La regulación de trabajadores inmigrantes

Tribuna Económica

Trabajadoras inmigrantes en un invernadero en Almería.

03 de febrero 2026 - 03:59

LA regularización que se somete a consulta pública y de las comunidades autónomas, debería ser exigente y poner como requisito tener trabajo, que en el decreto es una condición cuando se trata de motivos excepcionales pero no por arraigo, de manera que el plazo que se da de un año se vinculara a tener un trabajo. La cifra de medio millón sale de la diferencia entre extranjeros trabajando según la EPA y afiliados a la seguridad social, 3,6 y 3,1 millones respectivamente; en Andalucía serían unos 53.000 trabajadores, pues aunque tenemos más del 16% de todos los afiliados a la Seguridad Social, los extranjeros afiliados en Andalucía son sólo el 12%. Hay que analizar las necesidades de mano de obra que señala el Banco de España en cada sector productivo, para lnosotros la hostelería, construcción, agricultura y servicio doméstico; también, la posibilidad que ofrece la norma para movilidad de extranjeros, muy concentrados en Almería y Málaga; cómo afectaría a la estructura de los salarios; y no estaría de más un incentivo para empresas, que tiene un papel decisivo en este proceso, incluyendo la formación.

Deberíamos evitar simplismos populistas que lo limitan a un problema de inmigración, y enfocarlo a gente que ya está ocupada, o puede trabajar, pues el aumento en pocos años, de 107.400 a 838.000 extranjeros en situación irregular en España (87% de América Latina y 25% sólo de Colombia), aconseja que, salvo excepciones, sólo se regularice a quien tenga o consiga empleo. Esto aliviaría bastante la situación, porque, ¿qué soluciones hay para una expulsión masiva? Desde luego no como en Estados Unidos creando una fuerza paramilitar que luego actúa sin control, y, por ejemplo, en estas circunstancias, ¿colaborarían las compañías tecnológicas en la localización inteligente de personas para deportarlas? El populismo identifica correctamente problemas y formula preguntas acertadas, pero sus respuestas son fatalmente erróneas. Los que buscan razones políticas, de votos, en la medida, no tienen en cuenta que los inmigrantes suelen ser conservadores; recuerdo una entrevista que hice, hace muchos años, a César Chávez, referente en Estados Unidos, junto a Martin Luther King, en la defensa de derechos civiles, que lideraba por entonces en California una huelga de trabajadores de la vid, y en un momento en que le preguntaba por los derechos de los inmigrantes me interrumpió, amablemente pero con firmeza: “No siga, -me dijo textualmente- mi madre que cruzara ilegalmente la frontera, mi madre que denunciaba”.

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