El cierre de Almaraz encarecerá un 23% la factura eléctrica de hogares y pymes

El impacto socio-económico del apagón nuclear se disparará si no se acelera el despliegue de almacenamiento, según un informe de OBS Business School

La Agencia Internacional de la Energía recorta su previsión de la demanda mundial de petróleo a 850.000 barriles diarios

Exterior de la central nuclear de Almaraz. / M.G.

La desconexión de los primeros 1.000 megavatios (MW) de potencia firme de Almaraz I encarecerá un 23% el coste de la vida para hogares y pymes, y un 35% para la industria, según advierte un informe de OBS Business School sobre el sector energético en España.

Este incremento supondría en un aumento del coste de la electricidad de entre 150 y 250 euros anuales para consumidores residenciales y pequeñas empresas, mientras que el sector industrial se enfrenaría a un riesgo de deslocalización. Para el sector servicios, el estudio proyecta un aumento del 15-20% por el traslado de estos costes a precios finales.

El informe, dirigido por el profesor Víctor Ruiz Ezpeleta, puntualiza que este incremento se basa en una previsión 'ceteris paribus', es decir, manteniendo constantes otras variables, si bien advierte de que si el despliegue de baterías y almacenamiento no es masivo para 2027, "la volatilidad podría disparar estas cifras en episodios de calima o falta de viento", cuando la generación renovable cae drásticamente.

El cierre total de Almaraz entre 2027 y 2028, según el calendario vigente de clausura del parque nuclear, provocará una subida del precio del ‘pool’ eléctrico (mercado mayorista) de entre 13 y 77 euros por megavatio hora (MWh), encarecimiento al que se sumaría el impacto por los derechos de emisión de CO2 por el mayor consumo de gas natural.

El estudio también sugiere en su proyección para 2030-2035 que España necesitará aumentar en 20 gigavatios su capacidad de almacenamiento -baterías y bombeo- para cubrir el vacío de 55.60 teravatios hora (Teh) anuales que dejará la salida de la nuclear. Para ello, también deberá mantener operativos los ciclos combinados de gas como "seguro de vida, lo que encarecerá los peajes de acceso".

Más allá del impacto ecónomico, el informe subraya la vulnerabilidad ante apagones, ya que sin la inercia de los grandes turbogeneradores nucleares, eventos como el del 28 de abril del año pasado podrían repetirse si no se despliega masivamente la tecnología de inversores de formación de red.

Asimismo, identifica el coste humano del desmantelamiento nuclear, que supondrá la pérdida de miles de empleos de alta cualificación técnica que "difícilmente serán absorbidos por el sector renovable, menos intensivo en mano de obra operativa".

Modernización de las redes

Por otra parte, OBS advierte de la necesidad "urgente" de invertir en digitalización y almacenamiento eléctrico para mitigar riesgos económicos que pueden alcanzar miles de millones de euros en sectores clave como la industria y los servicios.

En este sentido, el informe señala que el consumo eléctrico alcanzará en 2026 récords históricos e indica que "la prioridad absoluta" del sector para este año será la flexibilidad y la modernización de las redes.

Entre las medidas propuestas para evitar que se repitan situaciones similares a las del 'cero eléctrico', el informe desliza que se debería obligar a las nuevas plantas renovables a utilizar inversores de 'formación de red' (grid-forming) que simulen la inercia de las máquinas síncronas tradicionales.

También aboga por implementar algoritmos de inteligencia artificial (IA) en los centros de control para poder predecir y aislar fallos en microsegundos, mucho antes de que se vuelvan sistémicos, y la mejora urgente de la interconexión eléctrica entre España y el resto de Europa.

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