Aprenda a cortar jamón en 300 horas

Ni el bloqueo legislativo frena el progreso que supone que España prepare un cuerpo de élite de cortadores de la pata por antonomasia

Los nuevos negocios, espejos de la sociedad

El riojita es de tiesos

Cortador de jamón en Extremadura.
Cortador de jamón en Extremadura. / M. G.

12 de febrero 2026 - 04:00

Por fin el autodenominado Gobierno de progreso se preocupa por un tema de interés general. Un asunto capital, que diría Rajoy. Chichichí. El Consejo de Ministros ha aprobado esta semana la creación de cuatro nuevos certificados profesionales vinculados a las artes gráficas, la hostelería, la docencia y el mantenimiento de ascensores. El que mayor impacto tiene en nuestras vidas es el curso de maestría de corte y cata de jamón y paleta curados. Han leído bien. Es una delicia, una maravilla, una apuesta que permite la reconciliación con la política como herramienta para cambiar la sociedad y todo ese blablablá. ¿No avisaba la aviesa derecha de que en España faltaban cortadores de jamón? Como ya dijimos en su día y ahora repetimos, tenía razón el bravísimo Juan Bravo cuando denunció la falta de estos profesionales. El Petronio de la calle Génova, árbitro de la elegancia, el andaluz que susurra las cosas de la economía al líder Feijóo, dio en el clavo en la última campaña electoral. No todos supimos valorar que decía lisa y llanamente la verdad.

El curso es de 300 horas lectivas. ¡Pocas parecen! "Permitirá realizar actividades de corte y loncheado de jamón y paleta curados, así como servicios de cata de jamón y paleta curados", dice el Gobierno. Amén. Eso es un Ejecutivo que se centra en la mejora real de nuestra calidad de vida. Donde hay un jamón cortado con maestría que se quite la horripilante loncha sacada de la máquina, esas que se exponen en cientos de comercios de Madrid y que echan para atrás salvo que se tenga hambre de Carpanta. Si en España no cuidamos el jamón, el arroz o la naranja, ¿de qué nos vamos a ocupar? Cada vez se ven menos camareros que sepan tocar el violín, cada vez se ven menos patas expuestas en el mostrador para incitar al consumo, cada vez se ven menos cocinas donde se guise por efecto de la dichosa quinta gama. ¡Bravo por esta apuesta del Gobierno por la docencia práctica! Ni el bloqueo del Congreso de los Diputados, ni la parálisis que se sufre en Extremadura, ni la que comienza en Aragón (échenle guindas al pavo). El sanchismo no para. A falta de presupuesto, jamón. Si no es posible un decreto ómnibus, más jamón. Y si no se reinstaura la Alta Velocidad, sigan con el jamón. Pero trescientas horas nos parecen pocas para algunos. Los hay que dejarían una pata como la escalera mecánica de El Corte Inglés, dicho sea por no salirnos de las grandes empresas, que estamos en un periódico económico y somos disciplinados. Sigan los maestros cortando. Y que nos toque alguna loncha con tocino. El tocino del jamón, uno de los tradicionales despreciados. Como los polvorones de limón. Y los de coco.

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