Reelección de González de Lara: el presidente de la CEA que más tiempo liderará la patronal
El malagueño llegó al cargo en 2014, cuando la organización empresarial atravesaba importantes problemas económicos y una gran crisis
La candidatura del malagueño González de Lara, única para presidir la CEA
La asamblea general de la patronal andaluza ha vuelto a elegir por cuarta vez a Javier González de Lara para liderar la CEA. La suya era la única candidatura, que se presentó con un 80% de los avales, por lo que su reelección estaba garantizada. El malagueño se convierte en el presidente que más años ha estado en el cargo, ya que llegó a la organización empresarial en 2014, cuando la patronal atravesaba un momento delicado debido a los problemas económicos que arrastraba y en los que puso orden. Su reelección ha vuelto a ser por aclamación de los 400 miembros de la asamblea general de la CEA, que representan a 180.000 asociados y 750 organizaciones.
Ante el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; los consejeros de Hacienda, Empleo y Justicia del Gobierno autonómico;Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Angela de Miguel, presidenta de Cepyme; Lorenzo Amor, al frente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA); y representantes sindicales de UGT y CCOO, González de Lara ha iniciado su intervención leyendo un manifiesto en favor de la libertad, el esfuerzo y la clase media, destacando que "el trabajo dignifica más que cualquier subsidio permanente" y que "no se construye el bienestar castigando el éxito, ni premiando la dependencia".
Frente a un nutrido auditorio de empresarios, el recién elegido presidente ha recordado su llegada a la CEA en 2014, lo que le oligó a afrontar el reto de "regenerar y renovar esta institución". Superada esa etapa, el presidente ha señalado que los objetivos ahora son bien distintos. "El entorno se mueve a ritmo frenético, vivimos tiempos difíciles, complejos... A veces creo que ya no caben más sobresaltos. No sé si, como yo, vosotros os preguntáis qué le está pasando al mundo. Quizás sea que “no estamos ante una transición, sino ante una ruptura”, como ha afirmado estos días en el Foro de Davos el primer ministro canadiense Mark Carney. Parecen en entredicho las estables reglas universales", apunta este empresario.
En referencia a la tensión política que vive España y que se traduce en crudos enfrentamientos verbales en el Congreso y el Senado, González de Lara ha denunciado la actual crispación, "que nos hace levantar la voz hasta en encuentros familiares, la polarización nos invade". Añade que "este contexto también es tiempo de cambio para las organizaciones empresariales, que debemos afrontar nuestra propia evolución, readaptando fórmulas y modos de hacer. Por eso, ahora más que nunca, necesitamos contribuir entre todos a aportar valores, a generar confianza, a dotar de sentido, a construir una sociedad más justa basada en el humanismo".
Y a pesar de dibujar ese paisaje, el presidente de la CEA ha alabado la solidaria vivida con episodios como el accidente de Adamuz o la Dana en Valencia, en las que no sólo los vecinos se han volcado con los ciudadanos afectados, sino también las empresas. "Como contraste a lo que hay fuera, CEA se consolida como punto de apoyo firme frente a la incertidumbre, abriendo y manteniendo espacios de diálogo para dar estabilidad", ha señalado el recién reelegido presidente, que ha definido la CEA "como la casa de la empresa y los valores".
Hoja de ruta
Ha defendido González de Lara el trabajo realizado por la CEA en escenarios complejos, "hasta lograr que firmemos estrategias troncales para impulsar el desarrollo de cada una de nuestras ocho provincias y por ello, de toda Andalucía. Estos años hemos incrementado nuestra base asociativa, haciendo de nuestra estructura una gran pirámide. "CEA es hoy una historia de éxito", afirma con rotundidad el líder de la patronal andaluza, quien ve en esta organización un instrumento para mejorar la calidad, pero subrayando que "la urgencia del nuevo paradigma pone en evidencia que ya no sirven los enfoques tradicionales de gestión". "Necesitamos pararnos, decidir, diseñar una nueva hoja de ruta, con enfoque ético", ha asegurado el presidente de la CEA, que ha hecho referencia a las 500.000 empresas andaluzas "que tira del carro en creación de empleo, bate récords en número de personas autónomas".
Asimismo, ha recordado en su toma de posesión el hito alcanzado en 2025 al aprobar la Junta de Andalucía La Ley de Participación Institucional, que valida a la patronal como interlocutor del Gobierno autonómico, una ley que tiene una dotación presupuestaria anual total de más de 6 millones de euros total para financiar la labor de participación institucional de los agentes sociales y económicos más representativos.
"La economía andaluza avanza por encima de la nacional, estamos potenciando sectores emergentes, impulsando la digitalización y la sostenibilidad, madurando un modelo de turismo de éxito. Andalucía lidera exportaciones, abriendo nuevos mercados y consolidando otros, consiguiendo proyectar e internacionalizar nuestros productos, servicios, imagen, calidad y reputación; y atrayendo inversiones. Ahora bien, los logros no son un punto final sino un punto de partida", advierte este directivo, para quien "Andalucía necesita más empresas, mejores y más fuertes, más empresarios y empresarias".
Público y privado
A su juicio, es una equivocación insistir en "la contraposición entre lo público y lo privado, como una especie de lucha entre el bien y el mal. Enorme error. Porque todos los grandes avances de la humanidad e importantes progresos han emanado y emanan de la actividad privada. No sigamos levantando muros artificiales para dividir entre falsos buenos y malos".
Por otra parte, "tenemos claro -ha dicho en su toma de posesión González de Lara- que Andalucía no quiere privilegios, pero tampoco agravios. No queremos ser más que nadie, pero tampoco que se nos discrimine. Pedimos que el talento, la inversión y el esfuerzo tengan el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades aquí que en cualquier otro punto del país. Simplemente, poder competir en igualdad de condiciones. Y seguiremos alzando la voz porque necesitamos reglas claras, estables y equitativas. Que no existan barreras regulatorias, fiscales o ideológicas que limiten la actividad empresarial".
Ángela de Miguel, representante de Cepyme, ha denunciado la desaparición en España de 25.000 compañías "y las que existen están contratando menos empleados", alertando de las que las enormes cargas burocráticas son uno de los grandes límites y freno para el devenir diario de las compañías. El crecimiento de los costes laborales por encima del IPC en los últimos cinco años está restando flexibilidad a las empresas, ha advertido De Miguel. La realidad es que hay menos microimpresas y un tercio de ellas en pérdidas en un entorno de crecimiento económico, un contraste que ha querido destacar la presidenta de Cepyme, que recalca que las microempresas tienen que soportar un esfuerzo fiscal un 50% mayor que el resto de la media europea . "Con eso salimos a competir", se lamenta. La dificultad para encontrar talento y el absentismo laboral son otros problemas sobre los que ha alertado Cepyme.
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