El Puerto de Algeciras se perfila como "estratégico" para las navieras a raíz de los desvíos por el conflicto en Oriente Medio

El cierre del estrecho de Ormuz lleva a las compañías a volver a evitar el canal de Suez, dando mayor protagonismo a la dársena algecireña

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Vista aérea de las terminales de TTI (izquierda) y APM (derecha), en el Puerto de Algeciras
Vista aérea de las terminales de TTI (izquierda) y APM (derecha), en el Puerto de Algeciras / Comport

El Puerto de Algeciras vuelve a estar en el epicentro del comercio marítimo internacional. El cierre del estrecho de Ormuz y la escalada bélica por el conflicto en Oriente Medio, que ya está plasmando sus primeras consecuencias económicas, obliga a las navieras a volver reconfigurar su mapa de rutas y abandonar la transición hacia Suez. Con esta tesitura, el estrecho de Gibraltar se erige nuevamente como "estratégico".

La dársena algecireña, situada ya de por sí en un paso clave del comercio marítimo, cobró mayor importancia si cabe con el desvío de rutas por el cabo de Buena Esperanza ante la guerra de Gaza y la inseguridad del paso por el mar Rojo, que redujeron al mínimo el tránsito por el canal de Suez. Esta situación vuelve a replicarse, ya que las navieras abandonan de nuevo el paso por este enclave de Egipto.

"El conflicto en Oriente Medio está creando una inmediata inestabilidad e incertidumbre a los tráficos marítimos en el Golfo Pérsico y a nivel global", manifiesta el presidente del Puerto de Algeciras, Gerardo Landaluce. El directivo señaló que, al cierre del estrecho de Ormuz, se sumará previsiblemente el de Bab al-Mandab, punto de entrada al mar Rojo por el sur. "Esta situación representa una vuelta atrás en la normalización del tráfico marítimo el canal de Suez", explica.

Landaluce siempre ejemplifica la importancia estratégica de Algeciras como epicentro mundial con el pliegue de un mapa mundial, en cuyo medio quedaría el estrecho de Gibraltar. Es por ello que el presidente del primer puerto de España por tráfico de mercancías reivindica que, en momentos de conflicto internacional como el actual, "el Estrecho y puertos como Algeciras son doblemente estratégicos para acoger la previsible reorganización de la logística intercontinental", con especial importancia de Oriente Medio, el Mediterráneo y el norte de Europa.

Marcha atrás de las navieras

El cierre de Ormuz, paso clave para el suministro de petróleo, y el abandono de Suez llega en un momento en que las principales navieras habían comenzado a reconfigurar algunas rutas para volver paulatinamente al canal. Sin embargo, el nuevo conflicto en Oriente Medio ha provocado que Maersk, MSC y CMA CGM hayan replegado su floja y redirigido todos los servicios por el cabo de Buena Esperanza, algunos aplicando incluso recargos por movimientos de mercancías en la zona.

Entre finales de 2025 y principios de 2026, CMA CGM y Maersk fueron las primeras compañías en anunciar la vuelta de sus servicios al enclave egipcio. En el caso de la danesa, además, ya tenía planeados nuevos desvíos hacia Suez, los cuales se han visto frustrados por la nueva realidad en Oriente Medio.

El Puerto de Algeciras aguardaba con expectación el retorno del tráfico marítimo a su statu quo anterior al conflicto en Gaza y el mar Rojo. Gerardo Landaluce, siempre cauteloso, transmitió a El Conciso en enero que la reestructuración de las rutas permitiría tener "más capacidad de buques, porque la ruta por Suez es más corta, con lo cual podrán disponer de más buques y capacidad de bodega".

El cierre de Ormuz

El cierre del estrecho de Ormuz ya está teniendo las primeras consecuencias para España y Andalucía. Por lo pronto, el temor a una interrupción del suministro a través de este enclave, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial, disparó el precio del petróleo y el gas, y ha teñido de rojo a las principales bolsas europeas desde este lunes.

El barril de Brent, de referencia en Europa, se encareció este lunes cerca del 8%, en el entorno de los 78 euros. En cuanto al gas natural, la subida fue aún mayor. El contrato a un mes en el mercado TTF de Países Bajos, de referencia en Europa, se disparó cerca del 40%, por encima de los 43 euros dólares por megavatio hora (MWh).

El estrecho lleva años bajo la amenaza de cierre por parte de Irán. Tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y el endurecimiento de sanciones en 2019, las tensiones se trasladaron al mar: ataques a petroleros, incautaciones y advertencias de bloqueo. En junio de 2025, el Parlamento iraní aprobó su cierre tras bombardeos ordenados por la administración de Donald Trump en el contexto del conflicto regional. En febrero de 2026, Teherán volvió a restringir áreas durante maniobras navales.

Aunque Irán inauguró en 2021 una terminal alternativa en Jask, conectada por un oleoducto de 1.000 kilómetros desde Goreh, el mundo sigue dependiendo de ese estrecho.

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