Las Big Tech gastan 600.000 millones en inteligencia artificial mientras buscan cómo ganar dinero con ella
Alphabet, Microsoft, Amazon, Apple, Meta y Tesla invertirán este año más de 600.000 millones de dólares en infraestructura de IA, pero casi todo su dinero sigue proviniendo de los mismos negocios de siempre.
Amazon tiene un plan mientras el resto de Silicon Valley improvisa
Los últimos resultados publicados por las grandes tecnológicas, referentes al último trimestre de 2025 y al año pasado en su conjunto, muestran que las seis mayores empresas del sector (Alphabet, Microsoft, Amazon, Apple, Meta y Tesla) invertirán este año más de 600.000 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial, pero casi todo su dinero sigue proviniendo de los mismos negocios de siempre.
A la espera de conocer los resultados de Nvidia, la séptima de las Big Tech, que los anunciará el 25 de febrero, Amazon planea desembolsar 200.000 millones en 2026, principalmente en centros de datos para AWS. Microsoft ha quemado 65.000 millones en los últimos seis meses. Alphabet anuncia inversiones de hasta 185.000 millones. Meta destinará entre 115.000 y 135.000 millones.
Son cifras que superan los presupuestos anuales de países enteros, concentradas en construir la infraestructura para una revolución tecnológica cuya rentabilidad aún está por demostrar.
Mientras tanto, Google sigue ganando el 75% de su dinero vendiendo publicidad en búsquedas. Meta factura el 97% mostrando anuncios en Facebook e Instagram. Amazon obtiene sus mejores márgenes alquilando servidores, no vendiendo productos.
Microsoft mejora resultados por revalorizar su participación en OpenAI, no necesariamente por vender servicios de IA. Apple bate récords vendiendo iPhones caros, no por su inteligencia artificial. Y Tesla reduce entregas de vehículos un 9% mientras promete un futuro de robotaxis y robots humanoides.
Dos estrategias, una misma incertidumbre
Las compañías se dividen en dos grupos claramente diferenciados. Amazon y Apple han optado por la prudencia relativa: invierten en IA de forma significativa, pero sin hipotecar sus modelos de negocio actuales ni sacrificar rentabilidad presente por promesas futuras.
Amazon destina sus 200.000 millones a infraestructura que ya sabe monetizar. AWS creció un 24% en el último trimestre, su ritmo más rápido en tres años, vendiendo exactamente lo que todas las demás necesitan: capacidad de computación para entrenar modelos. Ha desarrollado chips propios (Trainium y Graviton) que ya facturan más de 10.000 millones anuales, reduciendo dependencia de Nvidia y mejorando márgenes.
Su asistente de compras Rufus ha generado 12.000 millones en ventas incrementales con un objetivo comercial clarísimo: que los clientes compren más.
Apple, por su parte, aumentó su inversión en I+D un 31,7% hasta casi 11.000 millones en un trimestre, pero son cifras modestas comparadas con sus competidores. Su estrategia pasa por integrar IA directamente en los dispositivos, no por construir infraestructura masiva en la nube.
El resultado: 85.000 millones de dólares en ventas de iPhone en un solo trimestre, un crecimiento del 23,3% impulsado precisamente por las funciones de Apple Intelligence. La compañía mantiene márgenes brutos del 48,2% y se ha recuperado espectacularmente en China, con un crecimiento del 37,9%.
En el otro extremo están Alphabet, Microsoft y Meta, que han adoptado lo que podría describirse como una huida hacia adelante. Invierten cantidades estratosféricas porque no pueden permitirse no hacerlo, atrapadas en una carrera armamentística tecnológica donde detenerse equivaldría a admitir derrota.
Alphabet duplica su inversión anual mientras su margen operativo se mantiene prácticamente plano en el 32%. Microsoft sacrifica liquidez (su margen bruto en la nube bajó del 70% al 67%) construyendo capacidad para una demanda que asume llegará. Meta perdió 17.700 millones en Reality Labs durante 2025, seis veces más de lo que ingresó esa división, y promete pérdidas similares en 2026.
La rentabilidad real frente al relato
Los números de rentabilidad actual son claros. Amazon mantiene márgenes operativos del 35,4% en AWS, pero apenas del 6,9% en su negocio de comercio electrónico. Google Services (búsqueda, YouTube, publicidad) genera márgenes del 42%, mientras Google Cloud, pese a crecer un 48%, aún representa solo el 15% de los ingresos totales.
Meta opera con márgenes del 48% en publicidad, pero los comprime al 41% por sus inversiones en IA y metaverso. Microsoft mantiene un envidiable 47% de margen operativo, pero reconoce que hacer funcionar la IA es más caro que su software tradicional.
Tesla es un caso aparte: sus márgenes operativos se desplomaron del 7,2% al 4,6%, sus beneficios netos cayeron un 46% y entregó un 9% menos de vehículos. Sin embargo, cerró el año con 44.000 millones en efectivo y su negocio de almacenamiento energético creció un 49%.
La compañía está desmantelando su negocio automovilístico (eliminará el Model S y el Model X) para reconvertirse en empresa de IA física, robots y robotaxis. Es la apuesta más radical del sector.
Señales contradictorias del mercado
Hay datos que generan dudas. Microsoft presume de contratos firmados por 625.000 millones que aún no ha facturado, el doble que el año pasado. Significa que grandes corporaciones están comprometiendo presupuestos a largo plazo para servicios que muchas veces aún están definiéndose. Es validación de mercado, pero también presión enorme: si las empresas no encuentran el valor prometido, esos contratos podrían no renovarse.
Alphabet anuncia 750 millones de usuarios activos de Gemini y más de 10.000 millones de tokens procesados por minuto, pero no especifica cuánto dinero generan realmente esas métricas impresionantes.
Meta habla de "superinteligencia personal" mientras el 97% de sus ingresos siguen siendo publicidad tradicional. Tesla ha invertido 2.000 millones en xAI de Musk para "evaluar colaboraciones", difuminando aún más los límites entre las distintas empresas del ecosistema.
El flujo de caja libre de Amazon se desplomó de 38.200 millones a 11.200 millones, sacrificando liquidez presente por infraestructura futura. Microsoft ha gastado 37.500 millones en solo tres meses en centros de datos, un 66% más que el año anterior. Son apuestas que solo empresas con músculo financiero extraordinario pueden permitirse.
La pregunta que nadie responde
La cuestión fundamental permanece sin respuesta clara: ¿cuándo se traducirán estas inversiones mastodónticas en ingresos proporcionales? Amazon tiene una tesis coherente basada en vender infraestructura que ya monetiza. Apple ha conseguido que la IA impulse ventas de hardware inmediatas. Pero para el resto, la ecuación es más incierta.
Google invierte 185.000 millones para mejorar un negocio de búsqueda que ya genera márgenes del 42%. Microsoft gasta decenas de miles de millones construyendo capacidad para una demanda que debe materializarse. Meta quema miles de millones en proyectos experimentales financiados íntegramente por un negocio publicitario que los reguladores observan cada vez con más recelo.
La industria tecnológica atraviesa un momento singular: nunca había gastado tanto dinero tan rápidamente en una tecnología cuyo caso de uso comercial definitivo aún está por definirse. Algunas de estas apuestas resultarán visionarias. Otras, temerarias. La diferencia solo se conocerá en retrospectiva.
De momento, lo único seguro es que las Big Tech seguirán haciendo exactamente lo que mejor saben hacer: Google mostrará anuncios, Meta venderá publicidad, Amazon alquilará servidores, Microsoft cobrará por Office y Azure, Apple venderá iPhones premium.
Y mientras tanto, todas seguirán invirtiendo cantidades obscenas en un futuro que prometen está a la vuelta de la esquina.
También te puede interesar
Lo último