Los CEO mundiales muestran la menor confianza en la marcha de sus compañías en cinco años

Sólo 3 de cada 10 primeros ejecutivos se declaran muy confiados con el crecimiento de ingresos en 2026 en la encuesta de PwC, aunque en España sube al 38%

El FMI eleva tres décimas el crecimiento de España para 2026 y lo sitúa en el 2,3%

Acceso al World Economic Forum, en Davos, en Suiza.
Acceso al World Economic Forum, en Davos, en Suiza. / GIAN EHRENZELLER · EFE

La confianza de los máximos ejecutivos en el crecimiento de sus ingresos retrocede al nivel más bajo de los últimos 5 años: sólo 30% de los líderes globales se declaran muy o extremadamente confiados con su facturación en los próximos 12 meses, frente al 38% de 2025 y lejos del 56% de 2022. En España, el porcentaje asciende a 38%, según la 29ª Encuesta Mundial de los máximos ejecutivos de PwC presentada en el Foro Económico Mundial. El trabajo se basa en 4.452 respuestas de 95 países y sitúa el foco en un año con retornos desiguales de la inversión en inteligencia artificial, mayor exposición a los riesgos geopolíticos y una intensificación de las ciberamenazas.

A tres años vista, la expectativa mejora: 49% de los ejecutivos globales y 40% de los españoles se declaran muy o extremadamente confiados con el crecimiento de ingresos, un alivio que no borra la cautela en el corto plazo. La cuestión que más les inquieta es si transforman sus compañías con la suficiente rapidez para acompasar el cambio tecnológico. Lo señala 42% de los encuestados, por delante de la capacidad de innovación o de la viabilidad a medio y largo plazo.

La IA emerge como motor de eficiencia y crecimiento, aunque todavía sin retornos generalizados. La mayoría de empresas ya experimenta con esta tecnología, pero sólo 12% de los máximos ejecutivos declara haber logrado simultáneamente más ingresos y menos costes por su adopción; 33% reporta mejoras en uno u otro vector, y 56% no aprecia todavía impactos económicos significativos. La brecha se abre entre compañías que prueban casos aislados y las que escalan la tecnología con marcos de responsible AI, integración en productos y decisiones estratégicas. Las organizaciones con bases sólidas triplican la probabilidad de obtener resultados tangibles.

La confianza cae al calor de los aranceles y del repunte de los ciberriesgos. Uno de cada cinco ejecutivos (20%) percibe alta o extrema exposición a pérdidas por aranceles en los próximos 12 meses, con disparidad geográfica: 6% en Oriente Medio frente a 28% en China o 35% en México; en Estados Unidos el 22% comparte esa sensibilidad. El 31% cita el ciberataque como amenaza importante, frente al 24% de hace un año y 21% de hace dos, y 84% planea reforzar la ciberseguridad a nivel corporativo como respuesta al riesgo geopolítico. La volatilidad macroeconómica (31%), la disrupción tecnológica (24%) y la geopolítica (23%) también ganan peso, mientras la preocupación por la inflación cede ligeramente.

Estados Unidos se consolida como el principal destino de la inversión internacional en 2026: 35% de los ejecutivos que prevén inversiones lo sitúan entre sus tres mercados prioritarios. Reino Unido y Alemania alcanzan 13%, China continental 11% y India sube hasta 13%. España entra en el top ten de destinos preferidos, un movimiento que acompaña la fotografía de una globalización en transición, no en retirada.

La reinvención se impone como estrategia

El 42% de los máximos ejecutivos afirma que su empresa ya ha empezado a competir en nuevos sectores en los últimos 5 años. Entre quienes planean adquisiciones relevantes, 44% prevé invertir fuera de su ámbito de actividad, con la tecnología como sector adyacente más atractivo. Los que obtienen más ingresos de nuevas áreas muestran mayores márgenes y más confianza en el crecimiento, lo que sugiere que participar en la reconfiguración sectorial arroja una prima frente a la cautela.

En paralelo, los consejos afinan el “teatro de la innovación”: aunque 50% declara que la innovación es central en la estrategia, sólo 8% ha implementado de forma amplia prácticas probadas (tolerancia al riesgo, stop de proyectos de I+D que no rinden, incubadoras, pruebas rápidas con clientes, colaboración externa, etc.). Las compañías con masa crítica de estas prácticas crecen más y con mayores márgenes, según los datos del informe.

La sostenibilidad entra en las decisiones, pero aún sin procesos robustos en la mayoría. El 42% ve exposición al riesgo financiero por clima en el próximo año (51% en seguros y 67% en energía), aunque sólo 20% declara procesos definidos para incorporar riesgos y oportunidades climáticas a la asignación de capital, y 24% a la cadena de suministro o al diseño de producto. La nueva ola de datos por reporte no financiero permite pasar de la gestión del riesgo a la creación de valor, con cinco vectores transversales: riesgo físico, regulación, estrategia energética, cadenas de suministro e incentivos fiscales.

Tarjetas rojas a la inercia: los “cautos” rinden menos

El informe dibuja dos velocidades. Las compañías “cautas” —sin planes de grandes adquisiciones a 3 años y menos proclives a invertir por la incertidumbre geopolítica— crecen 2 puntos menos y presentan márgenes 3 puntos inferiores que sus pares “dinámicos”. Los ejecutivos dedican casi la mitad de su tiempo (47%) a asuntos de corto plazo, con diferencias por propiedad y geografía, lo que invita a “reinventar la agenda” para no sucumbir a la tiranía de lo urgente.

El vector geopolítico y la ciberseguridad concentran la atención inmediata, pero la palanca de valor emerge donde la IA escala con bases responsables, la innovación se institucionaliza y la diversificación sectorial ancla nuevas fuentes de ingresos. En ese patrón —más inversión en tecnología y datos, disciplina en procesos y foco en talento— se concentra la brecha de resultados que diferencia a los líderes del pelotón.

España, en el radar inversor y con ejecutivos más confiados que la media

El sondeo sitúa a España en el top ten de destinos para la inversión internacional prevista por los máximos ejecutivos en 2026, con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, China e India como polos dominantes. Los ejecutivos españoles muestran 38% de alta confianza en la evolución de ingresos, por encima del 30% global, lo que no elimina las preocupaciones sobre aranceles, ciberataques y ritmo de transformación tecnológica que comparten con sus pares. La combinación de mayor apetito inversor hacia el país y una dirección empresarial más confiada que la media abre un margen de oportunidad, condicionado por la ejecución: escalar la IA, blindar la ciberseguridad y traducir innovación en resultados.

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