La industria como riqueza de las naciones

Tribuna económica

Vista de la Terminal Internacional Algeciras (TTI-A). / EFE

24 de febrero 2026 - 06:00

La semana pasada conmemorábamos el 250 aniversario de La riqueza de las naciones de Adam Smith, destacando su defensa del comercio; este no es un tema simple, pues, como dice Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, frecuentemente los estándares que deben cumplir los productos se utilizan como una barrera a la importación tan fuerte como los propios aranceles.

Junto con el comercio, es fundamental en la obra de Adam Smith la división del trabajo, que permite la expansión de la producción y la productividad; cuando tratamos temas históricos como la industrialización, surgen aristas, pues, junto a sus prodigios, la explotación era tremenda y llevó a Charles Dickens a escribir páginas imborrables donde la miseria humana, el fango y la contaminación envolvían, como una manta, todos los niveles de la sociedad.

Aunque estas cuestiones no han desaparecido, siendo prácticos tenemos que hablar hoy de dos grandes temas: las disrupciones políticas en las cadenas de producción en países y sectores y el papel de China como productor dominante. En efecto, su participación en el valor añadido de las manufacturas mundiales pasa, en 20 años, del 10% al 30%, mientras que Estados Unidos cae del 22% al 13% y la Unión Europea del 25% al 18%.

España recientemente ha crecido con fuerza y, en un índice de Eurostat con base 100 en 2020, pasa a 127, superando ampliamente la media; en Andalucía, aunque el peso de la industria y la construcción es solo el 17% del producto, para una media simple de las comunidades autónomas del 23%, es significativo que crezca e importante que se mantenga.

La Comisión Europea lanza la Industrial Acceleration Act, con el objetivo de reindustrializar la UE y protegernos de China, pues una buena base manufacturera es fuente de progreso; los servicios, el turismo, la economía digital de redes y entretenimiento tienen valor en sí mismos, pero no son un sustituto, como no lo es la economía financiera y especulativa.

Precisamente, uno de los temas recurrentes en la obra de Adam Smith es el dinero, el oro y la plata, y tiene un párrafo donde sostiene que para el reino de España la riqueza estaba en la acumulación de oro y de plata, no en vano el real de a ocho fue la primera divisa internacional y la base, en contenido y logo, del dólar norteamericano; sin embargo, dice sagazmente Adam Smith: “En la época de Gengis Kan el concepto de riqueza no era la moneda, sino la industria del ganado, y de las dos formas de acumulación creo que la verdad estaba en los tártaros”.

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