OpenAI ultima una ronda de financiación histórica de 100.000 millones de dólares
La operación elevaría el valor de la compañía liderada por Sam Altman por encima de los 850.000 millones de dólares, consolidándose como la segunda startup más valiosa del planeta.
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OpenAI se encuentra en la fase final de una ronda de financiación que promete convertirse en una de las mayores operaciones de capital privado de la historia. Según avanzaron fuentes cercanas a la operación a medios como Bloomberg o The New York Times, la compañía cerrará este mes de febrero una inyección de capital superior a los 100.000 millones de dólares, una cifra que supera ampliamente cualquier ronda previa en el sector tecnológico y sitúa su valoración de mercado por encima de los 850.000 millones de dólares.
Esta capitalización supone un salto cualitativo respecto a los 730.000 millones estimados a finales de 2025, y refleja la confianza de los mercados en el potencial a largo plazo de la inteligencia artificial generativa.
Quién pone el dinero y por qué
La ronda se ha estructurado en dos tramos diferenciados. El primero, que concluirá en los próximos días, está compuesto exclusivamente por inversores estratégicos que mantienen una relación de estrecha dependencia tecnológica con OpenAI:
- Amazon lideraría la aportación con un compromiso de hasta 50.000 millones de dólares. A cambio, OpenAI expandirá masivamente su uso de los chips de inteligencia artificial propios de Amazon y de sus servicios en la nube a través de AWS (Amazon Web Services, su plataforma de computación en la nube), diversificando así su dependencia de infraestructuras externas.
- SoftBank, el conglomerado japonés de Masayoshi Son, reafirma su apuesta por la inteligencia artificial con una inversión de 30.000 millones de dólares, distribuidos en varios tramos a lo largo del año.
- Nvidia, como principal proveedor mundial de los procesadores gráficos (GPU) que alimentan los sistemas de inteligencia artificial, aportará cerca de 20.000 millones de dólares, asegurando la integración de sus arquitecturas de próxima generación en los centros de datos de la compañía.
- Microsoft, el socio histórico de OpenAI, mantiene su respaldo institucional, aunque con una participación proporcionalmente menor en esta fase, centrando su colaboración en la expansión del proyecto Stargate.
Para qué se usará el dinero
A diferencia de otras empresas tecnológicas, OpenAI no busca capital solo para el desarrollo de software. El objetivo principal de estos fondos es la construcción de una extensa red de infraestructuras físicas.
La compañía ha comprometido inversiones multimillonarias en centros de datos, plantas de energía y fabricación de componentes para garantizar que el entrenamiento de sus futuros modelos, como el esperado GPT-6, no se vea limitado por la escasez de recursos materiales.
Internamente, la firma proyecta que sus ingresos podrían superar los 25.000 millones de dólares para el cierre de 2026. Sin embargo, los costes de mantenimiento y desarrollo siguen superando la facturación, lo que convierte estas rondas en un pilar esencial para sostener su crecimiento hasta alcanzar la rentabilidad prevista para 2029.
¿Rumbo a la bolsa?
El volumen de esta operación ha reactivado los rumores sobre una posible salida a bolsa (IPO, por sus siglas en inglés). Aunque Sam Altman ha mostrado reticencias en el pasado a someter a la compañía al escrutinio trimestral de Wall Street, la presión de los inversores y la magnitud de la capitalización sugieren que OpenAI podría dar ese paso tan pronto como a finales de 2026 o principios de 2027.
De materializarse esta valoración, OpenAI no solo superaría a gigantes consolidados como Meta o Tesla, sino que se colocaría a un paso de la barrera del billón de dólares, solo por detrás de SpaceX en el ranking de empresas privadas más valiosas del mundo.
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