Meta factura 201.000 millones en 2025 pero sacrifica beneficios para ganar la carrera de la inteligencia artificial
La compañía duplica su inversión en infraestructura tecnológica hasta los 72.000 millones de dólares mientras se enfrenta a las presiones regulatorias en Europa y Estados Unidos
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Meta Platforms cerró 2025 con cifras que reflejan una transformación estratégica de enorme calado: mientras su negocio publicitario tradicional batió récords de facturación, la compañía ejecutó la mayor apuesta de inversión en infraestructura tecnológica de su historia. Los resultados financieros del cuarto trimestre y del ejercicio completo revelan una empresa dispuesta a sacrificar márgenes de beneficio a corto plazo para posicionarse en la carrera global de la inteligencia artificial, aunque no sin tensiones regulatorias que amenazan su modelo de negocio en mercados clave.
La tecnológica dirigida por Mark Zuckerberg alcanzó los 200.966 millones de dólares en ingresos durante 2025, lo que supone un incremento del 22% respecto al año anterior. Solo en el último trimestre del año, la compañía generó 59.893 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 24%. Sin embargo, el beneficio neto experimentó un descenso del 3%, situándose en 60.458 millones de dólares, una caída que se explica casi en su totalidad por un cargo fiscal extraordinario de 15.930 millones vinculado a la nueva legislación estadounidense conocida como One Big Beautiful Bill Act. Sin este impacto puntual, la tasa impositiva efectiva de Meta habría sido del 13% en lugar del 30% reportado, lo que habría convertido 2025 en un ejercicio récord en términos de rentabilidad neta.
La familia de aplicaciones mantiene el dominio publicitario
El motor económico de la compañía sigue siendo su familia de aplicaciones, que agrupa Facebook, Instagram, Messenger y WhatsApp. Este segmento generó ingresos publicitarios por valor de 196.175 millones de dólares durante el año, con un crecimiento especialmente vigoroso en el cuarto trimestre, donde alcanzó los 58.137 millones. La dinámica publicitaria muestra una evolución particularmente interesante: las impresiones de anuncios se incrementaron un 18% en el último trimestre, mientras que el precio promedio por anuncio subió apenas un 6%. Esta proporción indica que el crecimiento no proviene tanto de encarecer el inventario publicitario, sino de aumentar el volumen de contenido consumido por los usuarios, probablemente impulsado por los algoritmos de inteligencia artificial aplicados a formatos como Reels.
Las métricas de audiencia confirman la solidez de este ecosistema. El número de personas activas diarias en la familia de aplicaciones alcanzó los 3.580 millones en diciembre de 2025, un 7% más que el año anterior. Esta escala global sigue siendo el activo fundamental que permite a Meta mantener su dominio en el mercado publicitario digital, generando márgenes operativos que rondan el 48% en este segmento específico, con beneficios operativos de 30.766 millones de dólares solo en el cuarto trimestre.
Reality Labs no remonta
En el extremo opuesto se sitúa Reality Labs, la división responsable del desarrollo del metaverso y la realidad virtual y aumentada. Aunque generó ingresos por 2.831 millones de dólares durante el año completo (955 millones en el cuarto trimestre), sus pérdidas operativas alcanzaron los 17.729 millones.
Para contextualizar esta cifra: por cada dólar que ingresa Reality Labs, Meta gasta aproximadamente seis en mantener operativa la división. La compañía ha dejado claro en sus proyecciones que estas pérdidas se mantendrán en niveles similares durante 2026, evidenciando que considera este segmento una apuesta a largo plazo financiada por la rentabilidad de su negocio publicitario tradicional.
Inversión récord en centros de datos y hardware
El dato más relevante desde una perspectiva económica es el salto en inversión de capital. Meta destinó 72.215 millones de dólares a gastos de capital en 2025, una cifra que prácticamente duplica los 39.225 millones invertidos en 2024 y que triplica los 28.100 millones de 2023. Este despliegue masivo de recursos se dirige fundamentalmente a centros de datos y hardware especializado para desarrollar lo que Mark Zuckerberg denomina "superinteligencia personal", el concepto con el que la empresa justifica su apuesta por convertirse en uno de los líderes globales en infraestructura de inteligencia artificial. Para 2026, Meta proyecta elevar aún más esta partida, situándola entre 115.000 y 135.000 millones de dólares si se incluyen los pagos principales de arrendamientos financieros.
Esta estrategia de inversión agresiva tiene consecuencias directas sobre la estructura de costes. Los gastos totales de la compañía alcanzaron los 117.690 millones de dólares en 2025, un incremento del 24%, ritmo superior al crecimiento de los ingresos. El margen operativo del cuarto trimestre se situó en el 41%, frente al 48% del mismo período de 2024, una compresión significativa que refleja la fase de gasto agresivo en la que se encuentra Meta. Para el ejercicio completo de 2026, la empresa estima que sus gastos totales se situarán entre 162.000 y 169.000 millones de dólares, con la mayor parte del incremento proveniente de costes de infraestructura, incluyendo gastos en servicios de nube de terceros, depreciación del hardware adquirido y gastos operativos de los centros de datos.
El segundo factor de crecimiento del gasto será la compensación de empleados, derivada de la contratación de talento técnico especializado. Aunque Meta cerró 2025 con 72.561 empleados, apenas un 9% más que el año anterior, la compañía planea realizar nuevas incorporaciones en 2026 centradas en áreas prioritarias, particularmente en inteligencia artificial. Esta moderación en el crecimiento de la plantilla contrasta con el aumento del 22% en ingresos, lo que sugiere que la empresa ha conseguido mejorar significativamente su productividad por empleado tras las reestructuraciones ejecutadas en ejercicios anteriores.
Posición financiera sólida pese al gasto masivo
Pese a este nivel de inversión sin precedentes, Meta mantiene una posición financiera sólida. La compañía cerró el año con 72.710 millones de dólares en efectivo y equivalentes, y destinó 47.400 millones a la recompra de acciones propias, además de distribuir 4.900 millones en dividendos. Aún cuenta con autorización para ejecutar recompras adicionales por valor de 42.610 millones de dólares, lo que demuestra su capacidad para financiar simultáneamente la expansión tecnológica y el retorno al accionista.
Las previsiones para el primer trimestre de 2026 sitúan los ingresos en un rango de entre 53.500 y 56.500 millones de dólares, asumiendo un efecto favorable del tipo de cambio del 4% aproximadamente. La compañía espera que, a pesar del incremento significativo en inversión de infraestructura, el beneficio operativo de 2026 supere el registrado en 2025. Sin cambios en el panorama fiscal, Meta anticipa una tasa impositiva para el conjunto del año de entre el 13% y el 16%.
Tensión regulatoria en Europa y advertencias sobre litigios en Estados Unidos
Sin embargo, el contexto regulatorio se mantiene como una variable de riesgo fundamental. En sus comentarios sobre las perspectivas futuras, la dirección financiera de Meta ha incluido una advertencia explícita sobre "vientos en contra legales y regulatorios en la Unión Europea y Estados Unidos que podrían impactar significativamente nuestro negocio y resultados financieros".
La compañía ha alcanzado recientemente un acuerdo con la Comisión Europea para introducir cambios adicionales en su oferta de anuncios menos personalizados, que comenzará a implementar durante el primer trimestre de 2026. Esta modalidad, que ofrece publicidad con menor grado de segmentación basada en datos personales, responde a las exigencias regulatorias europeas sobre privacidad y tratamiento de datos.
Más allá de este acuerdo puntual, Meta señala que continúa afrontando escrutinio sobre cuestiones relacionadas con menores de edad, con varios juicios programados para este año en Estados Unidos que "podrían resultar en una pérdida material". Esta mención en los comentarios oficiales de la directora financiera resulta especialmente relevante, ya que empresas cotizadas como Meta solo incluyen advertencias de este calibre cuando consideran que existe un riesgo real y cuantificable para sus cuentas.
En palabras del fundador y consejero delegado Mark Zuckerberg, "tuvimos un sólido desempeño empresarial en 2025", añadiendo que espera "avanzar en la superinteligencia personal para personas de todo el mundo en 2026". Esta declaración resume la estrategia de la compañía: convertir la rentabilidad generada por su ecosistema de redes sociales en la base financiera que sostenga su transformación en una empresa de infraestructura de inteligencia artificial.
El análisis de los datos revela que Meta se encuentra en una encrucijada estratégica. Por un lado, goza de una salud financiera excepcional en su negocio publicitario tradicional, con métricas de crecimiento de usuarios y engagement que siguen siendo robustas. Por otro, ha decidido comprometer márgenes operativos y rentabilidad inmediata para competir en la carrera tecnológica de la inteligencia artificial, asumiendo que el liderazgo en este campo determinará su posición competitiva en la próxima década. Reality Labs, aunque sigue representando una sangría operativa significativa, se mantiene como la apuesta paralela de la compañía en hardware y experiencias inmersivas.
El verdadero interrogante que plantean estos resultados no es la capacidad financiera de Meta para sostener este nivel de inversión, que resulta evidente dada su generación de caja, sino si esta estrategia de gasto masivo en infraestructura de IA se traducirá en ventajas competitivas tangibles y, eventualmente, en nuevas fuentes de ingresos que justifiquen la magnitud del desembolso. Mientras tanto, la presión regulatoria en Europa y Estados Unidos añade una capa adicional de incertidumbre sobre un modelo de negocio publicitario basado en la personalización que, aunque enormemente rentable, cada vez está más cuestionada por su impacto social y su cumplimiento normativo.
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