Tribuna
Francisco J. Ferraro
La paradoja de las vacantes de empleo
ACOSTUMBRA Isidro Fainé a aprovechar la clausura de los congresos de directivos que tanto mima para lanzar mensajes, críticos habitualmente, sobre la situación política y valorar el papel de las empresas. Este año, la tradicional reunión otoñal de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), que fundó y preside, cumplía la XXIV edición y se celebró en Zaragoza. Junto al solar del histórico estadio de La Romareda, ahora en proceso de reconstrucción esperando gestas futuras mientras el equipo transita por los bajos de la Segunda División, y ante cerca de un millar de asistentes, su prédica fue igual de intensiva que en otras ocasiones y dejó tareas para unos y otros para afrontar unos "tiempos intensos, cambiantes y muy exigentes" con el convencimiento de que "el futuro de nuestras empresas y la prosperidad de la sociedad no lo determinarán las máquinas".
Valoraciones clarificadoras ante unos retos que "surgen a partir de grandes fuerzas globales", como “las crecientes desigualdades sociales y la polarización política”. Retos, pero también oportunidades, según Fainé, que además citó "el proceso de la integración europea, los conflictos geopolíticos internacionales, el cambio climático, la transición demográfica y la revolución tecnológica" en el mismo paquete. Es decir, lo que más preocupa a la empresa (y a la gente) en estos momentos. Son “megatendencias que inciden de manera directa en el modo cómo gestionamos nuestras empresas y ejercemos la función directiva, ya que repercuten sobre la estrategia, las cadenas de suministro, la gestión del talento, la cultura organizativa y otros muchos elementos de la vida de las empresas”, explicó al tiempo que reclamaba el apoyo de las políticas públicas.
El también presidente de Criteria Caixa y de la Fundación La Caixa piensa que dirigir una empresa plantea la obligación de “moverse entre la incertidumbre y las oportunidades, saber anticiparse a los cambios del mercado, manteniendo siempre la confianza de las capacidades”. Ante eso, los directivos deben marcar la diferencia desde un liderazgo consciente, comprometido y humano. "Gestionamos confianza, alimentamos expectativas y construimos un mejor futuro para todos", apostilló Fainé, para quien los cambios del entorno están transformando las relaciones económicas y sociales, así como la escala de valores.
Para el infatigable ejecutivo, al que le gusta recordar que está al pie del cañón desde que trabajaba en un taller de bicicletas con 16 años, existen cuatro ideas fuerza: las personas como centro de la función gestionan el talento; la empatía, la resiliencia y la autenticidad, como actitud de servicio; el rigor, la humildad y la ejemplaridad, como camino de liderazgo, y la anticipación al mercado, sin perder el sentido social de la empresa, ante unos cambios constantes que exigen adaptación permanente. Es decir, una planificación estratégica imprescindible acompañada de flexibilidad, rapidez de respuesta y visión integral con "una mirada amplia que integre lo económico, lo tecnológico, lo humanista y lo social".
Con esa ambición como bandera y con la complicidad de los poderes públicos, Fainé se mostró convencido de que "las empresas sigan siendo motores del progreso y vectores de la cohesión social". Ante eso, los líderes empresariales no pueden ignorar las señales que alertan de los peligros tecnológicos que emanan de esas fuerzas globales, como la Inteligencia Artificial. Mimbres suficientes para armar su arenga final: "El futuro de nuestras empresas y la prosperidad de la sociedad no los determinan ni las máquinas, ni los mercados, ni las regulaciones, sino que dependerá de nuestra capacidad humana para pensar y obrar con sentido, con sabiduría, con propósito y poniendo el alma".
No contó este año el congreso con la presencia de Felipe VI, que como presidente de honor suele ser habitual en estos eventos; tampoco le escuchó ningún representante del Gobierno, ya que el ministro de Industria, Jordi Hereu, que había participado a primera hora, se tuvo que ausentar. Sí estuvieron atentos Marc Murtra, que se estrenaba en este foro tras haber asumido la presidencia de Telefónica, tradicionalmente participada por CaixaBank, y Francisco Reynés, frecuente como presidente de Naturgy, pero que también se estrenaba como primer ejecutivo de Criteria tras recibir la encomienda de Fainé de sustituir a Ángel Simón. Como estrella invitada este año acudió el ex primer ministro italiano Mario Monti (Supermario I, en palabras del embajador Pasquale Quito Terracciano, que explicó que Supermario II es Draghi). Monti, coetáneo de Fainé (les separa un año, 82 y 83), valoró la labor de Fainé al frente de la Fundación CEDE y de La Caixa, al tiempo que auguraba nuevos propósitos para tiempos venideros.
Fainé, al cerrar la comprimida jornada, emplazó a los directivos para el XXV Congreso, que será en Barcelona, una celebración redonda en una plaza significativa, que la Fundación La Caixa recuperó como sede tras el éxodo de siete años por el procés. Una decisión que, sin duda, cuenta con la complicidad de la Generalitat y del Ayuntamiento, dirigidos por los socialistas Salvador Illa y Jaume Collboni. Aunque se puede producir en cualquier momento del año, para las fechas del congreso de 2026 se supone que Fainé ya habrá renovado en la cúpula de la institución. Seguramente "las grandes fuerzas globales" que tan bien maneja el ejecutivo de Manresa permitirán que continúe gobernando sus destinos y los de los directivos.
Hereu contra la deslocalización
La reindustrialización es una necesidad estricta para asegurar la fortaleza del modelo europeo y garantizar el progreso económico del país, según destacó el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, para quien es el momento de terminar con la deslocalización de empresas. El político barcelonés también abogó por la continuidad del liderazgo turístico como uno de los sostenes del crecimiento nacional.
El trilema de Cristina Lobillo
La cordobesa Cristina Lobillo, directora general de la Energía de la UE, compartió mesa con el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y con él dialogó del trilema energético (energía abundante, sostenible y asequible) como el gran reto del continente europeo. Para Lobillo la hoja de ruta pasa por alcanzar la descarbonización para 2050, dando prioridad a las renovables y sin abandonar la energía nuclear.
La consolidación de Murtra
Telefónica persigue promover un proceso de consolidación en los principales mercados europeos en los que está presente (España, Alemania y Reino Unido) para alcanzar un estado que le permita acometer las inversiones necesarias para captar oportunidades. Según el presidente de la operadora, Marc Murtra, la entidad está bien colocada para ese proceso, al que se seguramente se debe el recorte de plantilla recientemente anunciado.
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