Navantia y Fincantieri mantienen viva la corbeta europea que contratará la segunda fase del programa en 2027

Ambas compañías pretenden coordinar y ejecutar conjuntamente el programa a través de una 'joint venture'

Navantia se ofrece como socio estratégico a Dinamarca en sus planes de compras de buques

Firma del acuerdo inicial para crear una 'joint venture' entre Navantia y Fincantieri
Firma del acuerdo inicial para crear una 'joint venture' entre Navantia y Fincantieri / M.G.

Los astilleros españoles e italianos Navantia y Fincantieri unen fuerzas, a través de una joint venture, para ejecutar la segunda fase del programa de la corbeta de patrulla europea (EPC), que se contratará según las previsiones en 2027. Ambas compañías mantienen vivo con estas intenciones -se ha firmado un memorando de entendimiento- el objetivo de diseñar y construir un buque con características comunes para las armadas europeas. La iniciativa, que dispone de recursos del Fondo Europeo de Defensa, cuenta desde su origen con la participación de Francia y Grecia, aunque en los últimos meses han surgido dudas en el país galo sobre qué tipo de buque necesita su Marina.

La corbeta europea supone una apuesta por crear una plataforma naval con una base común adaptable a los requisitos de cada armada cliente. Sería un diseño que contemplaría un mismo casco, pero que alojaría distintos sistemas de armas y carga útil. Se trataría de un buque de segunda línea, una unidad de buque de guerra limitada, según la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Bajo el objetivo de diseñar un prototipo Italia y Francia, con la coordinación de la primera, presentó una propuesta enmarcada en la iniciativa de defensa PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) a la convocatoria de 2021 del Fondo Europeo de Defensa (EDF), que obtuvo 87 millones de euros. Primero se unieron España y Grecia, a las que siguieron más adelante otros países como Dinamarca, Noruega y Rumanía.

En la denominada Call 1, fase en la que continúa el programa, se planteó el diseño inicial de la corbeta con dos variantes: un buque de combate, la Full Combat Multipurpose; y un buque de patrulla, la Long Range Multipurpose. La primera es un patrullero de uso en el Mediterráneo, para la presencia y vigilancia de estas aguas, con sistemas de armas para su autodefensa. Es el buque por el que ha mostrado interés las marinas de Italia y Grecia. El segundo contaría con autonomía ampliada para actividades en territorios de ultramar. Francia y España optaban por este diseño.

De hecho, se prevé que la Armada española adquiera 6 unidades de lo que llama Buque de Protección Marítima, recogidas en las previsiones para modernizar la flota, para sustituir a los patrulleros de la clase Serviola. Serían embarcaciones con autonomía de 45 días y 8.000 millas náuticas, para misiones de larga duración, con capacidad para una dotación de 100 marineros y espacio para un helicóptero ligero y drones. El astillero de San Fernando, especializado en los últimos años en la construcción de corbetas, opta a su construcción.

Un contrato para 2027

En 2023 el programa se presentó a una segunda convocatoria de los EDF y logró 154 millones para una segunda fase, la Call 2, para completar el diseño, integrar componentes tecnológicos y comenzar la construcción del prototipo. Con vistas a la parte industrial Navantia, Fincantieri, la francesa Naval Group y una empresa conjunta de estas dos últimas compañías, Naviris, firmaron el acuerdo inicial del consorcio que creaban para su ejecución. Esta segunda parte aún no ha avanzado, y sigue pendiente de la contratación, a través como en el primer contrato de la OCCAR (Organización para la Cooperación Conjunta en Materia de Armamento). La previsión es que se confirme en 2027.

Las dudas de Francia sobre la idoneidad de este tipo de buques para suplir a sus corbetas Floréal -a las que se prolongará su vida útil- al estimar que son necesarias embarcaciones mejor armadas han surgido en este tiempo y son clave para el paso que Navantia y Fincantieri dan ahora con la firma del memorando de entendimiento para crear una joint venture.

Según la comunicación de Navantia, se trata de un acuerdo "para coordinar y ejecutar conjuntamente el proyecto Corbeta de Patrulla Europea". La empresa conjunta estará abierta a la participación de otros socios del proyecto. Además, ambas empresas impulsarán el progreso del programa colaborando en el diseño de la versión Full Combat Multipurpose y trabajarán conjuntamente para su comercialización entre otros socios europeos.

"La industria desempeña un papel fundamental en la construcción de la defensa europea. Con nuestra colaboración, Navantia y Fincantieri damos un impulso significativo a las capacidades de defensa de Europa. Trabajaremos juntos para definir una nueva clase de corbetas multipropósito, innovadoras, interoperables y ciberseguras que respondan a los requisitos no solo de la Armada Española y de la Marina Militare, sino también de otras marinas europeas", exponía el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez.

"Este acuerdo supone un paso decisivo de un proyecto que encarna el espíritu de cooperación europea y la excelencia tecnológica. Al unir fuerzas con Navantia, no solo estamos respondiendo a las necesidades de nuestras respectivas marinas, sino sentando las bases de un nuevo estándar en la defensa marítima europea", comentó el consejero delegado y director general de Fincantieri, Pierroberto Folgiero. "Nuestra joint venture es un testimonio de la capacidad de la industria para impulsar el progreso y la unidad, y para transformar la visión en soluciones concretas para el futuro de la defensa europea", añadió.

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