El absentismo laboral supuso un coste de 3.565 millones a la construcción en 2025, según la organización empresarial del sector

Esta cifra supone el equivalente a catorce jornadas por trabajador, con un impacto que triplica el registrado en 2018 y que recae, en dos tercios, sobre las pymes

El absentismo laboral en Andalucía presenta una tasa del 6,3%, quinta región con mejores datos en el tercer trimestre de 2025

Unos trabajadores en lo alto de un edificio en construcción.
Unos trabajadores en lo alto de un edificio en construcción. / EFE

El absentismo laboral tuvo en 2025 un impacto económico de 3.565 millones de euros en el conjunto de las empresas de la construcción, según un informe presentado este lunes por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). La cifra supone el triple del coste registrado en 2018 y consolida este fenómeno como uno de los principales problemas estructurales del sector.

El estudio detalla que 633 millones de euros correspondieron a costes directos (cotizaciones y salarios abonados entre el cuarto y el decimoquinto día de baja), mientras que 2.932 millones fueron costes indirectos derivados del valor de las horas no trabajadas. De esta última cantidad, 2.441 millones se debieron a la incapacidad temporal y 491 millones a otras causas. En este contexto, las pymes soportaron cerca de dos tercios del impacto, al ser el eslabón más vulnerable del tejido empresarial de la construcción.

En términos de actividad, el absentismo supuso el 1,7% de las ventas sectoriales, un peso superior incluso al del pago del impuesto de sociedades en una empresa tipo. Además, el informe refleja que por cada 16 trabajadores contratados, solo 15 trabajaron de forma efectiva a lo largo del año, debido a las ausencias registradas.

El análisis cuantifica también que en 2025 hubo más de 70.000 asalariados con horas no trabajadas y pagadas, un 23% más que en 2023, lo que evidencia una tendencia creciente que preocupa a las empresas del sector.

Se perdieron casi 113 horas anuales por asalariado

Durante la presentación del informe, el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, subrayó que entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025 se perdieron casi 113 horas anuales por asalariado, sin contar vacaciones, el doble que hace una década. En la práctica, este absentismo equivale a 14 jornadas laborales, tres semanas completas de trabajo o el 6,2% de la jornada pactada efectiva, el porcentaje más alto de la serie histórica frente al 3,6% de 2018.

Solo por incapacidad temporal, cada trabajador se ausentó en 2025 cinco días más que en 2018, un dato que refuerza el peso de las bajas médicas dentro del problema. De hecho, más del 80% del absentismo registrado en la construcción se debió a la incapacidad temporal, incluidas bajas médicas y permisos por paternidad, en un porcentaje superior incluso al del año del covid.

Del mismo modo, el informe apunta que el 72% de las horas no trabajadas y pagadas se explica por la incapacidad temporal, que ha crecido un 75% desde 2018. Entre las causas, la CNC destaca el envejecimiento progresivo de la plantilla: la edad media del trabajador del sector ha pasado de 38,5 años en 2008 a 45,4 años en 2025, casi siete años más.

Este aumento se traduce, según la patronal, en una mayor incidencia de lesiones músculo-esqueléticas, propias de una actividad físicamente exigente. A ello se suman otros factores como el menor temor a perder el empleo en un ciclo económico favorable, la dilatación de las listas de espera sanitarias, el mayor número de días festivos o la ampliación del permiso por paternidad, que ha pasado de 28 días en 2018 a 112 en la actualidad.

Fernández Alén avanzó que el absentismo será uno de los asuntos centrales de la próxima negociación colectiva, donde las empresas plantearán una revisión del papel de las mutuas y una reforma del concepto de incapacidad temporal, con el objetivo de frenar un fenómeno que ya tiene un impacto económico y productivo sin precedentes en la construcción.

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