Análisis
Joaquín Aurioles
Libertad, desarrollo y régimen político
El ex primer ministro italiano Enrico Letta, autor del informe sobre Europa que lleva su apellido, y el vicepresidente del BCE y ex ministro de Economía español, Luis de Guindos, dejaron su impronta en el Congreso de Directivos en Zaragoza. Una serie de recomendaciones (o recetas o deberes) para cumplir a ser posible cuanto antes. El contexto internacional lo requiere y el tiempo pasa deprisa. Los dos coincidieron, en cualquier caso, en la premura para arreglar la integración financiera.
Letta, que fijó 2028 como el posible nuevo 1992 (año de la aprobación del euro como unidad monetaria) para lograr la autonomía estratégica, resaltó que es el momento de enfocar el mercado único para los sectores que entonces se quedaron fuera: el energético, las telecomunicaciones y los servicios financieros. Y, de estos, es el último el más urgente porque hay que detener la pérdida de competitividad frente a Estados Unidos. “No deja de ser una contradicción que el euro haya resultado un éxito con unos servicios financieros que no están integrados, sino que siguen siendo 28 realidades distintas”, se pasmó.
De este asunto también habló Guindos, para quien Europa tiene la posibilidad de reforzarse porque “cuenta con mimbres” para ello. El ex ministro, que fue directo al grano en una intervención reivindicativa y concisa, puso el énfasis en la necesidad de establecer una supervisión para lo que llamó “no bancos”, ese conjunto de entidades que compiten en servicios financieros con la banca tradicional pero sin los mismos corsés. Y de paso, aprovechando que pasaba por allí, lanzó un mensaje colateral, mostrándose a favor de elevar los gastos en defensa. “Tiene un impacto negativo en los Presupuestos, pero si no se hace puede generar problemas de estabilidad financiera”, reseñó.
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