El euro aprieta, el BCE mantiene

Tribuna Económica

El BCE cumple con lo esperado y deja sin cambios los tipos de interés

06 de febrero 2026 - 06:00

Este jueves tuvo lugar en Fráncfort la primera reunión de política monetaria del Banco Central Europeo en 2026, y como era más que esperado, la institución optó por mantener los tipos de interés sin cambios en el 2%, nivel en el que se sitúan tras varias reducciones desde 2024. Desde antes del encuentro ya se intuía cierta cautela, y con la decisión ya anunciada, se confirma que la gran pregunta no era si habría movimiento, sino cuánto tiempo durará esta pausa y qué señales lanzaría la presidenta Christine Lagarde en la rueda de prensa posterior.

La decisión se apoya en datos recientes de una inflación que siguió disminuyendo en enero, alcanzando el 1,7%, por debajo del objetivo del 2%. La subyacente también descendió una décima, del 2,3% al 2,2%, pero la de los servicios se mantiene aún por encima del 3%. Con estos datos, el BCE dispone de margen para adoptar una postura de esperar y ver sin necesidad de ajustar ahora la política monetaria. Se siente satisfecho con mantenerlos en un nivel que considera “neutral”, ni claramente expansivo ni restrictivo. Este enfoque refleja la idea de que la economía de la eurozona sigue siendo frágil y que, aunque la inflación ha caído a niveles mucho más cómodos, todavía hay incertidumbres en torno al crecimiento.

Un elemento clave que complica las deliberaciones es la fortaleza del euro, que recientemente ha superado la barrera de 1,20 dólares. Esta apreciación actúa como un doble filo: por un lado, ayuda a contener la inflación importada al abaratar bienes y energía pagados en dólares, aliviando presiones de precios; por otro, puede lastrar la competitividad de las exportaciones europeas, especialmente en sectores industriales ya debilitados, y reducir el impulso económico justo cuando se busca mantener el crecimiento. Sin embargo, siendo el tema más novedoso de esta reunión, el comunicado no hace ninguna referencia a la cotización del euro.

En conclusión, el BCE ha cerrado esta vez con un mensaje de prudencia y equilibrio. Los analistas y mercados financieros están ahora mirando más allá de esta reunión de febrero hacia las proyecciones económicas del BCE en marzo y la encuesta de pronosticadores profesionales tratan de descifrar cuánto tiempo permanecerán los tipos estables. Serán las condiciones económicas y las tensiones del mercado las que seguirán dictando el ritmo de la política monetaria en los próximos meses. Pero todo parece indicar que, si el BCE abandonara su posición, cualquier primera medida sería un recorte, no un aumento, al menos a corto plazo.

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