La Eurozona creció menos de lo previsto, con una expansión del 0,2% en el cuarto trimestre y de 1,4% en 2025
España destacó como la economía con mayor crecimiento entre las grandes del bloque, al registrar un aumento del 0,8% en el cuarto trimestre
La inflación de la eurozona repuntó dos décimas en febrero, hasta el 1,9%, y roza el objetivo del BCE
El crecimiento económico de la Eurozona fue más moderado de lo previsto en el cierre de 2025. La oficina comunitaria de estadística, Eurostat, ha revisado a la baja las cifras del producto interior bruto (PIB) del cuarto trimestre del año, situando la expansión en el 0,2%, una décima menos de lo estimado inicialmente.
Esta corrección también afecta al balance del conjunto del ejercicio. Según los datos actualizados, la economía de la zona euro creció un 1,4% en 2025, igualmente una décima por debajo de la estimación preliminar.
En el conjunto de la Unión Europea, el comportamiento fue similar. El PIB avanzó un 0,2% entre octubre y diciembre de 2025, frente al 0,4% registrado en el trimestre anterior. Con ello, la economía de los Veintisiete cerró el año con un crecimiento del 1,5%, también revisado una décima a la baja.
En términos interanuales, el producto interior bruto aumentó un 1,2% en la Eurozona y un 1,4% en la Unión Europea respecto al cuarto trimestre de 2024.
Por componentes, el consumo de los hogares fue el principal motor de la actividad en la Eurozona durante el último tramo del año. El gasto de las familias creció un 0,4% trimestral, aportando dos décimas al resultado final. A este impulso se sumaron el gasto público, que aumentó un 0,5% y contribuyó con una décima, y la inversión o formación bruta de capital, que avanzó un 0,6% y añadió otra décima.
Sin embargo, el crecimiento se vio limitado por la evolución del sector exterior y las existencias. Tanto el saldo comercial como la variación de inventarios restaron cada uno una décima al crecimiento trimestral de la economía del euro.
Un patrón similar se registró en el conjunto de la Unión Europea. El consumo privado aportó tres décimas al crecimiento, mientras que el gasto público contribuyó con dos y la inversión con una. En cambio, el saldo exterior restó una décima y la variación de existencias descontó dos, lo que dejó el crecimiento final también en el 0,2%.
En cuanto al comportamiento por países, España destacó como la economía con mayor crecimiento entre las grandes del bloque, al registrar un aumento del 0,8% en el cuarto trimestre, claramente por encima de Alemania e Italia (0,3%) y Francia (0,2%).
En el conjunto de la Unión, el mayor crecimiento lo registró Malta, con un incremento del 2,1%, seguida de Lituania (1,7%), Croacia y Chipre (1,4%), Polonia (1%) y Portugal (0,9%). España compartió el grupo de economías con avances del 0,8%, junto a Grecia y Bulgaria.
En el extremo opuesto, algunos países registraron contracciones económicas en el último trimestre del año. Entre ellos destacan Irlanda (-3,8%), Rumanía (-1,9%), así como Estonia y Luxemburgo (-0,1%), mientras que Austria se mantuvo sin crecimiento.
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