Desde el Bolsín
Alberto Grimaldi
Andalucía ante el fin de los fondos Next Generation UE
La compañía almeriense Luxeapers prevé cerrar el ejercicio 2025 con una facturación cercana a los 38 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 58% respecto a 2024, cuando las ventas alcanzaron los 24,1 millones, según datos de Insight View, herramienta consultiva de Iberinform.
Actualmente, Luxeapers está presente en más de 100 países a través de sus marcas Luxeapers y Framar, así como mediante marcas de distribuidor. Su objetivo a medio plazo es aún más ambicioso: alcanzar los 193 países miembros de la ONU.
En este proceso de expansión, África se perfila como uno de los mercados con mayor potencial, impulsado por su crecimiento demográfico y su progresiva apertura económica.
Esta evolución consolida su posicionamiento en los mercados internacionales, con Estados Unidos como principal destino, aunque en un contexto condicionado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad monetaria.
El avance exterior convive con un fuerte arraigo territorial. Hasta el 80% de la plantilla procede de la Comarca del Río Nacimiento (Almería), lo que se traduce, según la empresa, en un elevado grado de compromiso laboral y en una relación estable entre trabajadores y dirección, sin conflictividad y con entendimiento con el actual comité de empresa.
A nivel empresarial, su CEO, Sergio Viñolo advierte a este periódico de una “ligera desaceleración de los mercados”. En este sentido, explica que el mayor impacto no procede tanto de los aranceles como de la devaluación del dólar frente al euro, que penaliza directamente la cuenta de resultados.
Ante este escenario, la estrategia pasa por reforzar la diversificación geográfica, compensando los mercados más tensionados con otros en expansión. “La clave está en no depender de una sola zona y apostar por los mercados emergentes”, subraya Viñolo.
Gracias a esta mentalidad, Luxeapers fue una de las ocho finalistas en la primera edición de los Premios Andalucía Trade, dentro de la categoría de Desarrollo Internacional en representación de Almería.
Con más de 60 años de trayectoria, Luxeapers tiene su sede en Nacimiento, un municipio de menos de 500 habitantes. Desde allí ha construido un proyecto empresarial con una clara vocación exportadora desde sus inicios. Como recuerda su CEO, Sergio Viñolo, “la familia que constituyó la compañía decidió vender antes en Chile que en Granada”.
La actividad comenzó con la recolección manual de alcaparras, aunque pronto se identificó el valor añadido del envasado. Aquella primera producción en un pequeño almacén fue creciendo hasta dar el salto a los mercados internacionales.
En el año 2000, Luxeapers realizó una importante inversión en mecanización que permitió incrementar la facturación en un 50%, con un peso cada vez mayor del mercado exterior y con el registro ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos como uno de los principales hitos.
Posteriormente, en plena crisis económica, la empresa destinó siete millones de euros a la construcción de una nueva fábrica. En 2008 pasó a formar parte de un conglomerado empresarial marroquí con intereses en el sector alimentario.
En este momento, la compañía ofrece una amplia gama de encurtidos y aceitunas, con dos líneas de producción multiproducto y flexibles.
A ello se suma un compromiso firme con la sostenibilidad social, medioambiental y financiera. Luxeapers está inscrita desde hace cinco años en el Registro de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica, y desde hace tres mide también el Alcance 3, que incluye emisiones indirectas de toda la cadena de valor. En 2023, apenas tres empresas en Andalucía realizaban este cálculo completo. Además, la compañía impulsa acciones sociales con su plantilla y colabora con iniciativas contra la desigualdad y la despoblación rural.
En paralelo, la innovación se centra en mejoras de proceso y eficiencia, más que en cambios radicales de producto. Entre las líneas de trabajo destacan la reducción del peso de los envases de cristal para abaratar costes logísticos, la disminución de tratamientos térmicos para lograr productos más naturales o el ajuste del contenido de sal en respuesta a las demandas de determinados mercados. A ello se suma la implementación de inteligencia artificial para optimizar la productividad y los sistemas de gestión.
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