La industria alimentaria busca mejorar su competitividad ante un 2026 "muy exigente"

Resalta la necesidad de "robustecer" la presencia española en el exterior en un contexto de "alta incertidumbre" e "inestabilidad"

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Trabajadores en una planta de procesado de alimentos. / José Ángel García

La industria alimentaria afronta un 2026 “especialmente exigente”, en un entorno de “alta incertidumbre” geopolítica global y “persistente inestabilidad”, frente al que busca mejorar su competitividad, según ha señalado este martes la patronal FIAB.

La industria afronta "continuas" oscilaciones en el plano comercial y el endurecimiento en las políticas arancelarias sobre alimentos y bebidas, además del encarecimiento de los costes energéticos, las materias primas y otros bienes, según un comunicado.

Además, la situación se ve "agravada" por los efectos del cambio climático y las dificultades sobre las cadenas de suministro.

En ese contexto, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas considera que el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur representa una “oportunidad”, si bien ha destacado la importancia de "cláusulas espejo" que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos importados a Europa.

Sobre el "pilar fundamental" que representa la internacionalización, la patronal resalta la necesidad de "robustecer" la presencia española en el exterior con más diálogo con aquellos mercados importantes, la búsqueda de nuevos destinos y el impulso del trinomio "alimentación-gastronomía-turismo".

La federación reclama la "vuelta a la estabilidad internacional" y pide a las autoridades europeas y españolas propiciar un marco que impulse la competitividad de las empresas.

En concreto, aboga por políticas que apuesten por suministros energéticos a precios competitivos, la innovación, la reducción de la burocracia y la fortaleza de las cadenas de valor, junto a acciones contra la sobrerregulación, la inseguridad jurídica y la elevada fiscalidad.

Para el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, "es vital avanzar en el desarrollo de normativas clave para el sector industrial y para la economía española en su conjunto, como la ley de industria y autonomía estratégica o el acceso a fondos y ayudas públicas, especialmente para las pymes".

En cuanto a las exigencias ambientales, el sector deberá afrontar regulaciones sobre envases, como el sistema de depósito y retorno, y los trabajos de simplificación de la ley de deforestación.

En el plano laboral, la industria alimentaria muestra su preocupación por el absentismo laboral y solicita reforzar los programas de formación ante el gran volumen de vacantes, sobre todo en perfiles de mayor cualificación.

De cara al futuro, el sector está apostando por integrar la inteligencia artificial y otras tecnologías como la sensórica y la robótica en todos los procesos industriales, aparte de otros retos como la nutrición personalizada.

Ante el desafío de la creciente desinformación, un problema de reputación para la industria con daños en las dietas de los consumidores, FIAB ha señalado que es "fundamental" la colaboración pública-privada y ha exigido que la legislación sobre nutrición y salud se base en consensos y criterios científicos.

FIAB reafirma su compromiso de seguir trabajando con las administraciones, los agentes sociales y el conjunto de la cadena alimentaria para consolidar un sector "más competitivo, sostenible y preparado" ante los retos de 2026.

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