Blue Origin anuncia TeraWave, una megaconstelación de satélites para competir con Starlink

La compañía espacial del fundador de Amazon diseña su proyecto pensando en centros de datos, grandes corporaciones y gobiernos, ofreciendo velocidades de transmisión de hasta 6 terabits por segundo

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Jeff Bezos y Elon Musk en la toma de posesión de Elon Musk; entre ambos, Sundar Pichai, CEO de Alphabet (Google) / Zuma, Europa Press

La ya conocida rivalidad entre Jeff Bezos y Elon Musk abre un nuevo capítulo, de nuevo en el espacio. Blue Origin, la compañía espacial propiedad del fundador de Amazon, ha anunciado el lanzamiento de TeraWave, una nueva red global de comunicaciones con 5.408 satélites que operarán en órbitas baja y media.

El proyecto, cuyo despliegue comenzará en el último trimestre de 2027, es el movimiento más ambicioso de Bezos en un terreno donde Musk mantiene una posición dominante gracias a Starlink, la red de SpaceX que ya opera cerca de 10.000 satélites y suma más de seis millones de usuarios en todo el mundo.

Más allá de la magnitud técnica, el anuncio refleja un pulso estratégico que trasciende la conectividad por satélite. Ambos empresarios compiten por controlar la infraestructura crítica que sustentará la próxima generación de servicios digitales, desde la computación en la nube hasta el procesamiento de inteligencia artificial. En este marco, las megaconstelaciones se han convertido en un activo geopolítico y económico de primer orden.

Dos enfoques diferentes para el mismo objetivo

Aunque TeraWave y Starlink comparten la ambición de construir redes globales de comunicaciones, sus estrategias difieren significativamente. Blue Origin ha diseñado su proyecto pensando en centros de datos, grandes corporaciones y gobiernos, ofreciendo velocidades de transmisión de hasta 6 terabits por segundo gracias a un sistema de comunicaciones ópticas entre satélites. La compañía prevé dar servicio a un máximo de 100.000 clientes, sectores que requieren capacidades de procesamiento y transferencia de datos a gran escala.

Como explica Blue Origin, TeraWave no está concebida como un servicio de internet para el público general, sino como una infraestructura crítica para operaciones que requieren alta resiliencia, baja latencia y rutas de comunicación diversificadas. La red permitirá llegar a zonas remotas donde el despliegue de fibra óptica es costoso o inviable, al tiempo que reforzará la redundancia de las redes globales.

Starlink, en cambio, ha priorizado desde el inicio el mercado de consumo masivo, ofreciendo internet de alta velocidad en zonas rurales y remotas. Su escala y su agresiva política de despliegue le han permitido consolidar una ventaja difícil de igualar a corto plazo. La empresa controla aproximadamente dos tercios de todos los satélites activos en órbita baja y cuenta con autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos para lanzar otros 7.500 satélites, con planes de expandir su red hasta 34.400 unidades en la próxima década.

Musk no tardó en reaccionar al anuncio, asegurando que las futuras conexiones láser de Starlink "superarán" las velocidades anunciadas por Blue Origin.

La estrategia dual de Bezos

El lanzamiento de TeraWave se suma a otro proyecto satelital vinculado a Bezos: Leo (anteriormente conocido como Project Kuiper), la red de Amazon que prevé desplegar más de 3.000 satélites para ofrecer internet de banda ancha a consumidores y empresas. Aunque Bezos dejó la dirección ejecutiva de Amazon en 2021, mantiene un papel activo como presidente ejecutivo y ha intensificado su implicación en Blue Origin y en nuevas iniciativas tecnológicas.

La coexistencia de TeraWave y Leo es buen ejemplo de la estrategia dual de Bezos: competir con Musk tanto en el mercado empresarial como en el de consumo, utilizando dos plataformas diferenciadas pero complementarias. Esta aproximación refleja la magnitud de los recursos financieros, tecnológicos y logísticos que Bezos está dispuesto a movilizar para equilibrar un mercado que, hasta ahora, Musk ha dominado con holgura.

SpaceX mantiene la ventaja operativa

SpaceX no solo lidera el mercado por volumen de satélites, sino también por capacidad operativa. La empresa ha logrado hitos técnicos (como el aterrizaje rutinario de cohetes reutilizables) que han reducido drásticamente los costes de lanzamiento, una ventaja competitiva fundamental en esta industria.

Sin embargo, Blue Origin ha acelerado su ritmo de innovación en los últimos meses. La compañía logró recientemente su primer aterrizaje de un propulsor en una plataforma flotante, una maniobra que hasta ahora solo había dominado SpaceX. Además, realizó un vuelo suborbital con una tripulación íntegramente femenina, en el que participó Lauren Sánchez, pareja de Bezos, reforzando su perfil mediático y demostrando avances en sus capacidades técnicas.

Una rivalidad que va más allá del espacio

La competencia entre Musk y Bezos no se limita al ámbito orbital. Ambos impulsan proyectos de inteligencia artificial (xAI en el caso de Musk y Project Prometheus en el de Bezos) y han protagonizado disputas públicas y legales por contratos espaciales.

Blue Origin ha presentado en los últimos años varias impugnaciones contra contratos adjudicados por la NASA a SpaceX para el programa lunar Artemis, alimentando una rivalidad que se ha convertido en uno de los duelos empresariales más visibles de la industria tecnológica.

A esta pugna se suman también otros competidores, como China, que desarrolla sus propias megaconstelaciones, Guowang y Qianfan, que buscan posicionarse en el mercado global de comunicaciones satelitales, añadiendo una dimensión geopolítica a una carrera que ya no es solo comercial.

El futuro del internet espacial

El anuncio de TeraWave llega en un momento de fuerte expansión del sector espacial, impulsado por la creciente demanda de infraestructura para procesamiento de inteligencia artificial y por el interés de la industria en desarrollar centros de datos en órbita, una alternativa que permitiría reducir el consumo energético y las limitaciones físicas de las instalaciones terrestres.

La carrera por las megaconstelaciones satelitales se ha convertido en un eje estratégico para gobiernos y grandes tecnológicas, que ven en estas redes una infraestructura clave para la economía digital, la seguridad nacional y el futuro del procesamiento de datos. El lanzamiento de TeraWave no solo amplía la oferta de comunicaciones satelitales, sino que reconfigura el tablero de una rivalidad que influye en sectores clave de la economía global.

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