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Miguel Ángel Noceda
La Europa de los banqueros
Conviene leer, y subrayar, el artículo escrito por los líderes de los principales bancos europeos, entre ellos la española Ana Patricia Botín (presidenta del Banco Santander), sobre Europa y sus desafíos. Bajo el título Europa necesita escala y decisión, los banqueros concluyen que “Europa debe actuar ahora”. Entre título y conclusión, los 11 firmantes desarrollan una serie de recomendaciones que, a modo de deberes, tratan de que los responsables de la política económica de Europa (de los 11 banqueros hay cuatro británicos y uno suizo y, en todo momento, hablan de Europa, no de la Unión Europea) pongan en marcha medidas que proyecten un continente unido y emprendedor. “El estancamiento de Europa es consecuencia, en gran medida, de sus decisiones y pueden revertirse aceptando otras distintas”, apuntan, para añadir: “Necesitamos una acción decidida, con medidas adecuadas, rápidas y con impacto”.
Lo que piden los banqueros suele estar habitualmente en boca de todos los políticos, pero pocas veces pasa de las musas al teatro. Ahora, la diferencia radica en que lo dicen por escrito 11 banqueros de entidades líderes de la Europa más próspera, cuya prédica comparten también el resto de los banqueros y empresarios, y con poderío suficiente como para que se les haga caso. Quizá la pregunta es la razón de salir al alimón en estos momentos. Lo que es seguro es que el artículo, publicado por los periódicos europeos de la alianza Lena, ha sido leído con avidez en La Moncloa y en todas las moncloas europeas. El origen parte de las diversas reuniones que se han producido en los últimos meses (Foro de Davos, Consejo Europeo informal y Conferencia de Seguridad de Múnich), en las que se han puesto sobre la mesa los desafíos que tiene Europa para competir con el resto del mundo, especialmente con Estados Unidos y China, y las deficiencias que aparecen al hacer comparaciones. La brecha de productividad entre Europa y Estados Unidos, por ejemplo, en los últimos 25 años ha ascendido a más del 30%.
De estas reuniones periódicas suelen salir muchas palabras y pocas acciones. Ante ello, los banqueros han decidido que este año no pase lo de siempre y tenga una respuesta, según fuentes informadas. Y la respuesta inmediata y lógica es que Europa necesita inversión, de abajo arriba y de arriba abajo, e impulsar la colaboración público-privada. Pero para canalizar la inversión se requiere consenso, que no es precisamente uno de los fuertes de los que puede presumir Europa. Probablemente debería tomar ejemplo del Iosco, el organismo que reúne a las comisiones de valores de todo el mundo, presidido por el español Rodrigo Buenaventura, que el pasado lunes valoró esa circunstancia en una conferencia en la cátedra Fundación La Caixa.
Pero eso es otra realidad. “La excesiva cautela y la maraña de compromisos necesarios para alcanzar consensos de mínimos han dado lugar a un sistema regulatorio y supervisor demasiado complejo que dificulta la movilización de capital”, destacan los banqueros, cuyas reclamaciones barren para casa al centrar su objetivo en financiar las políticas de crecimiento y que estas afecten a todos los sectores motores de la economía, como la energía, la tecnología y las telecomunicaciones, entre otras. ¿Quién pone en duda que el sistema bancario sigue siendo el vehículo más eficaz y fácil de movilizar el capital privado?, vienen a decir. Por eso, se sienten con legitimación para pedir a los gobiernos de sus países y de toda Europa que se priorice al sector bancario en la estrategia Una Europa, un Mercado en la próxima reunión del Consejo de Europa.
Para los banqueros, “las decisiones que se adopten en 2026 determinarán la disponibilidad de capital y el crecimiento durante la próxima década”. Los pasos inmediatos para organizar la estrategia pasan, por un lado, en racionalizar y simplificar el marco de capital impuesto a los bancos, de modo que las entidades puedan canalizar la financiación para apoyar el crecimiento sin poner en peligro la estabilidad financiera. Por otro, en incorporar el crecimiento como factor determinante de las decisiones de regulación bancaria, además de las de estabilidad financiera.
Evidentemente, esto requiere, además de un cambio cultural, claridad en el mandato. El problema radica en que en los próximos meses se van a producir debates constantes sobre competitividad, regulación bancaria, mercado de capitales y estándares globales. Además, se espera que Estados Unidos presente sus propuestas sobre Basilea III de supervisión bancaria que puede señalar una calibración más equilibrada y neutral en términos de capital. Según los banqueros, “la divergencia regulatoria corre el riesgo de ampliarse aún más y esa brecha acabará trasladándose a la economía real en forma de menor oferta de crédito y mayores cotes de financiación”. Es decir, blanco y en botella: hay que tomar decisiones y disponer de capital.
Tirantes relaciones
El matrimonio formado entre Telefónica y el BBVA hace 26 años acaba de entrar en vía muerta. La empresa de telecomunicaciones ha vendido la participación que tenía en el banco (apenas el 0,8%), y este, aunque permanece con algo menos del 5% del capital de la compañía, ha decidido salirse del consejo de administración.
Redeia se planifica
Había expectación por la presentación de resultados de Redeia (el holding del que cuelga Red Eléctrica) y las palabras de su presidenta, Beatriz Corredor, sobre el futuro de la entidad que “no tiene de qué avergonzarse” (en referencia al apagón). Y lo dejó claro: se ha aprobado un plan con más inversión y aumento del beneficio y del dividendo.
La defensa de Indra
El sector de defensa supone ya el 26% del negocio de Indra, pero alcanza el 40% del Ebitda y con visos de seguir al alza. Es la realidad de la importancia que tiene en la actualidad este sector en la empresa y que explica el peso que tiene en su plan de crecimiento, mientras se despejan las incógnitas de su futuro accionarial.
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