada, donde Coag también advierte de pérdidas millonarias y de un adelanto forzoso de campaña como la del aguacate en la Costa Tropical, que ha sufrido la caída masiva de frutos por los vientos huracanados, dejando gran parte de la producción inservible para su comercialización. Además, los invernaderos de la provincia se enfrentan a graves problemas de producción por enfermedades como mildiu y botritis, con daños estructurales en explotaciones de tomate, pimiento y calabacín.
Las lluvias también han causado inundaciones de miles de hectáreas en provincias como Cádiz, Sevilla y Huelva, con graves daños en infraestructuras agrarias y problemas para la recolección de cítricos y frutos rojos. En Cádiz, además, se ha visto afectada la flor cortada de la Costa Noroeste, también en plena campaña de producción de cara a la Semana Santa, así como cultivos hortícolas al aire libre que estaban a punto de recolectarse en zonas como el Bajo Guadalete, con desalojos de numerosos núcleos rurales que han quedado aislados por el agua, y el Bajo Guadalquivir.
Desde Agama Bajo Guadalquivir han alertado de que el continuo tren de borrascas no está dando margen a los suelos para drenar, lo que está provocando pérdidas directas de cultivos por asfixia radicular, inundaciones y la posterior proliferación de enfermedades fúngicas. La organización advierte de que cereales, leguminosas, hortícolas y cultivos permanentes plantados actualmente se perderán total o parcialmente, bien por la muerte directa de las plantas, por la depreciación del género o por la imposibilidad de recolección.
Agama subraya además que muchos agricultores ya han asumido costes importantes, como la compra de semilla —especialmente en cultivos como la patata— que no ha podido sembrarse y que se perderá por tratarse de material perecedero. A ello se suman los daños en invernaderos bajo plástico en municipios del Bajo Guadalquivir como Los Palacios y Villafranca, Lebrija, Sanlúcar o Chipiona, donde la intensidad del viento ha roto cubiertas y estructuras. La organización advierte de que los cultivos permanentes, como almendro, olivar o cítricos, sufrirán consecuencias a medio plazo, con pérdida de árboles, interferencias en el cuajado de frutos y un grave impacto en campañas futuras.
Alcance de la borrasca en la ganadería
El impacto del temporal se extiende igualmente a la ganadería andaluza, principalmente en el ovino y el caprino en extensivo, con una mortalidad del 10% en los nacimientos de corderos, lo que supone entre 40 y 50 bajas por explotación en zonas como Sierra Morena y la Sierra de Segura. En caprino, se ha registrado una caída significativa de la producción de leche, mortalidad de crías y un fuerte incremento de los costes por alimentación suplementaria. En el porcino ibérico, las consecuencias se traducen en menor engorde de los animales y sobrecostes logísticos por las dificultades de acceso a las fincas.
A todo ello se suman daños generalizados en caminos rurales, sistemas de riego y estructuras agrarias en todas las provincias, lo que complica aún más la situación del sector, frente a la que la Junta de Andalucía ha garantizado que se activarán ayudas y que se pondrán en marcha los mecanismos necesarios para proteger a uno de los pilares económicos de la comunidad.
En este sentido, el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha asegurado que el Gobierno andaluz estará “al lado del campo” y ha confirmado que ya mantiene contacto con el Ministerio de Agricultura para coordinar posibles medidas de apoyo, si bien ha reconocido que aún es pronto para realizar un balance definitivo de los daños debido a la persistencia del temporal.
Una vez cesen las precipitaciones, ha señalado que será necesario evaluar no solo los daños en las explotaciones, sino también en los caminos rurales, cauces de ríos y arroyos, extremo en el que coincide el sector agrario, que junto a la demanda de una respuesta administrativa rápida cuando remita el temporal, también reclaman mejoras de drenaje y un refuerzo de los seguros agrarios.
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