El atractivo de la Defensa

Las tensiones geopolíticas han convertido a la industria de seguridad en un polo inversor en crecimiento

Soldados españoles en un ejercicio de la OTAN en Letonia.
Soldados españoles en un ejercicio de la OTAN en Letonia. / Valda Kalnina / EFE

01 de febrero 2026 - 06:30

El viernes se supo que Pablo Casado acaba de registrar en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) una gestora de fondos global especializada en defensa. El expresidente del Partido Popular está acompañado por Ricardo Gómez-Acebo Botín, Joaquín Ortiz y José Antonio Bartrina como socios en esta aventura que comenzaron en 2024 con Hyperion, un fondo de capital riesgo para invertir en la pujante industria de un sector llamado a ocupar en los próximos años gran parte del territorio económico mundial impulsado por las tensiones geopolíticas.

En efecto, la inestabilidad a la que ha llevado la polarización política mundial ha transformado las prioridades de los países en materia de seguridad y defensa. Los desafíos mundiales se centran, más allá de lo militar, en una suerte de desinformación y ciberataques que conducen a una desestabilización general que obligan a los estados a reconsiderar sus estrategias y, en el caso de la Unión Europea, a hacerlas de forma conjunta. A ello se suma la exigencia de Donald Trump de que sus aliados europeos de la OTAN destinen más del 2% de sus PIB a defensa.

Por otra parte, la industria de seguridad y defensa se ha consolidado como uno de los sectores más estratégicos del nuevo orden mundial por su importancia como motor de innovación y creador de empleo, así como por su incidencia en industrias adyacentes como la aeronáutica y la electrónica.

Bajo estas premisas, no es nada extraño que el exdirigente popular se haya lanzado y prepare un segundo fondo para desarrollarse en la industria europea del sector sin esperar mucho tiempo. Hay razones cabales. La UE está obligada a perseguir el desarrollo de capacidades propias para no depender de socios externos, principalmente Estados Unidos, entre otras cosas porque no todos comulgan con las exigencias del dirigente estadounidense, caso del Gobierno español, al que la situación le hace navegar entre dos aguas bastante revueltas.

Así lo ha reseñado el Instituto de Estudios Económicos (IEE) en un completo informe sobre el sector difundido el mes de enero y en el que subraya la importancia que tiene estar activo en la industria de seguridad y defensa ante los desafíos geopolíticos y económicos actuales. Ante la situación que se produce queda diáfano que “el fortalecimiento de la autonomía estratégica europea se ha convertido en una necesidad estructural y política para la UE y que España se encuentra en una posición privilegiada para contribuir”, plantea el informe. “La transformación del entorno geopolítico, marcada por la guerra de Ucrania y la reorientación de Estados Unidos obliga a los países europeos a asumir mayores responsabilidades en materia de defensa y seguridad, lo que lleva a reconfigurar su base industrial”, añade.

Para el think tank de la patronal CEOE, la autonomía estratégica europea debe pasar por buscar las suficientes capacidades propias para actuar en el sector, dominado por Estados Unidos, que es el principal proveedor para Europa. Esta dependencia no hace más que aumentar la vulnerabilidad estratégica del continente. El Libro Blanco de la Defensa y Preparación para 2030 identifica que debe aumentar el gasto medio del 1,9% actual al 3,4% del PIB. Un aumento que, consecuentemente, repercutirá positivamente en el crecimiento económico.

El objetivo, basado en cinco pilares (Fondo Europeo de Defensa, el instrumento Seguridad y Acción por Europa, SAFE, el Programa Industrial de la Defensa Europea, el Pacto de estabilidad y Crecimiento y el Banco Europeo de Inversiones), es mejorar en varios frentes, entre los que identifica la defensa aérea, la artillería de largo alcance y las reservas de munición, la ciberdefensa y tecnologías disruptivas, la movilidad militar y la protección de infraestructuras críticas.

Pero la autonomía estratégica europea solo será viable si sus miembros apuestan por la convergencia industrial, las economías de escala y la integración tecnológica alineándose con objetivos comunes, según concluye el citado estudio. Sin embargo, las discrepancias ideológicas invitan a ser pesimistas a los defensores de aumentar las inversiones en defensa.

En ese contexto, para la industria española de defensa representa tanto un desafío como una oportunidad. Su dependencia exterior, la elevada concentración empresarial y las limitaciones tecnológicas contrastan con el potencial industrial y la creciente integración en los programas europeos. Según explica el informe, España dispone de una base industrial suficientemente diversificada como para convertirse en un pilar relevante del esfuerzo europeo por lograr una estrategia coordinada.

Para España el reto central consiste en transformar el incremento presupuestario de una política industrial a largo plazo. “No basta con aumentar el gasto en defensa, es necesario orientarlo hacia la innovación, la modernización tecnológica y la creación de capacidades nacionales que refuercen la autonomía europea”, recomienda el estudio. Por ello, propone aprovechar los nuevos instrumentos financieros europeos, integrando su acción nacional en consorcios multinacionales y priorizando con alto retorno tecnológico y productivo.

No cabe duda de que esa forma de hacer industria debe vincularse con la reindustrialización por la repercusión que tiene en la modernización de sectores como el naval, el aeroespacial o la ciberseguridad. España, con experiencia industrial, la cooperación y la ubicación geoestratégica puede desempeñar un papel central en la transformación europea. Pero necesita una política de defensa que combine visión europea, estabilidad fiscal e inversión sostenida en tecnología e innovación. Es decir, pasar de las debilidades actuales a fortalezas.

Los corros

El pulso de Powell

No se esperaba menos. El presidente de la Reserva Federal estadounidense no da su brazo a torcer ante las presiones de Trump y ha impuesto su criterio para mantener los tipos de interés como estaban (un rango entre el 3,5% y el 3,75%) después de las tres rebajas consecutivas del año pasado. Era la primera reunión tras haber desvelado que le han abierto una investigación penal por oponerse a los intentos de la Casa Blanca.

Iberdrola se topa con Trump

La decisión de la Administración de Estados Unidos de bloquear los parques eólicos de Iberdrola condujo al grupo español a blindarse judicialmente. Ahora un juzgado de Massachusetts ha concedido la medida cautelar solicitada por la filial del grupo. Un alivio para el grupo presidido por Ignacio Sánchez Galán, aunque también una preocupación por enfrentarse con el todopoderoso Trump.

Mercadona en la cúspide

No suele ser habitual, a no ser que sea un monopolio, que una empresa acumule una cuota de mercado que supera a los seis competidores que la siguen juntos. Eso ocurre con Mercadona, que sigue creciendo. La firma que preside Juan Roig alcanza el 29,5%, mientras Carrefour, Lidl, Día, Eroski, Consum y Alcampo suman 29,6%.

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