Donald Trump da un paso más en su guerra abierta contra Jerome Powell, presidente de la Fed, que afronta una investigación criminal

El propio Powell califica el caso, que ha desatado críticas tanto de demócratas como de republicanos, como "intimidación" política para forzar recortes de tipos de interés

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Donald Trump y Jerome Powell en una visita a las obras de edificios de la Fed en la que el segundo rebatió los datos del primero sobre el coste.
Donald Trump y Jerome Powell en una visita a las obras de edificios de la Fed en la que el segundo rebatió los datos del primero sobre el coste.

La independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, pilar fundamental del sistema económico estadounidense desde hace décadas, afronta su desafío más grave en tiempos recientes.

El presidente Jerome Powell reveló este domingo que el Departamento de Justicia ha abierto una investigación criminal en su contra relacionada con su testimonio ante el Congreso sobre la renovación de la sede del banco central, una acción que el propio Powell califica sin ambages como "intimidación" política destinada a forzar recortes de tipos de interés.

"El viernes, el Departamento de Justicia entregó a la Reserva Federal citaciones del gran jurado, amenazando con una acusación penal relacionada con mi testimonio ante el Comité Bancario del Senado el pasado mes de junio", anunció Powell en un comunicado y un video difundido en redes sociales, rompiendo con el tono prudente que habitualmente caracteriza sus intervenciones públicas.

El testimonio en cuestión abordaba un proyecto plurianual para renovar los edificios históricos de oficinas de la Reserva Federal en Washington, cuyo coste ha sido objeto de polémica.

Trump y otros altos cargos del Gobierno han criticado que el presupuesto total haya pasado de los aproximadamente 2.500 millones de dólares inicialmente conocidos (ya 700 millones más que el plan original) hasta los 3.100 millones, algo que Powell ha refutado públicamente.

Sin embargo, para el presidente de la Fed, tanto su testimonio como la renovación de la sede son meros "pretextos". "Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio del pasado mes de junio ni con la renovación de los edificios de la Reserva Federal. No tiene que ver con la función de supervisión del Congreso", aseguró Powell, que añadió que el organismo ha informado exhaustivamente al Congreso sobre este asunto "a través de testimonios y otras divulgaciones públicas".

Una presión sin precedentes sobre el banco central

Powell situó la investigación en un contexto más amplio: "Se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en las pruebas y las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria se verá condicionada por la presión política o la intimidación".

El presidente de la Fed denunció que se trata de una "acción sin precedentes que debería ser vista en el contexto más amplio de las amenazas y actual presión de la administración" Trump.

El presidente estadounidense lleva meses criticando con dureza a Powell por no reducir los tipos de interés lo suficiente para su gusto. Mientras Powell mantiene que la inflación sigue elevada tras los aranceles de Trump y ha actuado con cautela, el mandatario republicano asegura que la inflación ya no es una preocupación y que los tipos deberían recortarse drásticamente.

La Casa Blanca ha negado que Trump ordenara directamente la investigación. "Una cosa está clara, el presidente lo ha dejado muy claro: Jerome Powell es malo en su trabajo", declaró la portavoz presidencial Karoline Leavitt. "En cuanto a si Jerome Powell es un criminal, esa es una respuesta que el Departamento de Justicia tendrá que averiguar".

Reacción bipartidista en defensa de la independencia de la Fed

La investigación ha generado una ola de condenas que trasciende las líneas partidistas habituales. Un grupo de expresidentes de la Fed y destacados economistas publicó este lunes una declaración conjunta comparando las acciones de la Administración Trump con prácticas propias de países con instituciones débiles.

Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen, los tres presidentes de la Reserva Federal que precedieron a Powell, firmaron junto a ex secretarios del Tesoro como Henry Paulson, Robert Rubin, Timothy Geithner y Jacob Lew, así como varios ex jefes del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, un comunicado en el que califican la investigación como "un intento sin precedentes de utilizar ataques fiscales para socavar" la independencia del banco central.

"Así es como se formula la política monetaria en mercados emergentes con instituciones débiles, con consecuencias muy negativas para la inflación y el funcionamiento de sus economías en general", señala el texto. "Esto no tiene cabida en Estados Unidos, cuya mayor fortaleza es el Estado de derecho, la base de nuestro éxito económico".

Yellen, que además fue secretaria del Tesoro durante la Administración Biden, fue especialmente contundente en declaraciones a la cadena CNBC: "Me sorprende que el mercado no esté más preocupado. Me parece que debería estarlo". La ex responsable del banco central calificó la investigación como "extremadamente escalofriante" y añadió: "Conociendo a Powell tan bien como lo conozco, las probabilidades de que haya mentido son cero, así que creo que van tras él porque quieren su puesto y quieren que se vaya".

Republicanos del Senado rompen filas con Trump

Más significativa aún ha sido la reacción de varios senadores republicanos, que tendrán la responsabilidad de confirmar al futuro sucesor de Powell cuando su mandato expire en mayo. El senador Thom Tillis, de Carolina del Norte y miembro del Comité Bancario del Senado, anunció que se opondría a cualquier nominado de Trump para la Fed.

"Si quedaba alguna duda de si los asesores de la Administración Trump están presionando activamente para acabar con la independencia de la Reserva Federal, ahora no debería quedar ninguna", declaró Tillis. La senadora Lisa Murkowski, de Alaska, respaldó esta postura tras hablar directamente con Powell: "Después de hablar con el presidente de la Fed esta mañana, está claro que la investigación de la administración no es más que un intento de coerción".

Incluso el senador Kevin Cramer, de Dakota del Norte y crítico frecuente de Powell, dijo que no cree que el presidente de la Fed "sea un criminal" y expresó su esperanza de que "esta investigación criminal pueda resolverse rápidamente", según reportó CNBC.

Implicaciones económicas y estratégicas

Varios analistas coinciden en que, aunque un recorte de tipos ya se consideraba improbable en la próxima reunión de la Fed dentro de dos semanas, la investigación hace aún menos probable cualquier movimiento para evitar dar la impresión de ceder ante presiones políticas.

El riesgo que plantea la pérdida de independencia de la Fed es considerable. De hecho, tras conocerse la noticia, Wall Street registró caídas, el dólar se debilitó y los activos refugio como el oro subieron.

La Casa Blanca, no obstante, parece determinada a continuar con su presión sobre el banco central. Trump aseguró la semana pasada que ya ha tomado una decisión sobre quién sucederá a Powell, aunque no reveló el nombre. "Tengo una decisión en mente. No he hablado de ello con nadie", indicó en una entrevista con The New York Times, reconociendo que Kevin Hassett, actual director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, es "sin lugar a dudas uno de los que me gusta".

Presión sobre instituciones

La investigación a Powell no es un caso aislado en la estrategia de la Administración Trump. El presidente ha utilizado repetidamente investigaciones (que pueden o no derivar en acusaciones formales) para atacar a rivales políticos, incluyendo a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, a quien Trump intentó cesar acusándola de fraude hipotecario; la fiscal general de Nueva York, Letitia James; y James Comey, ex director del FBI.

Además, Trump ha lanzado otras amenazas contra el sector financiero estadounidense, como su propuesta publicada en TruthSocial de fijar un tope del 10% en los intereses de las tarjetas de crédito.

Powell, por su parte, ha reafirmado su compromiso institucional: "He cumplido mis deberes sin miedo ni favores políticos, centrado únicamente en nuestro mandato de estabilidad de precios y máximo empleo". Y añadió: "El servicio público a veces requiere mantenerse firme frente a las amenazas".

La cuestión jurídica subyacente también presenta complejidades. El Tribunal Supremo ha señalado recientemente que Trump no puede despedir a Powell simplemente por desacuerdos sobre política monetaria. Sin embargo, legalmente podría hacerlo "por causa justificada", como conducta indebida o negligencia en el cumplimiento del deber, un resquicio legal que la Casa Blanca parece estar intentando explotar a través del caso de la renovación de edificios.

Aunque Powell afirmó que es "altamente improbable" que Trump lo destituya antes de que expire su mandato, existe la posibilidad de que decida permanecer en su puesto separado como gobernador de la Fed hasta enero de 2028, precisamente para defender la independencia de la institución frente a presiones políticas. Si lo hace, la Administración Trump perdería la oportunidad de cubrir otro asiento en la junta directiva del banco central.

Lo que está en juego trasciende la figura de Jerome Powell: se trata del equilibrio de poderes dentro del gobierno federal, del futuro de la política monetaria estadounidense y, en última instancia, de la credibilidad de las instituciones económicas de la primera potencia mundial.

Los antecedentes: el tenso intercambio entre Trump y Powell el pasado julio

La visita del presidente Donald Trump a la sede de la Reserva Federal el pasado 24 de julio (la primera de un mandatario en ejercicio en unas dos décadas) derivó en un inusual y tenso intercambio con el presidente del organismo, Jerome Powell, a propósito del coste de las obras de renovación en curso.

Trump, que llevaba meses criticando a Powell, cuestionó públicamente el presupuesto de la remodelación. Durante el inicio del recorrido, y ante las cámaras, afirmó que el coste total ascendía ya a 3.100 millones de dólares. Powell lo desmintió de inmediato, señalando que no tenía constancia de esa cifra.

El presidente mostró entonces un documento que, según el propio Powell, incluía erróneamente la renovación del edificio Martin, concluida en 2020, como si se tratara de una obra adicional. “Esa obra terminó hace cinco años”, respondió el máximo dirigente de la Fed ante las cámaras, y el presidente.

Según datos oficiales del propio banco central, el presupuesto para la renovación del edificio Eccles y del inmueble de Constitution Avenue ha pasado de 1.880 millones de dólares en 2019 a 2.450 millones en 2025.

La Reserva Federal atribuye el incremento a cambios de diseño, encarecimiento de materiales y mano de obra, así como a imprevistos, como la presencia de más amianto del esperado y contaminación del suelo. Powell aseguró durante la visita que no se prevén nuevos sobrecostes y que la finalización está prevista para 2027.

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