El BCE recorta un 83,5% sus pérdidas en 2025 y las reduce a 1.300 millones
La institución presidida por Christine Lagarde confía en volver a beneficios en 2026, mientras defiende que una mayor integración del mercado único compensaría los aranceles de EEUU
Lagarde calienta la sucesión en el BCE
El Banco Central Europeo cerró 2025 con unas pérdidas de 1.300 millones de euros, una cifra que supone una reducción del 83,5% respecto a los 7.900 millones registrados en 2024. La mejora responde, principalmente, al descenso de los gastos netos por intereses tras la bajada de los tipos iniciada en junio del pasado año.
Según informó este jueves la institución con sede en Fráncfort, las pérdidas, como ya ocurrió en ejercicios anteriores, se compensarán con beneficios futuros. No obstante, el BCE no distribuirá beneficios a los bancos centrales nacionales de la zona euro con cargo a 2025. De hecho, ya dejó de hacerlo en 2023 (por el ejercicio 2022) por primera vez desde 2007, y no descarta que esta situación se prolongue durante varios años.
Las pérdidas acumuladas desde 2022 ponen fin a una larga etapa de beneficios y están directamente relacionadas con las compras masivas de deuda y la rápida subida de los tipos de interés para frenar la inflación. El BCE adquirió durante años bonos con tipos fijos y vencimientos a largo plazo, lo que elevó su pasivo, remunerado a tipo variable.
Cuando la institución endureció su política monetaria en 2022 y 2023 para combatir la elevada inflación en la eurozona, aumentaron con fuerza los intereses que paga a los bancos comerciales por sus depósitos. Sin embargo, los ingresos procedentes de los bonos adquiridos en los programas de compra de deuda pública y privada no crecieron en la misma proporción.
El giro en la política monetaria a partir de junio de 2024 alivió esa presión. En concreto, los gastos netos por intereses cayeron hasta 178 millones de euros en 2025, frente a los 6.983 millones de 2024. El tipo de remuneración medio se situó en el 2,3%, muy por debajo del 4,1% del ejercicio anterior. También contribuyó, aunque en menor medida, el cambio en la base de remuneración, al aplicar el tipo de la facilidad de depósito en lugar del de las operaciones principales de financiación.
No obstante, el balance del ejercicio se vio afectado por minusvalías por tipo de cambio de 1.316 millones de euros, frente a los 81 millones de 2024, debido fundamentalmente a la depreciación del yen japonés, que redujo el valor de las tenencias en esa divisa.
El BCE confía en volver a beneficios en 2026 o en el ejercicio siguiente, aunque advierte de que ello dependerá de la evolución de los tipos de interés, de los tipos de cambio y del tamaño y composición de su balance. En cualquier caso, la institución subraya que puede operar con normalidad y mantener la estabilidad de precios independientemente de las pérdidas contables.
Por una mayor integración del mercado único
En paralelo a la presentación de resultados, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, defendió ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo que una reducción más ambiciosa de las barreras internas del mercado único podría impulsar de forma significativa el comercio dentro de la Unión Europea.
Apoyándose en estimaciones del Fondo Monetario Internacional y en análisis internos del propio banco central, Lagarde sostuvo que el potencial de una mayor integración es “enorme” y que permitiría absorber el impacto de las tensiones comerciales externas. “De hecho, eso compensaría con creces los aranceles adicionales que nos ha impuesto Estados Unidos”, afirmó, al tiempo que advirtió de que la UE “se está autoimponiendo un lastre enorme” con sus propias fragmentaciones regulatorias.
Asimismo, la presidenta destacó la inversión “enorme” en inteligencia artificial tanto en Estados Unidos como en Europa. Según explicó, los datos apuntan ya a mejoras en la productividad y a que Europa también se está beneficiando de esta transformación tecnológica, aunque reconoció que todavía no existen conclusiones firmes sobre su impacto en el empleo. El BCE, aseguró, sigue muy de cerca las previsiones sobre posibles ajustes laborales, sin que por ahora se observen evidencias concluyentes de una ola de despidos.
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