OBSERVATORIO EMPRESARIAL

Carmen Cabello Medina

Financiación del emprendimiento: no todo es Silicon Valley

La financiación suficiente para los emprendedores figura entre las condiciones peor valoradas por los expertos, según datos del ‘Informe GEM España’

Emprendedores.
Emprendedores. / Europa Press

03 de enero 2026 - 05:59

En los últimos meses se han publicado de forma escalonada los informes del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) correspondientes al período 2024-2025, tanto a nivel global como por países, comunidades autónomas y provincias. Más allá de las particularidades de cada territorio, los informes GEM coinciden en considerar la insuficiencia de financiación una importante debilidad en gran parte de los ecosistemas emprendedores.

El GEM Global resulta especialmente revelador. Dentro del Grupo A de países, que agrupa a 23 economías con un PIB per cápita superior a los 50.000 dólares, España ocupa el penúltimo lugar en el indicador de suficiencia de recursos financieros para emprender, con una puntuación de 3,9 sobre 10, solo por delante de Chipre. En los primeros puestos se encuentran Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Lituania y Taiwán. El diagnóstico se confirma en el Informe GEM España, donde la financiación suficiente para los emprendedores figura entre las condiciones peor valoradas por los expertos (de un total de dieciocho factores que configuran el ecosistema emprendedor). El patrón se repite en Andalucía y en la provincia de Sevilla.

Esta valoración negativa parece contradecir otros informes recientes sobre el ecosistema startup español, en los que se destaca un aumento sostenido en la disponibilidad de financiación, especialmente en lo que respecta al capital riesgo, los business angels y otros inversores privados. Según The Spanish Tech Ecosystem Report 2025, la inversión de capital riesgo ha crecido de forma notable en los últimos años (en el primer semestre de 2025 la inversión acumulada ya superaba el total registrado en 2024, cifrado en 1.900 millones de euros).

Sin embargo, más que una contradicción, estos datos revelan un desajuste entre el tipo de emprendimiento predominante en España y el tipo de proyectos que atraen a una parte significativa de los inversores. El propio GEM señala que la mayoría de las nuevas empresas creadas en nuestro país presentan niveles tecnológicos y expectativas de crecimiento moderados, mientras que el capital riesgo se orienta preferentemente hacia startups altamente escalables, intensivas en capital y con potencial de crecimiento exponencial. No sorprende que gran parte del emprendimiento quede fuera del radar de los grandes fondos.

El desajuste no se limita a iniciativas de crecimiento moderado. Incluso en startups de alta tecnología y alta escalabilidad se producen tensiones entre la aspiración de los fundadores de decidir el futuro de su negocio y las exigencias del capital riesgo de abordar un alto ritmo de crecimiento. El libro Innovar más allá de Silicon Valley, de Alexandre Lazarow, analiza este fenómeno en los llamados ecosistemas “de frontera”, aquellos que desafían el modelo dominante de la bahía de San Francisco. En estos entornos, los emprendedores priorizan la supervivencia, la sostenibilidad y el equilibrio entre crecimiento y flujo de caja, en contraposición a la lógica del capital riesgo, que privilegia el crecimiento acelerado incluso a costa de la rentabilidad.

Frente al ideal del “unicornio”, tan asociado al modelo de Silicon Valley, Lazarow propone la metáfora del “camello” como símbolo de las startups en los ecosistemas de frontera: empresas capaces de operar con recursos limitados, de resistir entornos adversos y de buscar la rentabilidad en cada operación. Son compañías que captan cantidades moderadas de financiación, crecen de forma progresiva y evitan una dependencia excesiva de rondas sucesivas de inversión.

Depender poco o nada de inversores externos no es siempre una imposición derivada de la falta de financiación disponible, a veces es una decisión estratégica consciente. En España existen ejemplos de startups exitosas que optaron por el bootstrapping, priorizando la independencia financiera y el crecimiento sostenido. Empresas como Doofinder, 4Geeks Academy o Harper & Neyer, citadas por la revista Emprendedores, ilustran este enfoque basado en una gestión disciplinada de los recursos no distorsionada por sucesivas inyecciones de capital.

En este sentido, uno de los efectos adversos de la sobrecapitalización es que invita a tomar decisiones difícilmente justificables en un entorno de escasez: inversiones excesivas en marketing, oficinas sobredimensionadas o contratación de perfiles muy costosos. Estas decisiones, a su vez, aumentan la dependencia de nuevas rondas de financiación y desvían el foco de la startup desde la creación de valor hacia el objetivo de levantar capital.

Los datos del GEM sugieren que el ecosistema emprendedor español encaja en gran medida en la categoría de ecosistema de frontera descrito por Lazarow, y que nuestros emprendedores crean mayoritariamente empresas camello. España cuenta actualmente con solo 17 unicornios, frente a los 185 del Reino Unido, y no ha surgido ninguno nuevo desde 2023 (The Spanish Tech Ecosystem Report 2025). Todo indica que el capital riesgo, por sí solo, no resuelve el problema de acceso a financiación para la mayoría de las nuevas empresas.

Esto no significa que el capital riesgo carezca de utilidad en nuestro ecosistema, ni que el bootstrapping sea la estrategia óptima para cualquier proyecto. La financiación debe adaptarse al tipo de empresa, a su modelo de negocio y a su etapa de desarrollo. En las fases iniciales, instrumentos como el ahorro propio, el apoyo familiar, los préstamos participativos o la financiación pública pueden ser más adecuados para validar el modelo y alcanzar la rentabilidad. En etapas posteriores, cuando existen tracción y oportunidades claras de escalado, el capital riesgo puede desempeñar un papel clave. Encontrar la forma de financiación adecuada en cada momento mejoraría las probabilidades de éxito de las startups y contribuiría a construir un ecosistema emprendedor más sólido, diverso y alineado con nuestra realidad económica.

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