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La montaña mágica es el título de una enorme novela de Thomas Mann, una obra maestra que se desarrolla en un sanatorio de aquel lugar de los Alpes suizos al que pacientes con poderes iban a curarse de afecciones pulmonares y de otro tipo. Allí, a poca distancia, en Davos, hay una estación de esquí muy solicitada por las grandes riquezas internacionales en la que se celebra estos días (como cada año por estas fechas invernales desde 1971) el Foro Económico Mundial, cuyo objetivo es debatir la situación económica entre los principales dirigentes de las grandes potencias y de los grupos empresariales más destacados.
Este año, el foro se celebra en medio de la incertidumbre por la desestabilización que supone los afanes imperialistas de Donald Trump, una de las estrellas que pisarán la nieve alpina. Bajo el emblema de "espíritu de diálogo", los asistentes esperan enderezar la economía mientras el presidente estadounidense continúa con sus amenazas arancelarias si no se le aceptan sus intentos de invadir Groenlandia, "un activo estratégico para la seguridad" de su país.
Una actitud, la de Trump, que un año después de haber vuelto a la Casa Blanca ha colocado al mundo "al borde del precipicio", según el informe sobre riesgos globales del Foro. "Las instituciones que durante mucho tiempo han basado la estabilidad son asediadas en una nueva era en la que el comercio, las finanzas y la tecnología se usan como armas de influencia", dice el informe y no hace falta darle mucho a la imaginación para saber a qué y a quién se refiere.
Así se escribe la historia. Problemas de índole geopolítica, por las guerras comerciales; polarización política, con la derivada de la desinformación como arma a desterrar, y la vertiente tecnológica, por el impacto de la inteligencia artificial y los ciberataques, se configuran como los grandes desafíos más inmediatos con los que se enfrenta la humanidad y que destacan los directivos empresariales que acuden al Foro, entre ellos los presidentes y consejeros delegados de las primeras firmas españolas, y que buscan en aquella montaña la magia para recuperar el aliento y erradicar todos esos obstáculos.
La radiografía actual es que la confianza ha caído al nivel del año de la pandemia, pese a que los resultados no han empeorado, según la encuesta de PwC en la que participan 4.500 dirigentes empresariales de todo el mundo, entre ellos 70 españoles. Sólo el 30% creen que crecerán los ingresos cuando el año pasado era el 38% (en 2022 era el 56%). Los españoles consultados son más optimistas: el 38% frente al 43%.
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