BBVA Banca Privada ve 2026 como un año “constructivo” para la economía y los mercados, con la inversión como principal motor

La entidad prevé un crecimiento global por encima del 3%, una inflación más controlada y oportunidades en activos financieros, pese a un contexto geopolítico complejo

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De izquierda a derecha: Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Belén García-Moya, directora de Asesoramiento y Altos Patrimonios de Banca Privada de BBVA en España; Álvaro Manteca, responsable de Análisis y Estrategia de Banca Privada de BBVA en España; y Roberto Hernanz, responsable de Mercados de Banca Privada de BBVA en España.
De izquierda a derecha: Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Belén García-Moya, directora de Asesoramiento y Altos Patrimonios de Banca Privada de BBVA en España; Álvaro Manteca, responsable de Análisis y Estrategia de Banca Privada de BBVA en España; y Roberto Hernanz, responsable de Mercados de Banca Privada de BBVA en España. / M. G.

El área de Banca Privada de BBVA en España ha presentado este jueves sus Perspectivas Económicas y de Mercados para 2026, dibujando un escenario global marcado por la fragmentación geopolítica, el creciente peso de la inversión frente al consumo y un entorno monetario que, en términos generales, seguirá siendo relativamente favorable. Según los expertos de la entidad, si no se materializan los principales riesgos adversos, 2026 puede convertirse en un año constructivo tanto desde el punto de vista macroeconómico como para los mercados financieros.

El encuentro ha contado con la participación de Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Roberto Hernanz, responsable de Mercados de Banca Privada de BBVA en España; Álvaro Manteca, responsable de Análisis y Estrategia de Banca Privada; y Belén García-Moya, directora de Asesoramiento y Altos Patrimonios.

Durante su intervención, Doménech ha señalado que, pese al complejo entorno internacional, el escenario central de BBVA Research apunta a que la economía mundial podría crecer ligeramente por encima del 3% en 2026, en línea con 2025. Este avance estaría impulsado por una rotación del modelo económico, con menos dependencia del consumo y un mayor protagonismo de la inversión, especialmente en infraestructuras, defensa y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Según ha explicado, este tipo de crecimiento permite aumentar la capacidad productiva y la productividad sin generar fuertes tensiones inflacionistas, lo que da lugar a un ciclo económico más equilibrado y sostenible. A ello se suma la fortaleza de los mercados laborales y un contexto de tipos de interés estables o con ligeras bajadas en algunas economías avanzadas.

Inflación y política monetaria: señales de estabilidad

En el ámbito de los precios, Doménech ha apuntado a una clara convergencia de la inflación de la eurozona hacia el entorno del 2%, lo que permitiría al Banco Central Europeo mantener los tipos de interés en torno a ese nivel durante 2026 y, previsiblemente, en la primera mitad de 2027.

En Estados Unidos, aunque la inflación podría mantenerse elevada en el arranque del año por el efecto de los aranceles, el escenario central contempla una moderación progresiva que abriría la puerta a hasta dos recortes de tipos de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en la segunda mitad de 2026.

El responsable de Análisis Económico ha advertido, no obstante, de que este escenario base convive con riesgos relevantes, como el uso de los aranceles como herramienta geopolítica, posibles repuntes inflacionistas o tensiones fiscales que podrían elevar los tramos largos de las curvas de tipos y aumentar la volatilidad en los mercados. Aun así, ha subrayado que los factores estructurales -tecnología, inversión y empleo- siguen sosteniendo una perspectiva razonablemente favorable.

Desde la óptica de los mercados, Álvaro Manteca ha señalado que 2026 puede volver a ser un año positivo para los activos financieros, aunque con un perfil distinto al de ejercicios anteriores. El avance de las bolsas estaría más apoyado en el crecimiento de los beneficios empresariales que en la expansión de múltiplos, con un comportamiento más equilibrado entre sectores y una menor concentración. En este contexto, la gestión activa ganará peso frente a la pasiva.

Sectores, regiones y activos clave

Roberto Hernanz ha destacado el potencial de sectores vinculados al ciclo inversor global, como semiconductores, industria, defensa y sector financiero, mientras que energía y algunos sectores defensivos tradicionales presentan un escenario más moderado. A nivel geográfico, además de Estados Unidos, la entidad ve oportunidades en Europa, Japón y mercados emergentes.

En renta fija, BBVA Banca Privada apuesta por los tramos cortos y medios de la curva y por crédito de alta calidad, mientras que en divisas se espera un euro/dólar relativamente estable y, en materias primas, un renovado atractivo del oro.

Por último, Belén García-Moya ha subrayado el creciente peso de los mercados privados en las carteras, como private equity, deuda privada o infraestructuras, siempre con una adecuada diversificación y gestión experta. “El foco no debe estar en anticipar el próximo acontecimiento de mercado, sino en construir carteras diversificadas y de calidad que permitan navegar distintos entornos”, ha concluido.

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