Tribuna Económica
Joaquín Aurioles
Alquileres y fondos buitre
La aplicación de dos instrumentos clave de la reforma de pensiones -el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y la cuota de solidaridad- incrementará las aportaciones a la Seguridad Social y reducirá el salario neto mensual.
Aunque el impacto será moderado, estas medidas forman parte de la estrategia diseñada por el Gobierno para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones en las próximas décadas.
A continuación, se detallan los elementos esenciales de estas cotizaciones, cómo se aplicarán y qué efectos tendrán sobre los ingresos de trabajadores y empresas a partir de enero de 2026.
El MEI es una figura introducida en 2023 con el objetivo de reforzar los ingresos de la Seguridad Social ante el previsible aumento del gasto en pensiones durante la jubilación de la generación del baby boom. Se aplica tanto a trabajadores por cuenta ajena como a empresas y autónomos.
En 2026, el tipo aplicable del MEI ascenderá al 0,90%, frente al 0,75% vigente en 2025, lo que supone un incremento de 0,15 puntos. Esta subida se traducirá en un descuento ligeramente mayor en la nómina respecto al año anterior.
El mecanismo continuará aumentando de forma progresiva hasta 2029, cuando alcanzará el 1,2%, porcentaje que se mantendrá al menos hasta 2050, salvo cambios legislativos.
En 2026, la distribución del MEI será la siguiente:
En la práctica, el impacto económico para la mayoría de trabajadores será reducido.
La segunda figura que modificará las nóminas en 2026 es la cuota de solidaridad, dirigida exclusivamente a los trabajadores cuyos salarios superan la base máxima de cotización, fijada para 2026 en 5.101,2 euros mensuales (61.214,4 euros anuales), tras una revalorización del 3,9%.
Esta cuota, en vigor desde 2025, se aplicará únicamente sobre la parte del salario que excede dicha base y lo hará de forma progresiva por tramos. Su despliegue será gradual hasta 2045, año en el que alcanzará sus tipos máximos.
Los porcentajes de cotización para 2026 serán superiores a los de 2025 y se estructuran en tres tramos:
El peso de esta cotización recae mayoritariamente en la empresa:
Para salarios entre 5.611,33 y 7.651,8 euros mensuales:
Para salarios superiores a 7.651,8 euros mensuales:
Un salario que supere en un 10% la base máxima -es decir, 5.611,32 euros mensuales- cotizará un 1,15% sobre la parte excedente, que asciende a 510,12 euros. Esto supone una aportación adicional de 5,86 euros al mes, o 70,3 euros al año.
Cuando la cuota esté plenamente desplegada, los tipos serán notablemente superiores:
Es importante destacar que esta cotización no genera derecho a una pensión más alta, ya que su finalidad es exclusivamente financiera. Además, no afecta a los autónomos, cuyo sistema de cotización se basa en ingresos reales.
Las empresas deberán adaptar sus previsiones de costes laborales para 2026, especialmente aquellas con plantillas que incluyan salarios por encima de la base máxima. El incremento del MEI y la aplicación de la cuota de solidaridad supondrán un aumento directo de las cotizaciones empresariales.
Para los trabajadores, la recomendación es revisar detenidamente las nóminas de enero de 2026. En ellas aparecerán:
Ambas partidas explicarán la ligera reducción del salario neto mensual.
Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia que incluye también la subida anual de la base máxima de cotización por encima del IPC. El objetivo es incrementar los ingresos de la Seguridad Social para afrontar la presión financiera prevista en la década de 2040, cuando se producirá la jubilación masiva de la generación del baby boom.
Aunque el impacto inmediato en las nóminas será moderado, las autoridades defienden que estas aportaciones adicionales son esenciales para garantizar la viabilidad del sistema en el largo plazo.
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