Indra avanza en su fusión con Escribano y relativiza el impacto del conflicto en Oriente Próximo en sus operaciones

El consejero delegado del grupo tecnológico, José Vicente de los Mozos, confirma que la operación cuenta con el respaldo unánime del consejo de administración, aunque subraya que el proceso aún no ha concluido

Indra Group convierte el MWC 2026 en escaparate de su apuesta por la inteligencia soberana y la autonomía industrial europea

El presidente de Indra Group, Ángel Escribano, y su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en el MWC 2026.
El presidente de Indra Group, Ángel Escribano, y su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en el MWC 2026.

La posible integración de Escribano Mechanical & Engineering (EME) en el Grupo Indra centró buena parte de un encuentro informativo celebrado este lunes con el presidente de la compañía, Ángel Escribano, y su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en el marco del Mobile World Congress 2026.

El máximo ejecutivo del grupo confirmó que el consejo de administración ha aprobado por unanimidad el encaje estratégico de la operación, aunque aclaró que las negociaciones siguen en curso y que aún no ha trasladado ninguna propuesta formal al órgano de gobierno.

"Las competencias de Escribano le vendrían muy bien al Grupo Indra", señaló De los Mozos, que insistió en que el vector de la operación no es exclusivamente español, sino europeo. En ese sentido, puso sobre la mesa dos ámbitos concretos en los que la fusión podría generar sinergias de escala continental: los sistemas antiaéreos y los vehículos militares.

"Si nos complementamos, podemos ir a soluciones para Europa", apuntó el consejero delegado, que lleva personalmente las conversaciones con los distintos grupos de interés por encargo del consejo.

Sobre los plazos, De los Mozos se mostró deliberadamente escueto. Indicó que tanto Indra como Escribano han cerrado ya sus cuentas del ejercicio 2025 (presentadas la semana pasada) y que el proceso avanza, aunque sin una fecha concreta para llevar una propuesta al consejo. "Lo importante es ser ágiles y defender el interés de los accionistas", resumió.

Las denuncias de Santa Bárbara, sin inquietud

Preguntados por las reclamaciones presentadas por Santa Bárbara Sistemas contra la adjudicación de determinados contratos y préstamos del Gobierno español a Indra, tanto Escribano como De los Mozos restaron importancia al asunto.

"No nos han denunciado a nosotros", afirmó el consejero delegado, en referencia a que las acciones legales no han afectado a la cuenta de resultados de la compañía. El presidente, por su parte, apeló a la normalidad jurídica: "Cada empresa es muy libre de hacer su política y tomar sus decisiones. La justicia está ahí para todo el mundo".

De los Mozos trasladó, no obstante, un mensaje de fondo sobre el debate de la soberanía industrial en el sector de defensa. "Si España quiere tener una empresa de referencia y desarrollar sus competencias en vehículos militares, creo que tiene derecho a desarrollar sus competencias y su propiedad intelectual", sostuvo, en una declaración que apunta directamente al nudo estratégico que subyace al conflicto con Santa Bárbara: quién lidera el desarrollo de capacidades militares terrestres en España y en qué condiciones.

Oriente Próximo: actividad sin alarma, pero con cautela

El conflicto en Oriente Próximo también tuvo lógicamente presencia en el encuentro. Indra cuenta con personal en Emiratos Árabes Unidos, Omán, Baréin y Arabia Saudí, entre empleados locales y expatriados españoles.

Ambos directivos coincidieron en que la situación no ha generado una alerta operativa, pero reconocieron que el ambiente es de tensión creciente.

"No hay ninguna alarma, pero es inquietante", admitió De los Mozos, que señaló que los departamentos de Recursos Humanos y de seguridad mantienen contacto diario con el personal desplazado y han emitido directrices claras de actuación.

La actividad de prestación de servicios a infraestructuras críticas (el grupo trabaja en proyectos como el AVE a La Meca) continúa con normalidad, mientras que la actividad comercial se ha moderado de facto. "Si vas ahora mismo a vender, no creo que te reciban", reconoció el consejero delegado.

Ante la pregunta de si un escenario bélico de mayor escala podría beneficiar al negocio de defensa, el presidente Ángel Escribano fue tajante: "Que quede muy claro: un conflicto no beneficia nunca a nadie".

El FCAS, sin parálisis pero pendiente de decisiones clave

En relación al programa del caza europeo de nueva generación (FCAS), en el que Indra lidera el pilar de sensores por la parte española, Escribano rechazó que el proyecto esté paralizado. "Simplemente se están viendo las opciones que más convengan a los tres socios del consorcio", explicó, en referencia a España, Francia y Alemania.

Anticipó una decisión en las próximas semanas sobre el diseño y el alcance final del programa, cuyo principal reto es armonizar los requisitos operativos (distintos en cada país) con una plataforma tecnológica común. De los Mozos precisó que la compañía está terminando la fase 1B del programa y que trabaja en coordinación con los socios franceses y alemanes.

Transformación tecnológica y apuesta por la IA soberana

Al margen de los asuntos más controvertidos, los directivos aprovecharon el encuentro para presentar Indra Mind, definida como una plataforma soberana de inteligencia artificial desarrollada íntegramente en España.

De los Mozos subrayó que la transversalización tecnológica acometida el año pasado en todo el grupo ha cuadruplicado la eficiencia operativa.

El consejero delegado también destacó el acuerdo alcanzado con el equipo de Fórmula 1 Alpine para aplicar las capacidades de telemetría e inteligencia artificial de Indra a la competición.

"La Fórmula 1 es el deporte más exigente. Si ahí tenemos éxito, podemos ser muy importantes", argumentó, en línea con la estrategia de la compañía de utilizar entornos de alto rendimiento como banco de pruebas tecnológico.

Sobre el debate recurrente acerca del supuesto atraso tecnológico de España y Europa, Escribano fue explícito en su rechazo. "Me molesta profundamente cuando alguien dice que España lleva un retraso de 10 o 15 años. Eso es incierto", afirmó.

A su juicio, el problema no reside en la formación de los ingenieros españoles, que equiparó a la de cualquier otro país, sino en el tiempo que se ha tardado en tomar la decisión de desarrollar determinadas tecnologías. "Lo que no tienes es la oportunidad de haberlo hecho", concluyó.

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