APD reúne en Sevilla a empresarios familiares para abordar la gestión del conflicto como clave de la continuidad empresarial

Más de 30 propietarios y directivos del sur de España analizan los retos de la sucesión, el poder y la retribución en la empresa familiar, un modelo que solo un 5% logra mantener hasta la cuarta generación

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Encuentro empresarial en Sevilla de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).
Encuentro empresarial en Sevilla de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).

La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) ha celebrado este martes en Sevilla un encuentro empresarial centrado en uno de los desafíos más determinantes -y a menudo menos visibles- para la supervivencia de la empresa familiar: la gestión del conflicto interno.

El almuerzo-coloquio, celebrado en el Hotel Gran Meliá Colón bajo el título “La solución de conflictos en la empresa familiar. Decidir hoy para proteger el patrimonio, la empresa y el legado”, reunió a más de una treintena de empresarios, presidentes y propietarios de compañías familiares del sur de España.

La jornada, presentada por Antonio Pascual, presidente de APD en la Zona Sur, y moderada por Luis Sánchez de Lamadrid, managing director de Pictet Wealth Management Iberia, contó con la intervención principal de Enrique Sendagorta, vicepresidente del Consejo de Familia del Grupo Sener y CEO de Pictet Wealth Management Iberia.

Su mensaje fue directo: la empresa familiar no solo gestiona un negocio, sino también un patrimonio, una historia y una responsabilidad intergeneracional. Y, según recordó, la estadística es contundente: únicamente el 5% de estas compañías alcanza la cuarta generación.

El conflicto como realidad estructural

Sendagorta insistió en que el conflicto no debe interpretarse como una anomalía, sino como un elemento inherente a la naturaleza de la empresa familiar. “El conflicto está. No es una excepción. Y hay que gestionarlo”, afirmó.

Desde su experiencia, identificó tres focos recurrentes de tensión: el poder, la retribución y la sucesión, tres ámbitos que, si no se abordan con anticipación y reglas claras, pueden comprometer la continuidad del proyecto empresarial.

En materia de sucesión (uno de los puntos más sensibles) señaló que el fundador suele experimentar dificultades para ceder el testigo. Frente a ello, defendió la necesidad de planificar con tiempo, incluso contemplando la incorporación de profesionales externos cuando la estructura familiar no pueda asumir determinadas responsabilidades.

Poder, control y profesionalización

El ponente alertó también sobre los riesgos de perpetuar liderazgos sin una transición real. “Dar un paso atrás es acompañar al siguiente y dejar que se equivoque”, subrayó, recordando que trabajar en la empresa familiar implica tanto renuncia como responsabilidad.

Para evitar tensiones, abogó por políticas transparentes: sueldos de mercado para todos los miembros de la familia, criterios objetivos en la distribución de dividendos y normas claras para la entrada y salida de socios.

Asimismo, puso el foco en la brecha generacional, un fenómeno cada vez más visible en estructuras familiares con varios grupos de edad conviviendo en la toma de decisiones. “Si no escuchamos a las nuevas generaciones, habrá desconexión”, advirtió.

En este sentido, alertó contra una de las frases que, a su juicio, más daño puede causar a la evolución de una empresa familiar: “Esto siempre lo hemos hecho así”.

Protocolos vivos y planificación flexible

Entre las herramientas que han demostrado ser eficaces, Sendagorta destacó la existencia de planes de sucesión vivos y flexibles, así como protocolos familiares actualizados y respetados por todos los miembros. Estos instrumentos, señaló, permiten anticipar escenarios, reducir incertidumbres y evitar que los conflictos personales se trasladen al ámbito empresarial.

Su intervención concluyó con una reflexión que resonó entre los asistentes: “Ninguna crisis ha cerrado tantas empresas como una mala gestión del conflicto”. Una afirmación que sintetiza la importancia de abordar estas cuestiones con rigor, profesionalidad y visión de largo plazo.

APD refuerza su papel como espacio de reflexión directiva

Con este encuentro, APD consolida su papel como plataforma de referencia para la alta dirección en España, especialmente en ámbitos estratégicos como la continuidad y sostenibilidad de la empresa familiar, un pilar fundamental del tejido productivo nacional. La asociación, con más de 70 años de trayectoria y más de 3.000 empresas asociadas, mantiene su compromiso con la generación de conocimiento, el aprendizaje continuo y el networking de alto nivel.

Presente en nueve sedes territoriales y con cobertura en las 17 comunidades autónomas, APD continúa impulsando espacios de debate que permiten a los directivos anticipar tendencias, compartir experiencias y fortalecer la competitividad de sus organizaciones en un entorno económico cada vez más complejo.

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