El Apuntador
Miguel Ángel Noceda
Enérgica decisión
Alto y Claro
En su reciente participación en El Hormiguero, el programa de televisión por el que cualquiera que aspira a ser alguien en España quiere a pasar antes o después, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, aprovechó para, sin entrar en confrontación ni mucho menos, dejar claro las diferencias que la separan de la presidente de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. No es la primera vez ni será la última. Dentro de su estrategia de marketing político, que tanto tiempo le ha ocupado en esta legislatura, lo de trabajar su perfil centrista dejando claro que Ayuso y él, aunque bajo las mismas siglas, están en galaxias diferentes ha sido una de sus constantes. Le ha salido bien. Juanma Moreno ha marcado perfil propio en el PP y ello le ha sido además muy útil para aparecer como el líder regional más distante de Vox. Ha acumulado, en definitiva, un capital político de pragmatismo y moderación que le puede ser muy útil tanto en las próximas elecciones andaluzas como para un futuro, si lo hubiera, en la esfera nacional. Mientras, Ayuso ha jugado a fondo la carta de la radicalidad y no ha dudado en adelantar por la derecha a su partido cada vez que le ha venido bien.
Sin embargo, si se aparta un poco el envoltorio de la propaganda y se mira a las políticas que se han hecho durante los últimos años se encuentran bastantes similitudes, que no dejan de ser lógicas porque los proyectos de Juanma Moreno y de Ayuso coinciden en las bases ideológicas. Andalucía ha imitado a Madrid en el intento de crear un marco fiscal propio mediante la bajada de impuestos para atraer inversiones a su territorio y fijar una población de alto poder adquisitivo. Esto ha sido el santo y seña del Madrid de Ayuso y la estrategia fundamental de política económica de Moreno desde que llegó al poder en 2019. Los dos han profundizado la política de conciertos en la sanidad pública, dando cada vez más entrada a las empresas privadas del sector, pero sin que ello haya supuesto el desbloqueo de los grandes problemas del sistema sanitario. Los dos también han abierto sus regiones de par en par a las universidades privadas, algunas con una escandalosa escasez de solvencia, y han racaneado la financiación de las públicas. La lista podría hacerse mayor, pero valgan estos tres ejemplos para sostener la tesis de que, con todos los matices que se quiera, Andalucía y Madrid no han estado tan alejadas.
Lo que sí ha habido es una forma diametralmente opuesta de comumicar y de lanzar mensajes a la población. Juanma Moreno es un líder centrista e Isabel Díaz Ayuso es una extremista que se sitúa tan cerca de Vox que a veces se les confunde. A ninguno de los dos les ha ido mal con esa estrategia y los dos han sabido rentabilizarla para sí mismos y para sus partidos. Y hay una identidad entre ellos que que no puede pasar desapercibida: los dos pueden vender su gestión como una operación de éxito porque los datos los avalan. Aunque las diferencias entre Madrid y Andalucía siguen siendo abismales las dos regiones pueden presumir se haber hecho bien las cosas. O , por lo menos, de haberlas sabido vender.
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